Hemos creado un producto que es la evolución más deliberada de nuestro diseño original. Nuestra obsesión de simplificar y mejorar se mantiene

Con aquellas palabras iniciaba el video de introducción del iPhone 7 mostrado durante el evento de su presentación. Aunque puede sonar pretencioso no queda más que aceptar que es absolutamente real. Si hay una cosa que identifique a esta nueva generación del smartphone es cómo el equipo de diseño industrial de Apple logró quitar cosas para hacerlo mejor.

De hecho, el iPhone 7, tan solo por su aspecto físico, es uno de los productos, en general, más bonitos que he visto. Es una sola pieza que se une casi de forma imperceptible con la pantalla frontal. Me recuerda a la elaboración de una guitarra eléctrica hecha a partir de una sola pieza de madera.

También ha desaparecido el jack de 3,5mm que es uno de los mayores vestigios tecnológicos que aún usamos. Si un diskette nos parece arcaico tal vez sorprenda saber que el conector de audio data de 1878 y su versión moderna, la actual, empezó a usarse en 1964.

En su lugar está el puerto Lightning, que no solo sirve para cargar el iPhone, también para cargar dispositivos y hacerlos más inteligentes, de hecho el iPhone 7 incluye EarPods exactamente iguales a los de siempre pero con conexión Lightning. Para que los miles de millones de auriculares que tenemos y se venden en todo el mundo no se hagan obsoletos de un día para el otro, también se incluye un pequeño adaptador.

Otra de las cosas que Apple busca simplificar por medio de eliminación es los cables. Hoy presentaron también los AirPods que son auriculares inalámbricos pero con suficiente tecnología como para que simplemente funcionen y evitemos todo el pesado procesos de emparejar dispositivos Bluetooth.


Lo logran con un chip dentro de cada auricular, lo llaman W1. Hace que el emparejamiento sea tan simple como lo era conectar el cable al jack de audio. Sólo tienes que acercarte un poco a un dispositivo y listo. Después, por medio de iCloud, el perfil y configuración se propaga a todos los demás aparatos. Esto ocurre sin interacción alguna, simplemente funciona.

Los AirPods también tienen sensores y un acelerómetro. Detectan cuando te los pones en el oído e inmediatamente empiezan a reproducir sonido. Son capaces de detectar si se está teniendo una conversación telefónica o si escuchamos música. También activan los dos micrófonos o solo uno dependiendo de la situación y ruido ambiente.

Tanto los AirPods como la eliminación del jack de 3,5mm han despertado la habitual controversia anual que suele ocurrir en estos eventos. Pasó antes con el puerto USB Type-C único en el MacBook y años atrás con la adopción de USB en las primeras iMacs.

Y como siempre, es una controversia que meses más tarde todos hemos olvidado y todos acordamos que el cambio era para mejor.

La cámara que nos dejó sorprendidos

La cámara dual que está incluida en el iPhone 7 Plus es uno de los puntos más importantes, destacables y sorprendentes del nuevo iPhone. Está compuesta de dos lentes, una de los cuales es telefoto, por lo cual, con este nuevo modelo, podremos hacer zoom óptico. 
Por otro lado, la combinación de dos lentes da nuevas posibilidades, en particular la posibilidad de obtener una mayor profundidad de campo sin tener que estar muy cerca del sujeto al que se toma la fotografía. El software de esta función no está listo para producción y Apple promete una actualización en octubre para activarla.

Los resultados se acercan, y en muchos casos se igualan, a lo que se consigue con cámaras profesionales. En parte la responsabilidad está en los sensores empleados para la cámara, combinado con el poder de procesamiento del nuevo chip A10 Fusion y funciones de software que hacen 100 mil millones de operaciones cada vez que se toma una foto, para así conseguir el mejor resultado posible.

El uso de las dos cámaras es simple. No hay que elegir entra una u otra, simplemente eliges hacer zoom y iPhone se encarga de usar la indicada. Siempre y cuando el zoom sea 2X será óptico. Todo lo demás (hasta 10X) es zoom digital y la calidad se va degradando. Sí, funciona mejor que antes, pero no podemos esperar milagros.

Jet Black

El iPhone 7 se vende con un nuevo acabado, Jet Black (negro brillante en español) que es conseguido por medio de un proceso de anodizado y pulido de altísima precisión. El resultado es la imposibilidad de ver donde acaba la carcasa y donde empieza la pantalla. Es increíblemente bonito pero es un verdadero imán de huellas. Esto a muchas personas les echará para atrás. Yo creo que es el mejor diseño que ha hecho Apple jamás.

Muchos creen que el pulido significa que el material es resbaladizo, pero no lo es. En mis primeras impresiones sentí que lo es menos que el iPhone 6s.

Más velocidad, más batería, nuevo botón de inicio y mejor pantalla

El iPhone 7 viene con mejoras que simplemente esperamos, supongo que es parte de las responsabilidades que tiene el iPhone a medida que entra en su mayoría de edad.

Es entre 30 y 40% más rápido que su predecesor. Desde un punto de vista gráfico aún más. Tiene una pantalla con más brillo, con un rango de colores más amplio que se nota a simple vista pero al cual nos acostumbraremos rapidísimo y un nuevo botón de inicio con retroalimentación háptica, deja de tener partes móviles y es sensible a diferentes niveles de presión.

Ah, y por si eso fuera poco, también es resistente al agua, al polvo y mejora la autonomía de forma significativa.

Suena obvio, pero es el mejor iPhone que ha hecho Apple. También es el más bonito y el más rápido. Se habla de que los smartphones son supercomputadoras en el bolsillo. Estuve de acuerdo a medias, no solo se trata de desempeño y velocidad de procesador, en dispositivos móviles deberíamos considerar más elementos. En este caso, con esa cámara, con esa pantalla, con ese nivel de resistencia y ese diseño, creo que sin duda lo es.

Siento que el iPhone 7 marca el final de una época para Apple y el próximo año veremos un movimiento radical, que abrirá un cambio de paradigma importante. Son cosas que solo se pueden hacer una vez que se alcanza esa madurez tan necesaria para encontrar el balance entre mejoras graduales y cambios radicales que de vez en cuando necesitamos.