En el «Palacio Celestial» ya hay nuevos tripulantes. De hecho, en esta ocasión su estancia se prolongará más que en misiones anteriores. En la estación Tiangong china los astronautas Jing Haipeng y Chen Dong se preparan para un mes de experimentos y pruebas de todo tipo; entre ellas revisar sus propios cuerpos mediante aparatos de ecografía. Este es sólo un pequeño paso más en el «sprint» espacial que está dando el país. Una carrera tan vertiginosa como increíble. ¿Qué tienen entre manos los chinos? ¿Cuáles son sus planes de futuro? Hasta la fecha el país no deja de sorprender al resto del mundo.

##La llegada a Tiangong

Casi dos horas tardó ayer la Shenzhou-11 en acoplarse a la estación Tiangong-2. Esta supone la segunda fase de este laboratorio espacial. Posee espacio para almacenar víveres para casi un mes y toda la dotación de laboratorio necesaria para investigar directamente la adaptación humana al espacio. Los astronautas, Jing Haipeng y Chen Dong, permanecerán en esta ocasión unos treinta días en el «palacio», haciendo diversos tipos de pruebas. Esto supone la estancia más larga para los astronautas de China en el espacio. La intención en esta misión es hacer varias pruebas de naturaleza biológica en la que los propios Haipeng y Dong serán los «conejillos de indias».

Lanzamiento de la Shenzhou 11. Fuente: Spacenews.

La tripulación también realizará pruebas importantes para preparar la Tiangong para 2018. Dentro de dos años, China tiene previsto lanzar el núcleo de lo que será la base orbital Tiangong-3, el último paso de la estación. Una vez alcanzado este punto, China podrá dirigir misiones tripuladas en microgravedad de larga duración, gestionar nuevas misiones y coordinar proyectos tan ambiciosos como el alunizaje tripulado o un posible viaje a Marte. Algo impresionante si tenemos en cuenta que hace trece años China ni tan siquiera había comenzado con su propia carrera espacial.

##Resultados increíbles, futuro prometedor

Si algo se puede decir por el momento de la carrera espacial china es que está siendo impresionante. Con apenas una década de experiencia, el país ha conseguido hitos que a sus vecinos les ha costado cinco veces más. También es cierto que juegan con ventaja. Pero eso no le quita ni un ápice de mérito. Por ejemplo, la Chang’e 3 aterrizó en el Mare Imbrium de la Luna con una habilidad impecable. En su interior iba el rover Yutu. Este supuso el primer alunizaje en 37 años. Pero, además, ningún país había conseguido alunizar con éxito al primer intento; y la Chang’e 3 lo hizo. Como vemos, los logros del país son más que loables. La Tiangong, por ejemplo, es un proyecto único y unilateral, que no tiene, en principio, ayuda de otros países. Y, sin embargo, ya está en su segunda fase y para 2020 estaría en pleno funcionamiento la tercera. Es otro increíble hito en la veloz carrera espacial China.

La Chang’e 3 en la superficie lunar.

Esto también tiene una serie de implicaciones. Los gastos, por supuesto, son astronómicos. Se estima que el gasto anual de China en su programa espacial es de unos 2.200 millones de dólares. La carrera espacial china supone ya unos 181 satélites en órbita; un laboratorio en microgravedad programado para ser una base orbital permanente, dos rovers lunares y un extraordinario futuro en la conquista de Marte. Precisamente es su futuro lo que más impresiona. Al menos en intenciones. El país está considerando la posibilidad de dirigir una misión tripulada en la Luna para 2030. Aunque todavía tiene que ser aprobada, y resulta una propuesta con visos de ser excesivamente ambiciosa, lo cierto es que a la luz de los resultados, para 2030, China podría tener la experiencia y el conocimiento necesarios, a la par de la NASA, para poder llevar a cabo este tipo de misiones. En el mejor de los casos, claro.

El alunizaje desembocará, según sus intenciones, en crear una base lunar permanente desde la que realizar extracciones lunares y diversas investigaciones. Pero, más allá de nuestro satélite, China tiene el ojo puesto en Marte. El planeta rojo, si todo va bien, recibirá la visita de una sonda proveniente de este país en 2021. Este es sólo el comienzo de otro nuevo «sprint» que pretende llevar a una tripulación entera a la superficie del planeta. Todavía no hay más que ideas y bocetos de los siguientes pasos de China en la conquista marciana, pero está claro que el país quiere unirse al carro. A día de hoy, Marte todavía está un poco lejos. Sin embargo, China está demostrando ser más que capaz no sólo de ponerse a la par que otras agencias espaciales sino, probablemente, alcanzar hitos increíbles antes, incluso, que sus compañeros de carrera. Ya veremos de dónde es la primera bandera que se clave en la superficie roja.

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