A título personal, y de todo lo visto -triples A incluidos-, We Happy Few, que hizo su puesta de largo en la presentación de Microsoft fue uno los títulos, que me pareció más interesante. Sí, es un indie con una propuesta, tanto jugable como estética, que bebe de un poco de todo, pero su conjunto es, indudablemente atractivo y suficiente para llamar la atención incluso al público más causal.

En el E3 de 2016 tuvimos la oportunidad de jugar los primeros niveles del mismo, y lo cierto es que fueron suficientes para convencernos de que el título de Compulsion Games va a ser uno de los más comentados del año.

Y es que su mezcla estética entre Bioshock y el cine de serie b de terror protagonizado por el elenco de La Naranja Mecánica, hacen que su propuesta de valor destaque sobre el resto de los indies narrativos que vimos en el E3. De nuevo, y como en el caso de Bioshock nos encontramos con una distopía en la Inglaterra alternativa de los 60s en la que sus ciudadanos toman una droga conocida como la Alegría, ya podéis imaginar para qué.

En el juego tomamos el papel de Arthur Hastings que se ha negado a tomar esta droga y tendremos que emprender un viaje para descubrir qué está pasando realmente, lo que sucedió con su hermano en el pasado, y escapar de esta falsa realidad en la que nada es realmente lo que parece. A partir de ahí, la decadencia, la paranoia y la desconfianza nos acompañarán por unos escenarios cada vez más surrealistas, dementes y, desde luego, nada felices.

We Happy Few pone especial carga en su narrativa. Tanto los elementos que nos encontramos diseminados por el juego, los NPCs que pueblan esta *ciudad feliz* y el propio protagonista, serán los que nos den contexto sobre lo que ha pasado. Lo interesante es que el juego se esfuerza por hacer que el jugador lo descubra por sí mismo, aunque eso sí, ni se acerca remotamente a la forma de contar la historia rebuscada que tienen los títulos de From Software. Aquí es todo sutil, pero sin embargo muy accesible.

La fuerza del título está en su puesta en escena, totalmente demente Las mecánicas del juego son sencillas: vistas en primera persona, movimientos justos y exploración más o menos guiada por los escenarios. Sí, parece un mundo abierto, pero al menos los primeros niveles son más lineales de lo que en gameplay o en el trailer de juego podría parece. Está todo más o menos guionizado una vez descubierta una zona o habitación en la que hay información relevante, aunque eso no quita que parte de la trama la tendremos que ir sacando del contexto.

El juego pone parte de su fuerza en el sigilo, aunque lógicamente esta es la impresión de esta primera parte del juego que es algo más extendida de lo que Microsoft mostró en la conferencia de Xbox durante el E3 2016, con algunas mecánicas de combate menores, enfocadas más en evitar ciertas situaciones que en atacar. Ahora bien, aunque las mecánicas son sencillas, la parte narrativa ya pone mucho de por sí como para que pase desapercibida, es un título indudablemente narrativo en lo que importa es la historia que se cuenta a través de la jugabilidad.

Sin duda, es el título que más me ha llamado la atención de todo lo visto en el E3, y lo cierto es que eso es un indicador de que, por su diferenciación y puesta en valor, merece la pena vigilar. Llegará a Xbox Preview el 26 de julio, aunque tardará algo más en estar disponible en el mercado general.