Los coches tienen cada vez más sistemas tecnológicos: sensores, dispositivos multimedia, elementos de seguridad, etcétera. Y todos se conectan con la centralita usando muchos kilómetros de cableado, algo que puede sonar muy *antiguo* si tenemos en cuenta que cada vez más dispositivos pueden conectarse sin cables. ¿Puede la tecnología inalámbrica mejorar este aspecto?

¿Y por qué es importante mejorarlo? Porque cada vez que se añade un nuevo sistema de entretenimiento, confort o seguridad, se aumenta el cableado y por tanto el peso y la complejidad ante futuras reparaciones por accidentes. A nadie le gusta *tocar* el sistema eléctrico de un coche, y los que van a llegar en los próximos años están repletos de cables.

En rojo el sistema eléctrico de un coche *de nueva hornada*

En algunos vehículos el peso del cableado eléctrico es de hasta 50 kilogramos.

Piensa en todos los sensores que necesitará un coche para poder conducir de forma autónoma, o para conectar sistemas tan complejos como cámaras de visión nocturna, sensores de aparcamiento, suspensiones electrónicas, equipos de sonido repletos de altavoces, sistemas de frenado o mantenimiento en el carril así como reconocimiento de señales... Como podrás entender, cada uno necesita una conexión con la centralita e incluso algunos necesitan estar conectados con otros sistemas a la vez que con la centralita, un dispositivo que ya no es un simple *ordenador* sino que es una potente herramienta capaz de procesar tanta información en tiempo real.

¿Cómo podrían mejorar los coches si en lugar de usar cables se emplease la tecnología inalámbrica? Lo primero es el ahorro tan importante en el peso final del vehículo, una cifra que a todos los fabricantes les preocupa mucho porque de ella depende el consumo final del vehículo, y del consumo dependen las emisiones de CO2 y NOX. Poder conectar de forma inalámbrica tantos sistemas es un reto que tiene que superar tres obstáculos: la seguridad, la velocidad de emisión y recepción de la información y la incompatibilidad con la recarga inalámbrica de los futuros coches eléctricos.

Para que puedas entender mejor la evolución del coche, hace no tantos años, el peso del sistema eléctrico de un coche no superaba los 10 kilogramos. Éste es el mejor ejemplo de la más que fundamental revolución tecnológica que está viviendo el sector de la automoción, pero debe tener un límite y la solución podría pasar por enviar la información de forma inalámbrica.