fiebre hemorrágica Crimea-Congo

Hyalomma marginatum, vector de la fiebre hemorrágica Crimea-Congo

En un mundo en el que las noticias vuelan, los casos de fiebre hemorrágica Crimea-Congo no han tardado en salir a la palestra. Con un muerto y una afectada, la enfermedad parece haber levantado la inquietud entre la sociedad. La fiebre hemorrágica Crimea-Congo, también conocida como FHCC, por sus iniciales, es una enfermedad subtropical muy rara en nuestro país y con un alto índice de mortalidad asociado. ¿Debemos preocuparnos? ¿Hay peligro de epidemia? ¿Qué puede ocurrirnos si nos contagiamos? Esta y muchas otras preguntas surgen ante el suceso. Y vamos a responderlas.

¿Qué es la fiebre hemorrágica Crimea-Congo?

Esta enfermedad fue detectado por primera vez en la península de Crimea, en 1944, y poco después en el Congo, localizaciones de las que proviene el nombre. Para entenderla un poco mejor, Hipertextual se ha puesto en contacto con el Dr. Ignacio López-Goñi, Catedrático de Microbiología de la Universidad de Navarra, profesor en el Departamento de Microbiología y Parasitología y autor de Virus y Pandemias. "Este virus se encuentra en las garrapatas, a las que no les produce nada. A través de la picadura puede transmitir el virus a sus huéspedes habituales: los animales salvajes y domésticos. Los seres humanos somos huéspedes accidentales, no somos para nada el huésped que busca la garrapata y tampoco del nairovirus", nos comenta. Los nairovirus son un género procedente de una conocida familia llamada Bunyaviridae, de los cuales, algunos afectan a los seres humanos. Este virus no afecta al insecto ni a los animales. "No hay una enfermedad veterinaria asociada a la fiebre hemorrágica Crimea-Congo, es un virus que se manifiesta solo en las personas". Actualmente no existe ni tratamiento específico ni vacuna para poder combatirlo.

¿Cómo se contagia?

Como explicábamos, el medio principal de contagio es un insecto que transmite el virus. "El primer caso lo produce la garrapata. La persona, se pone mala y va a un hospital", explica Ignacio, "La siguiente ola, por tanto, se produce entre el personal sanitario ya que son los que se ponen en contacto con los fluidos del enfermo". Efectivamente, el virus de la fiebre hemorrágica Crimea-Congo no se transmite ni por aire ni por el agua o alimentos, sino a través de los fluidos corporales. "Lo que ha pasado en Madrid es esto mismo, la primera persona contagiada ha contagiado a su vez a un sanitario. Lo que se hace en estos casos es formar un cordón sanitario de manera que la enfermedad está prácticamente controlada".

¿Qué produce?

Afectado por la fiebre hemorrágica Crimea-Congo

La enfermedad se incuba en apenas unos días tras la picadura, momento en el que el virus se extiende por todo el cuerpo comenzando a manifestarse. Los síntomas son al principio bastante generales con fiebre, rigidez, escalofríos, dolor de cabeza intenso, mareo, malestar... los dolores en las extremidades se vuelven poco a poco más intensos y a los cuatro o cinco días aparecen hemorragias que se aprecian en la espalda o miembros. A medida que la enfermedad avanza, las hemorragias internas y externas se acentúan. Los pacientes pueden sangrar por varios orificios o heridas previamente abiertas. También se pueden producir peligrosas hemorragias internas. En la fase final de la enfermedad se pueden producir diversos fallos orgánicos. El más común es el hepático. La fiebre hemorrágica Crimea-Congo tiene un 40% de letalidad, convirtiéndola en una enfermedad muy peligrosa y difícil de afrontar.

¿Qué remedios existen?

