Todos sabemos que cuando un fabricante nos dice: "Este vehículo consume solo 4,5 litros" no podemos creérnoslo porque en la realidad será mayor. Sabemos que la homologación es poco rigurosa porque se hace bajo situaciones irreales que favorecen datos ridículos e inalcanzables y además premia a los coches que puedan recorrer un pequeño puñado de kilómetros en modo eléctrico. Pero también sabemos que la homologación del consumo de tu coche en Estados Unidos está más cerca del día a día que el modelo europeo. Tanto es así que debemos basarnos siempre que vamos a comprar un coche eléctrico en la autonomía que promete conseguir en Estados Unidos, que casualmente será muy inferior a la que marque el mismo coche en Europa.

La diferencia entre el consumo real y la homologación de vehículos nuevos en la Unión Europea es de un 42% según la última actualización del
Consejo Internacional para el Transporte Limpio fruto de la investigación en curso que analiza el consumo de combustible del coche y sus emisiones de CO2.

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Homolgoación del consumo y emisiones de COs y la divergencia correspondiente según Spritmonitor.de para las marcas seleccionadas en 2001 y 2015. Fuente: ICCT y Spritmonitor.de

Lo más grave es que desde 2001 la diferencia entre la realidad y la homologación se ha multiplicado por cuatro, una diferencia que se cifra en unos 450€ de media más al año en costes extras de combustible entre lo que nos dijo el fabricante a la hora de comprarlo y lo que nos encontramos en el uso cada día.

En 2003 la diferencia era de un 10%, en los siguientes diez años creció hasta el 25% y en solo 3 años casi se ha duplicado. Éste imparable crecimiento debe poner en marcha un nuevo sistema de homologación del consumo de tu coche en Europa puesto que no es solo un coste para el comprador, si no para la sociedad porque realmente se emiten muchas más partículas contaminantes y a los fabricantes no les importa mucho porque en Europa vivimos engañados.

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Estimación de las razones de la discrepancia entre la homologación y las emisiones de CO2 en el mundo real de los turismos nuevos en el pasado como en el futuro, con y sin la introducción de WLTP. Fuente: ICCT

La prueba de medición de consumo se desarrolló en la década de 1980. Llevamos casi 40 años usando la misma vara de medir pero los coches han evolucionado notablemente con tecnología pensada para sacar buenos datos en este tipo de pruebas.

Las pruebas de homologación están prostituidas. Los fabricantes saben cómo conseguir reducir el consumo de tu coche sin que afecte al uso cotidiano para poder conseguir un argumento de ventas que convenza a los consumidores, un argumento de ventas que es mentira como el consumo de combustible reducido. El consumidor se siente estafado y engañado cuando en la realidad tiene que gasta un 42% más de combustible que la homologación, y además, el consumidor no puede hacer nada.

Está en marcha un procedimiento de armonización mundial de vehículos ligeros de prueba con la colaboración de las Naciones Unidas que se debería poner en práctica en la Unión Europea a partir de 2017, pero estamos ante una noticia oscura a la que le faltan muchas respuestas: ¿cuándo realmente se aplicará? ¿Se realizará con carácter retroactivo para comprobar el engaño que hemos sufrido? ¿Qué harán los fabricantes cuándo se demuestre la estafa? ¿Qué haremos los consumidores? ¿Cómo realmente se realizarán estas pruebas?