Largas colas que se forman en un buen número de ocasiones por las dificultades a la hora de realizar los pagos. No tenemos el dinero justo, tenemos que esperar al cambio, no encontramos la tarjeta o el ticket tarda en salir. Pagar, una acción que realizamos todos varias veces al día, está evolucionando rápidamente, y eliminar la fricción haciendo los pagos cada vez más invisibles es una corriente que ya no se puede detener.

Con el objetivo de mostrar los beneficios de este tipo de sistemas de pagos rápidos,

El comercio local jugará un papel fundamental en su expansiónPara concienciar a los más de 40.000 asistentes al FIB 2016 de las ventajas y comodidades que ofrecen este tipo de sistemas de pago, VISA, que facilitará los pagos contactless de nuevo en esta edición, ha creado un espacio llamado “Visa Contactless Music”. Dentro del mismo, los visitantes podrán crear su propia música con un gesto, a través de una instalación compuesta por tres arpas láser. Cada actuación quedará grabada en un vídeo personalizado que los participantes podrán compartir en sus redes sociales y ganar pases vip del festival y carcasas de teléfono resistentes al agua.

Con el uso de las tarjetas de crédito, que es en esencia un pago móvil, se adoptaron de forma masiva porque existía una estandarización, y el sistema estaba simplificado casi en su totalidad. Actualmente, a pesar de que los pagos móviles necesitan avanzar más en la estandarización, la última tendencia en torno a los pagos invisibles se denomina Selfie Pay. Tras la huella dactilar, la biometría se centra en nuestra cara, más concretamente en una foto de la misma. Con ello además de evitar las suplantaciones de identidad, el pago se acelera más y más. Ya no será necesario ni sacar la tarjeta de crédito o débito.

Más tarde veremos elementos tradicionales como anillos también son capaces de integrar chips que pueden servir para pagos sin contacto. En última instancia, incluso podremos tener implantes corporales con los que identificarnos y pagar. Pero el pago total al que finalmente llegaremos en una sociedad sin dinero en efectivo, no requerirá siquiera mucha cercanía a los datáfonos.