¿Por qué no se ha estudiado más este virus? "Bueno, en primer lugar porque se estudia principalmente las enfermedades que tienen interés según la cantidad de afectados", nos cuenta el catedrático al preguntarle por la inexistencia de una vacuna contra el virus. "Los virus que tienen una incidencia muy alta y producen grandes pandemias y epidemias. Este virus ha producido epidemias muy localizadas. Aunque han habido algunos brotes, no han sido de cientos de miles de afectados. Por otro lado, al ser un virus tan peligroso, solo ciertos laboratorios están preparados para estudiarlo."

Con estas palabras, Ignacio señala que la letalidad y virulencia del virus, unido a la falta de remedios específicos, implica una dificultad añadida a la hora de estudiarlo. "No hay vacunas ni remedios comerciales contra la fiebre hemorrágica Crimea-Congo. Pero al conocer a la familia de estos virus, sí que podemos desarrollar algunas herramientas", explica. Entre dichas herramientas, se encuentran algunas vacunas experimentales de virus atenuados (muertos), vacunas de ADN y el uso de proteínas especiales (que se sitúan en la envoltura del virus) en los conocidos como inmunosueros para proteger a los pacientes. "También hay antivirales de amplio espectro, que no son específicos y de los cuales todavía faltan estudios, pero que podríamos usar para desarrollar una solución efectiva".

¿Cómo ha llegado hasta aquí?

Pero la fiebre hemorrágica Crimea-Congo no se considera una enfermedad típica de la península ibérica. ¿Cómo ha podido llegar hasta aquí? La respuesta, de nuevo, la tenemos en las garrapatas. Como vectores de contagio, las garrapatas pueden viajar a lomos de varios huéspedes migratorios, como las aves. El transporte de este parásito entre aves migratorias está más que documentado. Además, se sabe que algunas aves (especialmente las más grandes, como las avestruces) pueden servir de reservorio para el virus. Por tanto, una de estas garrapatas (o un ave) infectada en otro país podría haber transportado la enfermedad hasta la península. Una vez aquí, la mala suerte provocaría la infección del difunto paciente. Este a su vez, como explicábamos, infectaría debido al contacto directo a la enfermera que lo atendió. "En 2010 o 2011 se detectó la enfermedad en venados. Estos tenían garrapatas, pero no la especie común de aquí, sino una especie africana que llegaría aquí, probablemente, con las aves".

¿Existe peligro de nuevos contagios?

El virus es relativamente nuevo en España. De hecho, tal y como informan varios medios, el protocolo de actuación fue diseñado y activado varios días después de confirmar el contagio. ¿Es nuestro desconocimiento peligroso? En este caso, rotundamente no. El peligro de nuevos contagios, ahora que se ha detectado, se limita a casos aislados. "Al no ser una enfermedad que se contagia por vía aérea, ni agua, ni alimentos, simplemente con acotar la enfermedad y ponerla en un ambiente de alta seguridad, prácticamente controlas la posibilidad de que nadie más se infecte", nos cuenta López-Goñi. De hecho, los brotes de los que tenemos noticias suelen ocurrir en zonas con medidas sanitarias deficiente o pocos recursos. Se puede decir con seguridad que la enfermedad no se extenderá ni causará más perjuicios.

La situación actual

Unidad de Aislamiento de Alto Nivel, La Paz

En estos momentos, la enfermera infectada por la fiebre hemorrágica Crimea-Congo está en la Unidad de Aislamiento de Alto Nivel de La Paz, un laboratorio de alta bioseguridad situado en la planta sexta del Hospital Carlos III. Por el momento, la paciente permanece estable. Además, otras 200 personas están siendo monitorizadas como medida de seguridad. Entre estas personas se encuentran los familiares más cercanos y el personal sanitario que ha estado en contacto con el fallecido, de sesenta y cinco años. Estas medidas de seguridad se hacen necesarias ante una enfermedad de este tipo, ya que puede tardar hasta dos semanas en dar la cara. Por ahora, todos las voces oficiales permanecen tranquilas ante la situación y piden calma. Y probablemente con mucha razón. Pues a pesar de lo peligroso de la fiebre hemorrágica Crimea-Congo, su incidencia, al menos en España, no llegará a epidemia nunca.

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