Bien se puede decir, sin temor a equivocarnos, que el arquetipo de detective lo ostenta el personaje Sherlock Holmes; deductivo, perspicaz, mucho más que inteligente, observador, y también lo visualizamos con una lupa en mano, un sombrero a cuadros, una capa, una pipa y, claro, la frase inherente a este detective británico: elemental, mi querido Watson.

Pero, ¿estamos seguros que esta imagen de Sherlock Holmes, con sus demás atributos e historias, que creemos conocer es el personaje que creó sir Arthur Conan Doyle? La respuesta no es elemental.

Y es que, Sherlock Holmes como personaje ha cautivado desde que apareciera por primera vez en 1887. La fama del autor y su personaje se elevó hasta el cielo con las publicaciones de las 4 novelas y 56 relatos que componen el conocido canon holmesiano. De hecho, el nombre de este canon se debe precisamente a la necesidad de identificar las obras de Conan Doyle del resto de otros autores que confeccionaron novelas y relatos con base en el admirado personaje residente de 221B Baker Street en Londres.

Sherlock de la BBC

Debido a las numerosas adaptaciones, que con el paso del tiempo se han reproducido en los más diversos formatos, los detalles, actitudes y frases se han ido añadiendo a la imagen del personaje de las novelas. Así, es muy probable que todo lo que demos por sentado sobre Sherlock Holmes no proviene de las novelas originales.

Para ampliar esto, es preciso decir que quien es un versado en el canon holmesiano sabe distinguir perfectamente los elementos añadidos al personaje original en las distintas representaciones gráficas, fílmicas, teatrales u orales del inteligente detective. Sin embargo, aquí hablamos del Holmes de la cultura popular, al que se le ha añadido infinidad de detalles que no necesariamente aparecen en las novelas.

La tradicional vestimenta, por ejemplo, se debe al primer ilustrador de las novelas, Sideny Paget. La descripción general de la apariencia de Holmes en las novelas las conocemos a partir de Watson, pues recordemos que las novelas, en su mayoría, están narradas por este doctor; solo dos relatos están narrados por el mismo Holmes y otros pocos están contados por un narrador omnisciente. Así pues, la gorra a cuadros, capa, lupa y pipa se las debemos más al ilustrador que a lo que propiamente se describe en los libros.

Douglas Wilmer como Sherlock Holmes

Por otro lado, la famosísima frase del detective es atribuida al escritor y humorista P. G. Wodehouse, sin que esta aparezca en las novelas o, mucho menos, Holmes la repita constantemente al resolver sus casos. En este mismo sentido podría decirse que si bien a este detective se le atribuye una capacidad de deducción admirable, y aunque sí utiliza este método, no siempre procede como fruto de la misma sino que aveces adivina, otras veces supone cosas que ningún método científico o deductivo avalaría. Es decir, que la imagen del detective frío y calculador ha sido refinada por las distintas adaptaciones mientras que el Holmes de las novelas es, hasta cierto punto, más humano y complejo.

Es probable que al verdadero Holmes nadie lo conozca, incluso Watson

Otro atributo de Holmes que se ha elaborado con el paso de las adaptaciones es su amplio conocimiento en casi todas las áreas científicas; es decir: un intelectual en todo el sentido de la palabra, sin embargo, Watson describe a Holmes con escasos conocimientos o conocimientos prácticos en muchas áreas científicas, incluso señala en Estudio en escarlata que quedó sorprendido por el desconocimiento de Holmes sobre la teoría heliocéntrica de Nicolás Copérnico, es decir, el conocimiento básico de que la Tierra gira alrededor del Sol.

Por último, podríamos recalcar que al verdadero Holmes en realidad no lo conocemos. Sí, pensemos por un momento: si bien Watson es su compañero, esto no ocurrió hasta varios años después de que el detective ya resolvía casos y de los que poco sabemos, acaso detalles que va soltando el propio Holmes. También, Watson vive con él un tiempo, época donde conocemos más detalles de él, sin embargo, Holmes siempre es reservado y la mayoría de las veces no sabemos bien qué hace en sus salidas; incluso, muchos casos los resuelve sin el doctor Watson.

Lo anterior no se trata de una reflexión purista o una suposición de que en realidad estamos en un error y sí un pretexto para hablar de este genial personaje y cómo al paso de las adaptaciones y versiones de otros autores se ha ido puliendo el personaje hasta convertirlo en, lo que podríamos llamar, nuestro Sherlock; digo esto sin quitar un ápice de valor a este proceso que ha convertido al personaje de Conan Doyle en un ícono de la cultura popular.

En el siguiente breve y genial video de TED Education nos explica más sobre estos y otros detalles de Sherlock Holmes: