Hace poco más de una semana, Samsung fue el primer fabricante de almacenamiento externo en presentar las nuevas tarjetas UFS. Aunque se trata de un estándar que se hará universal en la industria a medida que vayan llegando nuevos terminales al mercado, de momento su disponibilidad será limitada.

Existen pocas dudas acerca de por qué debería ganar la batalla a las tarjetas microSD, con las que probablemente no compite. Pero también dudas sobre que esas ventajas acaben ganando la guerra. En tecnología de consumo, ser superior no garantiza ganar. Ya lo vimos en el caso del plasma. Se trataba de una tecnología muy superior a las LCD de su época, pero muchos factores como el económico o el marketing propiciaron su fracaso. Lo mismo ocurrió entre VHS y Betamax.

El VHS ganó en los 80, pese a no ser superior en muchos ámbitos.

Uno de los aspectos negativos del mercado es que, incluso aunque haya alternativas a productos a precios similares, es frecuente que sirva no lo mejor, sino lo suficientemente bueno. Las tarjetas UFS son muy superiores en velocidad, en lecturas, escrituras simultáneas y en vida estimada. Pero, ¿tienen problema los actuales consumidores usando las tarjetas microSD? La gran mayoría no, sólo quiere más almacenamiento, pero sin mucho énfasis en la velocidad o en la calidad.

Las UFS y los SSD comparten ventajas similares respecto a las microSD y los HDD, pero también muchas de sus desventajas

La parte buena de la historia es que Samsung ha desarrollo un slot híbrido que permitirá leer y escribir tanto en tarjetas UFS como en microSD. De esta manera, los consumidores que sientan que su libertad de elección y gasto se comprometen no se quejarán, y los que sientan que, efectivamente, las microSD son cosa del pasado, podrán optar por un almacenamiento moderno y mucho más rápido. Sobre su expansión no habrá dudas.

Las tarjetas UFS fueron estandarizadas en marzo por la JEDEC, por lo que no sólo es una apuesta de Samsung en sus terminales, sino que la veremos en la otras marcas y en cámaras de foto y vídeo. Incluso para aumentar la memoria de ordenadores e híbridos serían bien recibidas, teniendo en cuenta que, al menos en lectura, se acercan a los SSD de menor gama.

Como se puede observar, la situación que se perfila para el futuro es muy similar a la ocurrida durante los últimos 8 años en los discos SSD. Pese a ser un estándar que casi cualquier ordenador moderno soportaba, siguen, de hecho, sin ser un estándar de facto. Salvo en portátiles de alta gama o ultrabooks que por tamaño no pueden soportar los viejos discos duros, la industria aún apoya, por razones de coste y espacio, a la tradición. La mayor parte del público es feliz con su nuevo ordenador adquirido con HDD. No lo siente lento ni inferior, y no es que lo sea, pero sí si se compara con el rendimiento de un SSD. De nuevo, lo suficientemente bueno vale, sobre todo cuando un gran desembolso es opcional.

SSD y UFS pertenecen a mercados con comportamientos diferentes, pero donde el público general prima los mismos factores en la compra

Ofrecer un slot híbrido de ambas tipos de tarjeta de memoria posiblemente perpetuará el reinado de las tarjetas microSD, que seguirán abaratándose y creciendo en tamaño, tal y como ha ocurrido en los discos duros tradicionales. Las tarjetas UFS, por su parte, serán caras y probablemente, poco compatibles por un tiempo. Un período en el que la lentitud de las viejas tarjetas en muchas tareas mermará y abrirá aún más la brecha entre el almacenamiento interno y el externo en la gama alta.

Pero la historia de la tecnología, y la de las tarjetas en particular, ya dejaron claro que la SD y la microSD no ganaron por ser mejores, sino, sobre todo, por ser las más baratas y universales. Mientras las UFS sean más caras y opcionales, es muy probable que no triunfen.