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Del experimento a la contemplación

El 7 de septiembre de 1946, como un experimento se enviaba al pueblo de México la primera señal de televisión en blanco y negro; en ese México que estrenaba como presidente a Miguel Alemán Valdés, en ese que escuchaba radio y estaba acostumbrado al entretenimiento en vivo, así recibía algo que al paso del tiempo se convertiría en un elemento indispensable de escape a historias de personas ficticias y lejanas a su cotidianeidad, pero que en el fondo le provocarían dolor y satisfacción.

Muy lejos de una crítica cualitativa de estos ídolos de televisión, nunca te has preguntado: ¿realmente la pérdida de un partido más de la selección de fútbol te cambiaría la vida? O has revisado, ¿si tu mamá dejara de ver la novela de la noche se convertiría en un ser humano infeliz? El asunto es que aun sospechando que los efectos no cambiarían el rumbo de tu vida, el desarrollo de las historias de personajes y conflictos de televisión continúan siendo un tema de drama cotidiano.

Historias de verdad que burlan la realidad

Revista Proceso

Como en toda imaginación humana, las historias, aunque parezcan de ficción, consideran siempre un punto de partida real y efectivamente la televisión mexicana no es la excepción porque desde la película Nosotros los pobres, estrenada en 1948, pasando por la serie El Chavo del Ocho (1971), llegando a la trilogía de ‘Las Marías’ (María la del Barrio, María Mercedes y Marimar), entrando en el nuevo cine mexicano, que al final han sido historias transmitidas también en televisión abierta, con Amores perros (2000) hasta llegar a las tan recurridas Narcohistorias y el eterno deseo por "vivir" de cerca el camino de la selección mexicana de fútbol, llevan como pilar de comunicación el reflejo de lo que vive México y de lo que el pueblo contempla como un drama real, pero que a final de cuentas es parte de una historia de televisión, es decir, algo que seguramente has escuchado: "a mí no me afecta".

Amores Perros. Boombo.ru.

Cuentos de “amigos y enemigos”

Del mismo modo que en la realidad consideramos a malos y buenos dentro de nuestras vidas, hay precisamente personas, ídolos, personajes de televisión que han sido creados para hacernos sentir el bien y el mal.

Pulzo

El tema de Gloria Trevi al descubrirse el polémico clan con Sergio Andrade, el que Luis Miguel nunca se ha establecido con una mujer, el que Joan Sebastian al igual que Juan Gabriel hayan salido "del pueblo", el superar las adversidades que eso conlleva, llegar a la ‘cima’ y morir, hace que la contemplación de la audiencia sea tan fiel que el día que alguno de ellos gane o pierda incluso la vida y, más allá de la capacidad de ejecución musical que tengan, el drama lo vive el pueblo como si fueran amigos o enemigos.

El trabajo histriónico de Cantinflas, María Félix e incluso Verónica Castro y Thalía, entre muchos otros actores de la historia del cine y la televisión mexicana, habla de esos personajes reales que sufren, pero quienes al final triunfan ante sus enemigos.

Pareciera que el deporte en México está libre del drama, pero no, porque, además de los logros personales que los llevó a ser considerados campeones en su ámbito: El Santo, ‘Chicharito’ Hernández, Cuauhtémoc Blanco, Hugo Sánchez, Julio César Chávez, Enrique Borja, Jorge Campos, Rafael Márquez e incluso el ‘Canelo’, también han sellado la lealtad de sus fanáticos gracias la emisión de mensajes televisivos de esos momentos que hablan de su fragilidad como humanos, al punto de lograr la contemplación de la audiencia con el anhelo de triunfo ante la adversidad.

Fox Sports

De la noticia a historias de "ficción"

Narrar, describir, contar los hechos de un suceso de interés público desde sus diversas caras, parecía ser el eje central del periodismo, sin embargo y en el rumbo de un México por encontrar la pluralidad de ideas, se tropezó con comunicadores como Joaquín López Dóriga o Carmen Aristegui, por 
mencionar aquellos que están en el imaginario social, quienes (como se indica al inicio de este texto no se les cuestiona sus cualidades periodísticas), han sido interpretados por la audiencia como representantes de comunicaciones ideológicas o políticas, llevando los temas de información a la arena dramática del bien y del mal, de la izquierda y la derecha.

Vanguardia

ABC

Pero los eventos, incluso las catástrofes o esos personajes que convierten en centro de atención al lugar que pisen, también se transformaron en contenidos que de su contemplación a distancia a través de la televisión, llegan a la situación del drama de dolor o satisfacción como 
pasó con la "memorable" crónica del Temblor de 1985 por Jacobo Zabludovsky, no se diga de cualquier evento deportivo como el Mundial de 1986 y los Olímpicos del 68, y, como en toda historia de drama de personajes antagónicos, lo que sucedió con el Papa ‘amigo de México’ Juan Pablo II 
y ahora el imperdonable Donald Trump.

Así es, ese México de blanco y negro de 1946 que no tenía la menor idea de que el experimento de ver personas en un cubo a kilómetros de distancia entraba en sus hogares sigilosamente para contarles algo al oído sólo para escapar de su realidad, se convirtió, 70 años después, en una sociedad que siente como un grito de exigencia contemplar a sus ídolos de televisión tan cerca como para vivir el drama de sus victorias y caídas, llorarlas y festejarlas en el mismo corazón de su hogar.

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