Los últimos años han traído grandes avances en lo que respecta a la resistencia al agua de los dispositivos electrónicos. Un gran ejemplo en Samsung es la evolución del Samsung Galaxy S5 a los Samsung Galaxy S7 o Galaxy Note 7. Mientras que el primero requería de una tapa sobre el puerto de carga para evitar que los circuitos entrasen en contacto con el agua, los nuevos modelos son resistentes estando completamente desnudos. El próximo paso es la hidrofobia.

Samsung ha licenciado en exclusiva una capa superhidrofóbica que, tras tres años de desarrollo, se usará en smartphones, tablets y ordenadores y, recubriendo las pantallas, repelerá el agua y con ella se irán el polvo y la suciedad. Además de mejorar en ese sentido, la nueva capa también reduce los reflejos y mantiene la capa oleofóbica para que las huellas no se impriman sobre el panel.

Con agua de la lluvia, o por ejemplo, el de una ducha, las gotas botarán en la pantalla y saldrán disparadas hacia afuera, en un ángulo de contacto entre 155 y 165 grados. Se trata de un gran avance en el ámbito de la resistencia al agua, pues será más fácil usar, o no habrá necesidad de secar la pantalla tras haberse mojado, pues esta lo hará sola. Actualmente, una pantalla ligeramente mojada provoca toques fantasma que no dejan al usuario introducir toques con comodidad en áreas que requieren precisión como un teclado.

Para producir algo así tuvieron que obtener dos composiciones de material generadas mediante el depósito de una película de vidrio sobre vidrio, para luego calentarlo y obtener una superficie revestida de dos componentes. Después se utiliza un fuerte proceso químico para producir una red porosa tridimensional de vidrio con alto contenido en sílice. Este último es la clave para repeler el agua y evitar reflejos.