Durante el verano de 2016, a los brillantes autores de Parallel Studio no se les ocurrió otra cosa que crear un vídeo muy especial. Un vídeo especialmente preparado para provocarte una profunda frustración. Pero una frustración real, irritante y presente durante el minuto y poco que duran las imágenes. El truco, por supuesto, se encuentra en los mecanismos neuronales que controlan nuestro sistema de recompensa y, por supuesto, la insatisfacción de las expectativas no cumplidas.

El mecanismo de la frustración

Nuestro cerebro tiene una serie de sistemas muy marcados. Estos mecanismos sirven para que podamos sobrevivir. Tal y como suena. Son mecanismos de aprendizaje y comportamiento, grabados a fuego en lo más profundo de nuestro sistema neurológico. Uno de esos mecanismos es el sistema de recompensa controlado por la vía mesolímbica. Sin entrar en detalles técnicos sobre su funcionamiento, esta vía controla mediante neurotransmisores como la dopamina y sus derivados cosas como la satisfacción o la sensación placentera. Muchos trastornos neurológicos proceden precisamente del desajuste de este sistema. Por el contrario, la insatisfacción y la frustración son más difíciles de estudiar. Básicamente, el sistema mesolímbico está conectado mediante señales (gracias a los neurotransmisores de los que hablábamos) al córtex prefrontal. Dicha parte del cerebro tiene como función racionalizar y crear acciones conscientes.

Por ejemplo, en las adicciones, el sistema de recompensa es sobreestimulado de manera que la señal enviada al córtex termina por "adecuarse". Esto quiere decir que cada vez es menos efectiva. El córtex, además, cada vez funciona peor, creando comportamientos menos racionales. Esto genera cierta expectación en nuestro cerebro. Cuando el cortex no controla nuestras acciones, grosso modo, lo hace el sistema primitivo, controlado por la amígdala. La amígdala es el sistema principal que controla la agresión. Una persona que se deja llevar por su amígdala es mucho más agresiva e irracional. La frustración, creemos, está en un punto medio (a nivel fisiológico). Ha de encontrarse entre la sensación de insatisfacción causada por un sistema de recompensa que no funciona bien, el córtex que racionaliza las acciones y la amígdala que media la agresividad. Aquí está el truco de este brillante (y frustrante vídeo).

El duelo de la insatisfacción

La genial idea del estudio Parallel no es otra que caracterizar las mil y una insignificantes situaciones irritantes a lo largo de nuestro día en un vídeo animado. De hecho, el primer vídeo, que podéis ver arriba, ya cuenta con algunas de las situaciones más frustrantes con las que podemos toparnos. Pero no es suficiente. El estudio ha dejado abierta una petición para compartir con ellos todos los vídeos que queramos y que cuenten con situaciones frustrantes de todo tipo. El objetivo es convertir dichos vídeos en un sketch más de su animación, reuniendo todas esas pequeñas cosas que nos generan frustración de una manera divertida y simpática. Pero igualmente molesta.

Pero, ¿qué tiene el vídeo para ser tan molesto? Aunque habrá quién se sienta indiferente con él, no son muchos los que pueden verlo sin sentirse inquietos. Y es que el vídeo juega con dos cosas básicas: nuestra expectación y nuestra necesidad de control. Ambos mecanismos están muy presentes en nuestro sistema de recompensa. Cuando una situación escapa a nuestro control y, por tanto, no cumple nuestra expectación, sin posibilidad de solucionarlo, genera una desconexión en el sistema, provocando una señal interrumpida y una sensación de frustración profunda, fisiológica.

En el vídeo no somos nosotros los que vivimos las situaciones, por supuesto, pero ya vamos condicionados por lo que vamos a ver. Además, nuestras neuronas espejo se ponen en marcha para "colocarnos en situación". La animación ayuda a que esto sea así, convirtiendo la situación en algo esquemático y más asumible. Desde el primer momento estamos receptivos a lo que vamos a ver y, por tanto, nuestro cerebro empatiza con la situación, volviéndonos más susceptibles a lo que va a ocurrir. Algo que ya sabemos que va a ocurrir. Pero eso no resta ni un ápice de frustración. Además, para ayudar a relajar los mecanismos de defensa del cerebro, la música "Adagio para cuerdas", compuesta por Samuel Barber en 1938, resulta muy eficaz.

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Sergey Nivens | Shutterstock

Con el vídeo, sencillamente, estamos vendidos. Cuando nos disponemos a verlo, sabemos qué vamos a ver y qué nos va a provocar. La sensación de frustración es inevitable (o casi). La propuesta de Parallel Studio es, entonces, una genialidad, simpática y un tanto frívola, que nos ayuda a disfrutar de una sensación que es por definición lo contrario a disfrutar, con todo lo maravilloso que resulta este concepto. Así que lo mejor es sentarse a observarlo, apretando los puños y reteniendo, "dulcemente", un alarido de frustración.