El sexo de un individuo está determinado por dos cromosomas. En el caso de que la combinación de los cromosomas sea XY, hablaremos de un hombre; mientras que si los cromosomas son XX, será una mujer. Esta regla clásica de la genética fue descubierta por Nettie Stevens, la investigadora norteamericana que hoy homenajea Google con su doodle.

Nettie Stevens (Vermont, Estados Unidos) fue la científica pionera en descubrir las bases cromosómicas del sexo, un hallazgo fundamental en los campos de la embriología y la citogenética. Aunque a menudo se asocia este hallazgo con la labor del investigador Edmund B. Wilson, lo cierto es que él mismo señaló que sus resultados eran coincidentes con las observaciones de Stevens, reconociendo su prioridad, tal y como recuerda Carolina Martínez Pulido, profesora de Biología de la Universidad de La Laguna.

Sin embargo, como ha ocurrido demasiadas veces en la historia de la ciencia, el papel de las mujeres y, en particular, el trabajo de Nettie Stevens quedó sepultado bajo la fama de Wilson. Los resultados de la genetista, corroborados por el científico posteriormente, lograron terminar con un debate de la biología de entonces: si el sexo era determinado por algún factor físico (los cromosomas) o, por contra, estaba influido por las condiciones del ambiente.

Los descubrimientos fueron publicados por Nettie Stevens en el trascendental trabajo Studies in Spermatogenesis with Special Reference to the "Accessory Chromosome", realizado a partir de sus observaciones en el escarabajo Tenebrio. Posteriormente, la científica también publicó sus estudios sobre los cromosomas de insectos como Drosophila, sentando las bases de la investigación en citogenética de este clásico modelo animal. Nettie Stevens falleció a los 51 años a causa de un cáncer de mama. Tras su fallecimiento, el Premio Nobel Thomas H. Morgan repasó su trayectoria y contribuciones en una extensa necrológica publicada en Science, donde homenajeaba su trabajo con estas palabras:

Su notable éxito tiene que ver, en parte, con su razonamiento único y su dedicación combinados con un agudo sentido de la observación, junto con su amabilidad y paciencia, unidos a un juicio equilibrado.