Una de las imágenes más horrorosas de la Segunda Guerra Mundial sin duda alguna es la de los campos de concentración donde fueron degradadas y asesinadas millones de personas en Europa. Las atrocidades ahí cometidas es algo que la humanidad ha jurado -no siempre con éxito- no repetir.

En la historia, los campos de concentración nazis son el ejemplo máximo de la deshumanización pero aunque pocas veces se habla de ello, **la persecución xenófoba era una práctica extendida incluso en el lado de los aliados,** que incluyeron entre sus prácticas campos de concentración para japoneses que Estados Unidos instaló a mitad de la Guerra Mundial.

Tras los ataques a Pearl Harbor, el Gobierno de los Estados Unidos entró oficialmente a la guerra en 1942, mientras internamente desplazaba a miles de japoneses a campos de concentración. **Bajo el lema *“A Jap is a Jap”*, pronunciado por el general John DeWitt, comenzó una persecución xenófoba contra 112.500 japoneses** en Estados Unidos y América Latina, independientemente de su ciudadanía, los cuales fueron instalados en 10 campos de concentración. La idea fue reforzada por el coronel Karl Bendetsen al decir:

>Estoy determinado a que si tienen una gota de sangre japonesa, deberán ir a un campo de concentración.

Se estima que el desplazamiento apresurado de la población japonesa implicó [pérdidas de 2.700 millones de dólares.](http://amhistory.si.edu/perfectunion/non-flash/removal_moving.html)

**Aunque oficialmente se llamaban “campos de reubicación”,** los campos estadounidenses como los europeos, estaban custodiados por fuertes dispositivos de seguridad en zonas alejadas de cualquier población y eran exclusivas para los japoneses, quienes en esa época eran tratados como sospechosos de espionaje y conspiración. Aunque no hay registros de trabajos forzados, muchos de los sobrevivientes denuncian que vivían en una situación muy precaria.

Cuando los campos cerraron entre 1946 y 1948, los japoneses fueron liberados y se les dio un billete de tren y unos cuantos dólares. No fue hasta el Gobierno de Ronald Reagan en 1988 que Washington pidió disculpas e indemnizó a cada superviviente de los campos de concentración con 20.000 dólares por los horrores vividos.

**Fotografías:** [Nacional Museum of American History](http://americanhistory.si.edu/)