La seguridad en las grandes empresas tecnológicas, de carácter multinacional, ha quedado en muchas ocasiones en entredicho. Airbnb o Uber en sus servicios de atención al cliente de forma física, o Twitter, Facebook o LinkedIn, entre otros.

Las fugas de datos, que han puesto en peligro la seguridad de muchos de los clientes al rededor del mundo, obligando a cambiar contraseñas en la mayor parte de los casos, nada tiene que ver con las agresiones físicas que han visto la luz en los últimos meses, o años. Principalmente en Uber, aunque también en menor medida Airbnb, han vivido momentos complicados, sobre todo en México.

Uno de los objetivos de Uber México era superar los problemas de seguridad que afectaban al mundo del taxiNo ha sido extraño ver cómo algunas noticias sobre violaciones o robos aparecían en la prensa, cuestión que se ha replicado en Estados Unidos y la India en algunas ocasiones. Una red de tráfico de inmigrantes que empleaban Uber para intentar llegar a Estados Unidos. O uno de los componentes de VixaRadio, en Ciudad de México, que habló hace unos días de que fue secuestrado a bordo de uno de los vehículos de Uber. Según sus declaraciones, el conductor empezó a dar vueltas por lugares poco recomendables y, tras un tiempo largo, el pasajero se dio cuenta de que este estaba bebido. El conflicto, que no tiene el perfil de un secuestro en toda regla, terminó bien, pero lanzó una pregunta al aire: ¿el standar de calidad de Uber en México ha caído?

La compañía de transportes californiana es bastante ocultista en referencia a sus cifras reales, tanto de trayectos como de número de conductores. Pero, al menos, en México sabemos que las cifras están empezando a acercarse al millón de pasajeros. Y todos los que han pasado por allí dicen lo mismo: hay muchos coches de Uber.

Y tantos de Uber como taxis tradicionales. Más de un millón de trayectos al día se suceden en la capital; pero las críticas sobre la crisis del servicio siguen posicionándolo como deficiente, inseguro, con conductores groseros, unidades sucias y poco control de tarifas. Las agencias de viajes recomiendan subirse solo a taxis de hoteles y en la calle solo si la documentación del conductor está a la vista. ¿No es, acaso, lo mismo que les está empezando a suceder a los de Uber?

Clienta accediendo a un coche de Uber

Lo que dice Uber México al respecto

La compañía ha rehusado hacer declaraciones directas por lo que debemos recurrir a su sitio web. Todos los conductores se comprometen a mantener los mínimos de calidad y son sometidos a intensos procesos de selección. Una vez elegidos, estos tienen 80 viajes para demostrar su valía en el nombre de Uber. Durante toda su vida en conjunto con la compañía serán sometidos a revisión de sus servicios. Decir, además, que la seguridad de Uber en México es mucho más intensa que en otros lugares del mundo, por los problemas asociados a este país.

Sin embargo, Uber no deja de ser una gran empresa. Una multinacional en toda regla. En la que controlar hasta el mínimo detalle de su actividad se hace más complejo día a día. Muchos de los conductores, que antes formaban parte de las filas de los taxistas han pasado a Uber, por lo que los malos usos que antes ejercían se trasladan a su nuevo puesto de trabajo. Las quejas de muchos de los usuarios, además de las tarifas cambiantes durante los picos de trabajo, se han sucedido últimamente poniendo en duda que el interés de Uber vaya por lo usuarios. Las buenas intenciones iniciales, acompañadas por la euforia y por aquello de entrar con el buen pie, se van diluyendo con el tiempo. Después de todo, Uber es una empresa que busca beneficios.

Víctimas de su popularidad

Una pregunta que surge a raíz de todo lo que se puede leer, tanto de Uber como de Airbnb y similares, es si esto empezó con estas empresas o ya sucedía antes.

La respuesta es muy simple: lo que se les ha echado en cara ha pasado siempre. Simplemente, ahora mismo se le puede poner nombre propio y dirigirse a una empresa. Un taxista cualquiera ha sido siempre anónimo, al igual que otro que alquila una casa; cuando le ponemos el nombre de una entidad la culpa repercute directamente en esta. Y lo que es peor, son multinacionales que replican su actividad allá por donde pasan. Es decir, hasta ahora los taxistas de un país no se vinculaban con los de otro. Esto ha cambiado: lo que afecta a unos, afecta a todos.

A esto hay que añadirle el hecho de todas las rencillas que han levantado las empresas como Uber. El interés de muchos de los afectados por la irrupción de Uber en el mundo del transporte ha hecho que la lupa bajo la cual se les vigila sea mucho más grande. Cualquier paso en falso será usado para el total; o lo que es lo mismo, tomar la parte por el todo.

Al final, la respuesta es que en lugares en los que la seguridad es un problema Uber sí que ofrece un plus de confianza; pero no pueden acabar al 100% con los problemas asociados a su entorno.

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