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El huracán Odile provocó la muerte de 13 personas en México del 10 al 19 de septiembre de 2014. Además, más de 239.000 personas se quedaron sin electricidad en Baja California, uno de los estados más afectados por la catástrofe natural.

Los daños físicos fueron grandiosos. Odile se llevó por delante desde edificios hasta árboles y postes eléctricos. El huracán provocó además la muerte de numerosos corales en las playas de Baja California.

Dos años después, una bióloga mexicana ha encontrado la manera de restaurarlos.

Giovanna Zorán Yunes Jiménez, bióloga marina de la Universidad Autónoma de Baja California Sur (UABCS), encontró la manera de hacer crecer y sanar arrecifes de coral del género Pocillopora en el Parque Nacional Archipiélago de Espíritu Santo.

De esta manera, el resto de seres vivos que habitan el arrecife se podrán restablecer.

Los arrecifes de coral tienen un papel muy importante dentro del ecosistema, ya que funcionan como refugios para una gran biodiversidad marina y son grandes productores de alimentos de gran importancia para la cadena trófica.

La metodología

El desarrollo de la metodología para la restauración de estos organismos requirió el análisis de las tasas de mortalidad y desarrollo de los corales para generar modelos de estimación de crecimiento de la cobertura coralina, informó el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT).

Para el proyecto, iniciado hace año y medio, escogieron los corales con mayores posibilidades de desarrollo y fueron trasladados a una pradera experimental para su restauración.

Una vez allí, analizaron las tasas de crecimiento y mortalidad del coral para extrapolar los datos y tener una idea de cómo funcionaría a 1, 15 y 20 años.

Los corales escogidos fueron adheridos a rocas con un pegamento epóxico marino y se monitoreó su crecimiento hasta una etapa avanzada. A pesar de que los corales se reproducen sexualmente, el equipo mexicano facilitó su crecimiento de manera asexual. Los ejemplares fueron devueltos a su ecosistema original después de un crecimiento avanzado.

Utilizamos 100 fragmentos,no obstante, en el modelo calculamos las estimaciones a partir de mil fragmentos para conocer cómo se comportaría el crecimiento y mortalidad de la población; obtuvimos que en 11 años tendríamos más de 102 por ciento de cobertura

Los fragmentos escogidos por el equipo de la bióloga mexicana tenían que estar sanos, sin cobertura de esponjas o algas y con un tejido vivo.

Normalmente, los corales que quieren ser estudiados se llevan a un laboratorio con condiciones ambientales controladas, como aclimatación e iluminación, para su investigación. En este caso, los corales fueron llevados a una pradera experimental para evitar el proceso de aclimatación y los gastos del laboratorio.

Giovanna piensa que los resultados fueron positivos porque la pradera experimental se encuentra muy cerca del canal de San Lorenzo, "lo que permite el contacto con muchas corrientes submarinas, con cambios de temperatura propicios para los organismos”.

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