Ciencia

Vivimos una “ola de calor” anormal

Por 6/09/16 - 19:03

Los termómetros están sudando la gota gorda. ¿Qué le pasa al clima? ¿Estamos viviendo una verdadera ola de calor o es un fenómeno aislado? Estas y otras respuestas salen a la palestra.

Vivimos una “ola de calor” anormal

Hasta 38 provincias españolas están estos días en alerta por temperaturas extremas. Parece que el verano, lejos de irse, está alargándose. Parece que septiembre trae más calor de lo que cabría esperar. La alerta durará hasta finales de esta semana. Y mientras seguimos con los ventiladores, abanicos y aires acondicionados, algunas preguntas surgen: ¿a qué se debe esta nueva ola de calor? ¿Qué cabe esperar de la misma? ¿Hemos sufrido olas de estas características antes? Vamos a tratar de responder algunas de estas preguntas.

¿Nos encontramos ante una verdadera ola de calor?

Técnicamente hablando, una ola de calor, según la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) ha de cumplir con ciertas características: "Para que se considere "ola de calor", durante tres días consecutivos más del 10% de las provincias españolas han de alcanzar el umbral de aviso naranja", explica para Hipertextual Modesto Sánchez, portavoz de AEMET, "este episodio de temperaturas altas, desde luego, no es habitual para esta época del año aunque no es la primera que hemos vivido". Desde el Departamento de Geofísica y Meteorología de la Universidad Complutense de Madrid, Carlos Yagüe Anguis, director del mismo, nos comenta que tanto por la persistencia de varios días como por los valores que están alcanzando las temperaturas, nos encontramos ante algo inusual. "No es habitual que se alcancen temperaturas tan altas ni que se prolonguen tantos días en el mes de septiembre".

¿Han habido otras antes?

Sí. Tal y como explicaba el portavoz de AEMET, en 1988 hubo otra ola semejante a esta. A lo largo de los datos recogidos por la Agencia se han registrado otras anomalías parecidas. Pocas, pero existentes, según podemos observar. Eso sí, este episodio resulta un tanto extraordinario si lo comparamos con los anteriores.

¿Qué tiene de especial?

ola de calor

Tal y como apunta Carlos Yagüe, hemos tenido otras olas de calor importantes en verano. Pero en este mes no son tan habituales. "Según los archivos, la temperatura máxima récord de la serie de Madrid-Retiro era de 37ºC y se alcanzó en 1988, pero ayer, la máxima fue de 37,8ºC, por lo que se habría batido el récord de temperatura máxima para el mes de septiembre". Efectivamente, Modesto Sánchez nos confirmaba este hecho: "hay que ser muy cautos con este tipo de información, pero ayer se registraron valores extremos históricos para el mes de septiembre en veintiséis estaciones por toda España". Dichos datos se pueden ver en la propia página de la Agencia, donde observamos más de dos decenas de estaciones batiendo el límite histórico de temperaturas. Aunque, de nuevo, estos datos hay que considerarlos con precaución.

¿Por qué está ocurriendo?

Para poder conocerlo con seguridad hacen falta más datos y más tiempo. Todavía es pronto para decirlo. A nivel meteorológico sabemos que el anticiclón de las azores sigue provocando el aumento de temperaturas en la península. Pero para tratar de entender un poco mejor la climatología solo podemos lanzar algunas hipótesis. Una de ellas podría deberse al niño. La profesora Belén Rodríguez de Fonseca, del Departamento de Geofísica y Meteorología de la Complutense de Madrid, nos explica algo más sobre la climatología: "cuando acaba un niño todo el estado de la atmósfera está muy alterado; se libera mucha energía que se traduce en movimiento y eso hace que el aire en todo el globo cambie su circulación de forma anómala. Esto podría ser una causa, aunque habría que estudiarlo". Aunque no se puede trazar una relación fidedigna entre ambos fenómenos, no es descabellado pensar que algo tiene que ver. "Cuando acaba el niño y llega la niña, en Europa suelen ocurrir episodios de sequía y olas de calor", nos cuenta Belén.

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"La Niña" es un fenómeno asociado al ciclo del "El Niño", el cuál climáticamente hablando domina gran parte de los eventos meteorlógicos ocurridos en el trópico de nuestro planeta. Tanto "El Niño" como "La Niña" tienen sus consecuencias a nivel global, y afectan especialmente a este lado del Atlántico, en el clima de Europa. "Lo que ocurre es que este episodio concreto podría estar asociado al niño", incide la investigadora, "pero no está demostrado. Podría ser que no. En las transiciones entre el niño y la niña pueden haber bastantes cambios en la circulación. Es algo muy interesante". Efectivamente, Sánchez insiste en la precaución a la hora de tomar por buenas unas u otras hipótesis. "Cualquier estudio de tipo climatológico que vincule este fenómeno al niño, cambio climático u otra cosa necesita toda la serie de datos completa, datos de otros países y más información para que los climatólogos puedan correlacionar ciertas conclusiones. Las conclusiones de 2015 se publicaron en junio de 2016". Con estas palabras, el portavoz de la Agencia insiste en que las conclusiones necesitan de mucho tiempo y trabajo para llegar a un punto fiable.

¿Qué cabe esperar?

Esta es una de las cuestiones más complejas de contestar. La Agencia Estatal de Meteorología, con los modelos matemáticos y estadísticos realiza una predicción fiable para los próximos diez días. A partir de aquí se mide la tendencia. "Para la próxima semana y para la siguiente parece que se esperan también temperaturas altas, por encima de la media y volviendo a la normalidad para la última del mes, pero todavía es un poco pronto para decirlo". Hasta la fecha, en los dos últimos años hemos batido varios récords de temperatura mensuales, así como históricos. Esto no nos sirve para prever la temperatura que hará, pero todo apunta a que el clima seguirá siendo cálido en los meses venideros.

¿Tiene esto algo que ver con el cambio climático?

De nuevo, lo más importante es tener precaución a la hora de interpretar los datos. "Sin un estudio previo, es difícil achacar este fenómeno al calentamiento global", nos explica Carlos Yagüe, "sin embargo, es cierto que numerosos estudios señalan que las situaciones extremas, especialmente las olas de calor, son esperables como consecuencia del cambio climático", señala. Este experto nos cuenta, además, que en las ciudades existe un foco de calor añadido debido al efecto urbano. "Es lo que llamamos efecto de isla de calor urbana. El aire acondicionado, por ejemplo, puede ayudar a subir la temperatura media en unos dos grados centígrados en verano. Por las noches hace que a la ciudad le cueste mucho más bajar la temperatura en comparación con los alrededores rurales". Como podemos comprobar, es un asunto complejo de determinar. Si bien todo indica que, efectivamente existen razones para pensar en el calentamiento global como un agente que afecta a este fenómeno, existen muchos otros factores que inciden diariamente en el clima local. Todavía deberemos esperar algún tiempo para formalizar o descartar las conjeturas. Mientras tanto no nos queda otra que ser precavidos, evitar esfuerzos físicos durante las horas más intensas, hidratarnos mucho y aprovechar al máximo las horas más frescas del día.

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