Tenía que ocurrir antes o después. Lamentablemente, ha sido antes. La reciente ola de inteligencia artificial en automóviles ha dejado su primera víctima mortal: Joshua Brown, ciudadano de Ohio de 45 años, ha fallecido en Florida después de un accidente a bordo de su Tesla Model S. En el suceso, el Tesla acabó debajo de un tráiler, cuyo conductor salió ileso y declaró que el Model S circulaba a alta velocidad y no frenó cuando su camión hizo un giro a la izquierda.

Joshua había dejado la conducción en manos de Autopilot, el sistema de conducción asistida, que no autónoma. Este sistema es capaz de frenar, acelerar y mantenerse en el carril, algo que ya hacen los sistemas de prácticamente todos los fabricantes a través de sus sistemas de mantenimiento de carril y de control de crucero que ayuda a guardar la distancia de seguridad. La novedad más interesante de Autopilot es que también esquiva obstáculos que detecte.

Tesla en cualquier caso siempre ha señalado a Autopilot como un sistema de ayuda, pero que de ninguna forma puede quedar la conducción delegada en él. Otro problema añadido es que Joshua Brown no era un mero conductor de un Tesla, era todo un entusiasta de la marca y de sus coches, y en su canal de YouTube publicaba todo tipo de vídeos haciendo pruebas con su Model S, muchas veces poniéndolo en situaciones límite para ver cómo reaccionaba el sistema Autopilot.

Ahora, tras el accidente, la compañía ha publicado un texto titulado "Una trágica pérdida" en el que expone algunos datos sobre accidentes de tráfico para aclarar que, cuantitativamente y proporcionalmente, los Tesla empleados con Autopilot sufren menos: es la primera víctima mortal con un Tesla en modo Autopilot en los ~210 millones de kilómetros recorridos con él. En Estados Unidos se produce un accidente mortal cada ~151 millones de kilómetros recorridos.

También explica que la causa más probable del accidente fue que, ante un cielo muy soleado, prácticamente blanco, el sistema no fue capaz de reconocer al camión, precisamente de color blanco, y aislarlo como objeto reconocible como obstáculo, ya que su superficie no contaba con elementos que reflejasen la luz. De ahí la declaración del conductor del tráiler, que señaló que "no frenó". De haberse realizado la colisión contra el frontal o contra la zaga en lugar de contra un lateral, se asegura que las consecuencias hubieran sido menores o directamente se hubiese evitado el choque.

Posteriormente ha explicado qué es (y qué no) Autopilot, y las medidas que toma el vehículo de cara a garantizar la máxima seguridad para el conductor, para concluir dando el pésame a los seres queridos de Joshua y anunciando la apertura de una investigación interna sobre su sistema.

De momento, se aviva la teoría de que todavía falta bastante para que las carreteras estén listas para los vehículos autónomos. Y sobre todo, para la convivencia entre vehículos autónomos y tradicionales. Incluso para sistemas tan avanzados como Autopilot, que huyen de la etiqueta "autónomo" y siempre dejan, avisos acústicos y visuales mediante, el control y la atención en manos del conductor.