Cuando el equipo de Roald Amundsen sobrevoló el Polo Norte de la Tierra a bordo del dirigible Norge, aquellos exploradores no imaginaban que la humanidad llegaría mucho más lejos que aquellas tierras heladas que veían en 1926. En julio de 2015, casi un siglo después de la expedición de Amundsen, la NASA lograba una proeza: hacer que la nave New Horizons llegase a Plutón.

Al sobrevolar este rincón del universo, los investigadores consiguieron observar el planeta enano y sus satélites como nunca lo habían hecho. Así pudieron estudiar de cerca Caronte, la luna más grande de Plutón, que hace tan sólo veinticinco años era una mancha borrosa en el firmamento. Una de las cosas que más sorprendió a la NASA fue descubrir que el polo norte de este satélite presentaba una tonalidad rojiza, sin que supieran determinar el motivo.

Winter is coming... durante cien años

El tono rojizo del polo norte de Caronte por fin tiene explicación. Un equipo del observatorio Lowell (Arizona, Estados Unidos) desvela la razón por la que esta región del satélite presenta un color más oscuro a la luz de las imágenes captadas por la sonda New Horizons de la NASA. Sus resultados, publicados en la revista Nature, sugieren que gas metano atrapado en esta zona pudo transformarse lentamente en el material rojizo que puede ser observado desde el espacio.

Los científicos han determinado que esta región de Caronte ha sufrido temperaturas extremadamente bajas durante largos períodos de tiempo, con inviernos que podrían haber durado más de cien años. El frío provocó que el metano procedente de Plutón quedara atrapado en esta zona helada del satélite, convirtiéndose poco a poco en el material helado y colorado que se ve en las fotografías.

"Estos nuevos datos son importantes porque nos permiten profundizar en los procesos de generación de moléculas orgánicas complejas en ambientes planetarios fríos y lejanos, un tema relevante relacionado con la habitabilidad planetaria", explica a Hipertextual Jesús Martínez-Frías, jefe del Grupo de investigación del CSIC de Meteoritos y Geociencias Planetarias. El también director de la Red Española de Planetología y Astrobiología añade que el trabajo apoya "estudios de laboratorio e hipótesis previas".

Las fotografías obtenidas por el equipo de Will Grundy, junto con las modelizaciones realizadas, han permitido recrear el ambiente térmico superficial del polo norte de Caronte. El color rojo oscuro de la región, según comenta Martínez-Frías, se debe a "procesos de sublimación diferencial entre el escape y la permanencia de material orgánico y su interacción con la radiación". Estas tonalidades se producirían mediante mecanismos similares a los que ocurren en Plutón, por los que hielos superficiales de hidrocarburos generarían compuestos orgánicos aún más complejos (tolinas).

Dichos procesos de alteración están condicionados por la radiación que alcanza Caronte en forma de fotones ultravioletas, partículas cargadas del viento solar, iones interestelares y rayos cósmicos galácticos. Esta curiosa "receta" es la culpable de que el polo norte de la luna más grande de Plutón se tiña de rojo. La formación de tolinas, como sucede en el planeta enano, ya se había confirmado en varios trabajos experimentales de laboratorio. El nuevo estudio publicado en Nature nos permite conocer un poco mejor este satélite, haciendo volar la imaginación hacia esos inviernos centenarios que colorean de tonos rojizos la superficie de Caronte.