super ancianos

Fuente: Ahmet Demirel

José tiene nada menos que ochenta años. Su deteriorado físico, su lacio pelo blanco y su corte de vestir, antiguo como poco, lo delatan como un anciano. Sin embargo, un ligero brillo en su mirada delatan algo poco usual. Algo que se aprecia claramente tras mantener una ligera conversación con él. José es claro y vívido en sus conversaciones. Nada incoherente. Sabe perfectamente qué mundo le rodea y que no es capaz (ni quiere) entender todas las novedades que le presentan cada día. En realidad, José es uno de los pocos considerados "Súper Ancianos". No por lo anterior, claro. José es capaz de recordar nueve de quince palabras tras un cuarto de hora. Esto que parece muy sencillo, es una tarea imposible de llevar a cabo para otro anciano de su edad. Además, su test de memoria puntúa como una persona de poco más de 40 años. Su cerebro es el que le da ese "súper poder", el de una memoria prodigiosa.

Cerebros aún jóvenes

A medida que envejecemos, el cerebro, que es uno de los tejidos más especializados del cuerpo humano, va deteriorándose. La acumulación de sustancias tóxicas, la pérdida de funcionalidad o plasticidad y otras cuestiones más complejas van matando poco a poco a nuestras neuronas. Un cerebro viejo se caracteriza por ser más pequeño, entre otras cosas. En concreto, grosso modo, el cerebro se va encogiendo un 5% cada año, de media, a partir de los cuarenta. Este encogimiento se acelera a partir de los setenta años y afecta de manera más grave a ciertas partes. Una de las zonas más reducidas es la de la memoria, como podemos suponer.

Sin embargo, los cerebros de los Súper Ancianos no funcionan igual. Un estudio realizado años atrás mostraba que estos ancianos, como José, poseen características inusuales en su cerebro. Por ejemplo, su tasa de encogimiento es mucho menor (apenas del 1%), a partir de los setenta años. Por ejemplo, la corteza anterior cingulada y la cantidad de neuronas en huso, que juegan un papel clave en la anticipación de premio, toma de decisiones, empatía y emociones, están mucho más desarrolladas que en otros ancianos de la misma edad. Esto podría indicar una mayor capacidad de atención asociada con una mejor memoria.

En general, estos "súper cerebros" son más gruesos y muestran menos signos de envejecimiento, lo que se traduce en mejores capacidades cognitivas. Como decíamos, el cerebro de los Súper Ancianos como José les permite salir muy bien parados en pruebas cognitivas de diverso tipo. Por ejemplo, los test de José sitúan su capacidad memorística como la de un hombre de 41 años. Otros Súper Ancianos puntúan incluso mejor. Pero eso no se asocia a mayor inteligencia o mayor éxito formativo. No todos los Súper Ancianos son médicos o abogados. Algunos, como José, son labriegos (o lo eran). La características de estos ancianos es tener una memoria prodigiosa para su edad.

Súper Ancianos resistentes al Alzheimer

Como decíamos, no todos los Súper Ancianos siguen un mismo patrón de vida; o de comportamiento; o de alimentación. Lo único que los relaciona, en realidad, es su memoria única. Pero precisamente aquí es donde entra uno de los aspectos más cruciales de su condición. La enfermedad de Alzheimer sigue siendo a día de hoy una de las más terribles en nuestra sociedad. Las personas van desapareciendo, literalmente, a medida que los recuerdos van borrándose de un cerebro en rápido deterioro. Por el momento no tenemos solución a esta enfermedad. Tampoco sabemos muy bien por qué ocurre.

Meritxell García (Flickr)

Solo conocemos algunos mecanismos y propiedades. Por ejemplo, asociamos al Alzheimer ciertos depósitos de proteínas característicos, conocidos como "placas", en los cerebros dañados por la enfermedad. Pues bien, precisamente este tipo de placas ha sido encontrado en las muestras cerebrales de varios Súper Ancianos. Este hecho sorprendió muchísimo a los especialistas estudiando este tejido ya que las placas se asocian inmediatamente a daños en el cerebro y pérdida de memoria. Pero los ancianos de los que procedían las muestras no mostraron estos signos antes de fallecer. ¿Tienen los Súper Ancianos un mecanismo desconocido para protegerse del efecto "tóxico" de dichas placas? ¿O acaso estas juegan un papel en los procesos de estos Súper Ancianos? Esta última hipótesis parece descartada pues la naturaleza de las placas solo puede asociarse a un fallo neuronal. Pero, entonces, ¿cómo continúan funcionando sus cerebros?

Placas amiloides en un cerebro afectado por el AlzheimerWikipedia

A medida que las placas van apareciendo, más neuronas mueren, dejando "huecos" en el cerebro que reducen las funciones de una persona. Puede que en los Súper Ancianos dichas funciones sean muy concretas y nunca se lleguen a apreciar en su vida cotidiana. O puede que, como decíamos, exista un mecanismo especial para protegerse de las mismas. Por el momento, la medicina ha dedicado enormes esfuerzos y miles de millones de dólares en tratar de combatir (o eliminar) el exceso de placas. Hasta el momento, no ha servido de gran cosa, aunque cada día se encuentran nuevos detalles con los que continuar en la lucha contra el Alzheimer. Sin embargo, puede que José, al igual que otros Súper Ancianos, sin saberlo, escondan el secreto que nos hace falta. Ese detalle, un mecanismo fisiológico o una proteína, con el que hacer frente a una enfermedad que devora sin remedio el cuerpo y la mente de las personas.

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