Alan Moore, el genial escritor de tantas obras míticas en la historia de la novela gráfica, anunció que se retira. Y con el anuncio, docenas de retorcidos y oscuros violines entonaban una triste sonata de despedida.

De su extraordinaria cabeza han salido obras que han marcado a varias generaciones de lectores, que han inspirado adaptaciones irónicas —a pesar de que no siempre le gustasen al propio Moore—. El británico ha sido también reconocido por sus opiniones polémicas pero basadas en un modo de ver la vida muy particular. Si Moore no existiera, habría que inventarlo.

Aprovechemos para repasar su carrera y todo lo que ha influido en la industria. Moore empezó su carrera en los años 70 escribiendo en fanzines alternativos y underground —¿acaso no lo son todos?— y con el paso de los años acabó entrando como escritor en editoriales ya establecidas de la industria.

Fue el escocés Alan Grant quien primero vio el potencial de Moore, que empezaría colaborando con diversas revistas y con Marvel Reino Unido de forma independiente, hasta que llegó su primera obra seria: Skizz.

Sus primeros años: Skizz, D.R. & Quinch & Bojeffries

Eran los 80, y la ciencia ficción estaba tomando un giro oscuro tras los optimistas 60s y 70s donde las utopías y los imperios galácticos dominaban el género.

En Skizz, y con Jim Baikie de ilustrador, Alan Moore escribió una obra de extraterrestres que se estrellaban en la Tierra. En cierto sentido reminiscente de ET, pero con un tono más urbano y con toques feministas.

“Quinch” tenía un tono más humorístico, que el propio Moore describía como “Dennis the Menace —Daniel el travieso en español— pero si Dennis pudiera usar armas nucleares”. Por último de la más relevante de sus primeros años fue The Bojeffries Saga, creada junto a Steve Parkhouse, consistía en una querida mezcla seres sobrenaturales en la Inglaterra urbana actual.

Cruzando el charco

Moore acabó dando el salto a DC Comics/Vertigo a mediados de los 80, encargándose de escribir para personajes abandonados como Swamp Thing, que consiguió reinventar y convertir en el icono que es hoy. Dio a sus historias un tono pro-naturaleza y que exploraban problemas de la sociedad moderna de la época.

Fue en Swamp Thing donde Moore creó a John Constantine, uno de los mejores antihéroes creados en la novela gráfica, y que luego tendría su propio “camino” como Hellblazer, incluyendo numerosos arcos muy queridos por los amantes de los cómic, y una adaptación al cine con Keanu Reeves casi dos décadas después.

Junto con Moore, aterrizaron en DC otros escritores británicos que tendrían fructíferas carreras como escritores. Entre ellos el propio Neil Gaiman, otro peso pesado hoy en día, pero entonces un desconocido.

Watchmen

Tras escribir los arcos argumentales detrás de muchos más personajes, Moore dio la campanada en 1986 con Watchmen. Con Dave Gibbons de ilustrador, el mago de Northampton creó una compleja trama narrativa ambientada en la Guerra Fría.

Moore redefine a los superhéroes y su rol en la sociedad. Con tonos más grises de lo habitual en la época, cuando no directamente oscuros, Watchmen exploraba la complicaciones de la guerra, la política y el crimen.

A día de hoy, sigue siendo considerada la mejor obra de Moore, y en general una de las mejores novelas gráficas de la historia.

The Killing Joke

A pesar de que la relación entre Moore y DC se iba deteriorando con el paso de los años, el británico escribió la que posiblemente —y junto a The Dark Knight de Frank Miller— se la historia más querida del héroe de Gotham.

En Killing Joke, Moore aprieta narrativamente los tornillos de Batman, llevándole más allá de donde nunca había sido llevado por otros autores hasta la fecha. La obra supuso un antes y un después para el propio personaje y su antagonista, The Joker.

V for Vendetta

Moore, un anarquista convencido, escribió otra de sus obras más reconocibles poco después. Ambientada en un Reino Unido gobernado por un ejecutivo fascista, que pretende controlar a la población y encontrar su nuevo lugar en el mundo tras una guerra nuclear que dejó otros países casi en cenizas.

Dividida en tres libros, y años después adaptada al cine muy a pesar del propio autor —que nunca vio con buenos ojos las adaptaciones de sus obras—, la obra explora las connotaciones de un renacimiento del fascismo, la posibilidad de lograr un Estado anárquico y pacífico, y la realidad del caos. La obra se adentraba en la capacidad de los individuos de realmente llegar a cambiar sociedades completas, para bien o para mal.

Y más

Además de buen escritor, de los mejores de la historia, Alan Moore ha podido ser bastante prolífico. No podemos cerrar la lista sin mencionar algunas de sus otras obras como The League of Extraordinary Gentlemen, From Hell, Lost Girls, o las más recientes Fashion Beast y Providence.

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