Este es un análisis libre de spoilers.

Esta temporada ha sido quizás la más oscura y sombría de todas, aquella serie que solía tener mucho humor negro y que no se tomaba muy en serio en algunas cosas, no ha quedado completamente atrás, pero con el paso del tiempo ha dado lugar a una historia menos pasiva, a una trama que toma más riesgos, se han ensuciado las manos y la línea que separa la ficción de la realidad ha quedado tan borrosa que termina por romperte el corazón.

Si la tercera temporada iba sobre la necesidad de amor, en esta han apelado por algo aún mucho más básico y elemental: sentirse humano. Sentir que eres una persona, que existes, que tu vida vale o significa algo, que no viniste al mundo solo para ser olvidado.

Todos vivimos en una misma prisión, pues nadie puede escapar de sí mismo. La prisión del sitio en el que naciste, la prisión del color de tu piel, la prisión de tu identidad u orientación sexual, la prisión de nuestros propios prejuicios y de las decisiones que tomamos.

Todo lo que tenemos es tiempo

Orange is the New Black
Orange is the New Black

Son tantas las personas que pasan toda su vida intentando escapar de su propia prisión, que en el proceso se olvidan de vivir. Pero, si algo todos tenemos en común, es la prisión del tiempo que no se detiene y nos castiga a todos por igual.

Orange is the New Black no deja de sorprenderme en lo espectacular que puede llegar a ser para construir a todos sus personajes. Es una serie generosa; no escatima recursos en nadie, quizás para ir en contra de lo establecido; no da más o menos relevancia a un grupo o a una persona, sientes que cada historia es valiosa, que cada cara que ves en la pantalla tiene algo que contar y que merece ser presentado. Cada historia en esta serie es valiosa, cada cara merece ser representada

Es una dinámica interesante y logra un balance extraordinario. Mientras en tu televisión ves una distribución extremadamente equitativa de atención a cada situación, a cada personaje, a cada momento; del otro lado eres testigo de una historia que te cuenta cómo el mundo no funciona así. Cómo la desigualdad es rampante y sonante, y cómo lamentablemente unas vidas valen más que otras y algunas siquiera valen nada.

Durante toda la temporada un mismo tema pasa por la mente de muchos personajes: ¿Qué harías si pudieras regresar en el tiempo? Es una pregunta que todos nos hacemos, pero que cobra más significado cuando regresar podría salvarte de las peores decisiones de tu vida. Sin embargo, la realidad lava completamente cualquier pizca de ilusión y fantasía, la realidad de todas las prisiones que habitamos.

Todas las vidas importan

Orange is the New Black
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Quizás en un mundo de fantasía. Nunca hemos osado decir que esta serie trate sobre un montón de gente inocente, pero es gracioso de una manera increíblemente triste, que la misma sociedad que castiga a estas mujeres por los crimines que han cometido, sea en parte responsable por ellos.

OITNB intenta dejar muy claro que no todos tenemos las mismas oportunidades y privilegios

Todos habitamos las mismas prisiones, pero no todos tenemos las mismas oportunidades y privilegios, y en demasiadas ocasiones las circunstancias y el ambiente que nos rodea nos empujan hacia malas decisiones. Cometer errores no tiene las mismas consecuencias para todo el mundo.

Esta temporada maneja muy bien el tema de la discriminación racial. Puede que el 90% del tiempo estemos dentro de una cárcel de mujeres, pero lo enormemente representativo que es este grupo relativamente pequeño de personas en relación con el mundo exterior, es abrumador y deprimente.

El odio es omnipresente, se manifiesta de tantas maneras, y su toxicidad difícilmente deja a nadie ileso. El odio, la ignorancia y el miedo van de la mano, y la manera más sencilla que tiene un humano para lidiar con ello es con violencia. Violencia que solo genera más violencia, un circulo vicioso que se convierte inevitablemente en otra prisión.

Pudo ser una de nosotras

Orange is the New Black
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Quizás sea un spoiler mediano, pero será una frase casual que en realidad tiene todo el peso del mundo. Muchas veces cuando una historia de ficción me afecta demasiado, tiendo a tomarme un descanso, respirar profundo y recordarme a mí misma que se trata algo que no es real, que no existe, que en realidad no está pasando. Jenji Kohan se ha superado con esta temporada, ha ido a ese lugar a donde muchos no les gusta ir, se ha ensuciado completamente las manos con el mundo real, ha arrojado esa suciedad en su serie y la sensación que te causa es inescapable.

Cuando una historia se toma la molestia de hacerte reflexionar, te despierta un poco del letargo de tu vida y sus propias complicaciones, y te recuerda que hay cosas terribles que suceden todos los días en el mundo, es cuando sabes que estás frente a algo que tiene valor más allá del mero entretenimiento. Nadie puede cambiar al mundo solo, pero quizás, solo quizás, el sembrar una simple idea en tu mente y motivarte a no contribuir más al odio con tus propios prejuicios, sea suficiente para una simple serie de televisión.

Siete temporadas no alcanzarán

Orange is the New Black
Orange is the New Black

Orange is the New Black ya ha sido renovada hasta una séptima temporada. Es sin duda la serie más exitosa de Netflix, y personalmente me parece la más maratoneable de todas. Es fácil de ver, y a pesar de lo oscura de esta temporada, ha tenido suficientes momentos de humor y bienestar para evitar drenarte emocionalmente y no dejarte sin nada para rellenar el hueco que te queda en el pecho al final.

Si bien esta temporada vemos muchos flashbacks de personajes veteranos de los que poco sabíamos como Blanca, Maritza, Soso, y Maria; fueron dos de los más nuevos en particular, quienes me causaron el mayor impacto: Lolly Whitehill y Judy King. La primera ha sido impecable, su historia rompe algo dentro de ti, y los demonios que habitan en su mente son algo con el que el más sano y sobrio puede simpatizar, ni qué decir de la actriz y el grandioso trabajo que ha hecho.

Orange Is The New Black S4
Orange Is The New Black S4

Judy King, interpretada por la maravillosa Blair Brown (que extrañaba en la tele desde sus días de Nina en Fringe) ha sido una fantástica adición al elenco. Ha aportado una frescura y variedad que estoy segura los fans de la serie recibirán con los brazos abiertos. Es uno de esos personajes que se roban gran parte del show, especialmente en sus interacciones con Poussey, Cindy, Luschek y Yoga.

Piper y Vause tienen una temporada mucho mejor que la anterior, incluso con menos tiempo en pantalla, creo que su propósito en estos 13 episodios ha sido la de reconciliarse con nosotros. Hasta Mr. Healy ha recibido unos minutos de protagonismo que han hecho crecer al personaje enormemente.

Hay tanto que decir, especialmente de esos tres episodios finales que te disuelven un poquito el alma, pero es difícil no dejarse llevar y prometí que no habrían spoilers. OITNB no depende de un protagonista, todos los personajes arman un enorme rompecabezas que en lugar de empezar a completarse parece expandirse, e irónicamente nada se diluye sino que se concentra. Siete temporadas suena a poco cuando lo miras así.

No sé si esta sea mi temporada favorita o no, pero creo que ha sido la mejor de la serie... ¡Oh! y la selección de música al final de cada episodio, mortal.

Orange is the New Black
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