Determinar la verdadera naturaleza de la belleza puede llegar a ser bastante complicado. Por un lado, Platón afirmaba que la belleza es objetiva, que existen una serie de elementos que cualquier sujeto juzgaría como bellos. Su argumento se sostenía en el hecho de que, por lo general, cuando alguien afirma que una cosa o un individuo es bello podemos entender sus alegatos a la perfección.

Según el filósofo griego, si esto no fuera así, comunicar juicios de valor acerca de este concepto sería muy difícil. Consideraba que, en la práctica, esto se hace fácil; por ejemplo: la belleza de un atardecer o del canto de los pájaros no necesita explicación, es algo instintivo al ser humano. A favor de Platón, la especie humana se ha puesto de acuerdo colectivamente acerca de la belleza de Margot Robbie.

Por otro lado, Aristóteles, sucesor de Platón, argumentaba que la belleza es subjetiva. Por lo tanto, le corresponde al sujeto juzgar si algo es bello. Dicha decisión estaría determinada por la cultura y la época en que se encuentra el individuo. Lo que significaría, si es cierto que para cada cual significa algo distinto, que este concepto es bastante mutable y hasta muchas veces vacío de todo significado.

El trabajo de la fotógrafa Natalia Ivanova puede ayudarnos a elegir cuál de estas posturas se acerca más a la verdad. Esta artista rusa se ha dedicado, desde el 2012, a retratar mujeres pertenecientes a más de cincuenta grupos étnicos, en catorce países distintos, alrededor de cuatro continentes.

El proyecto se titula Los Orígenes Étnicos de la Belleza. Todavía se encuentra en fase de producción, pero ya está dando de que hablar alrededor del mundo.

Estas imágenes demuestran que la belleza no tiene nacionalidad. Existen rostros hermosos en todos los rincones del mundo. Parece que, por lo menos en este caso, Aristóteles tendría la razón ya que, al referirnos a los grados de belleza de cada mujer en estas fotografías, es seguro que la opinión general de un grupo de gente variaría bastante; como decía el filósofo, dependiendo de la cultura y la época en que viva ese sujeto.

Natalia afirma que la razón por la que lleva a cabo este proyecto es para demostrar que la belleza no se limita a una determinada cultura o raza. Los cánones universales suelen privilegiar a un grupo de individuos por encima de otros en escala de belleza; la fotógrafa rusa, en cambio, busca evidenciar y celebrar la variedad del genoma humano. Pueden estar pendientes del progreso de este proyecto en Instagram y aquí pueden ver la descripción y ubicación de cada una de estas etnias.

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