No podemos saber, por lo insólito de la situación, qué va a pasar a medio plazo con la salida de UK de la Unión Europea, y tampoco las consecuencias que va tener para la eurozona. Y el problema es que parte de los votantes de a favor del Brexit tampoco lo saben. Es más, muchos de ellos tampoco se habían planteado las consecuencias, inmediatas y a largo plazo, de lo que supondría la salida de UK de la Unión Europea.

De hecho, si echamos un vistazo a Google Trends, y a lo que están buscando los británicos en Internet desde que se confirmara la victoria ajustada del #Brexit, demuestra que todo esto ha pillado por bastante sorpresa a más de un votante a favor de la salida de la Unión. Aunque Google Trends no debe tomarse como valor absoluto, si pone de relieve la correlación entre el voto a favor de la salida y un menor nivel educativo.

La pregunta del día en Reino Unido está siendo cuales son las consecuencia de su salida de Europa, unas dudas que han aflorado a última hora y que desde luego muestran un repunte sin precedentes que, realmente, debería haberse producido antes de la votación. Disparar primero y preguntar después, con lo que ello conlleva:

No obstante, el problema es demasiado complejo como para que el ciudadano medio pueda ver las consecuencias globales de la salida de UK de la Unión. De hecho, ni sus promotores políticos se han parado a pensar en dichas consecuencias, y uno de los máximos exponentes, Nigel Farage, ya ha dado marcha atrás a algunas de sus declaraciones en las campañas pro #Brexit, achacándolas a un error.

Ahora, y con el resultado ya sobre la mesa, la pregunta que se abre es si este tipo de decisión debería haberse consultado por referéndum, una problemática de tal dimensión y con tal número de variables que, incluso expertos en la materia no terminan de tener una visión clara sobre el tema. Y más siendo UK el epicentro de la economía mundial y de los mercados.