En el mundo de internet podemos encontrar cualquier cosa, comprar lo que nos plazca, aprender lo que queramos o, incluso, controlar nuestras constantes vitales. El mundo, desde luego, ha cambiado de una manera que no podríamos ni llegar a imaginar. Y **todo cambio trae consigo algunas consecuencias**: algunas buenas y otras no tanto.

Uno de esos cambios ha venido de la mano de una modificación del papel de la mujer en la estructura productiva y familiar. Ha pasado de ser «la dueña de la casa» y tener como último fin criar a sus niños -los cuales se daban a luz a una temprana edad-, a estar **centradas en su carrera laboral y profesional**. Según el INE, en solo veinte años las mujeres españolas han pasado de tener los hijos a los 26 años a tenerlos, de media, con más de 30. Cifra que no hace más que tener un perfil creciente con el paso de los años, lo que nos hace pensar que aún está por subir más.

La complicada situación de tener que «elegir» entre ser madre o una líder en el terreno laboral, a la que se unen nuevas costumbres sociales y problemáticas financieras, se antoja como **uno de los debates más intensos del siglo XXI**. No solo para las mujeres, sino para toda la sociedad. ¿Qué hacer para poder complementar estas dos vertientes? ¿Cómo se fomenta la igualdad laboral desde las administraciones sin perder ese ansiado relevo generacional? Son cuestiones que aún tienen que buscar la mejor de sus respuestas.

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Sin embargo, a una coyuntura social se une la cuestión biológica. Contra todo lo que podamos pensar, los expertos confirman que **quedarse embarazada es complicado prácticamente durante toda la vida fértil** de la mujer. Pero la edad es básica; entre los 23 y 25 años una mujer está en el momento óptimo, con una posibilidad del 35%. A medida que pasan los años estas decrecen de forma drástica. Esto hace que a los 40 años hay una posibilidad del 2% aproximadamente. Añadiendo a esta complicación, ya de por sí biológica, el hecho de que la infertilidad ha sido un problema sufrido por casi el 15% de los adultos.

## Las apps como una de las ¿soluciones?

Si echamos un vistazo a la Appstore, y con una búsqueda simple a través de la palabra fertilidad, son más de cien los resultados que podemos obtener. Afinando un poco más la búsqueda, el total sube a casi doscientas las aplicaciones que proponen una u otra opción para gestionar los días fértiles de cada mujer. Calendarios, en versiones más simples y complejas, que intentan organizar esa ardua tarea que es la de concebir.

Las apps de control de los días fértiles han venido a sustituir al tradicional calendarioOtras, más sofisticadas, proponen sistemas a través de *wareables* capaces de medir la temperatura basal, recoger automáticamente datos necesarios mientras se duerme y gestionarlos a través de una aplicación. **Help, Ginefiv, [28días.es](http://28dias.es/), iGyno, El día más fértil**… y como estas, cientos que intentan afinar esos tres días, que según los estudios, son los óptimos para la fecundación.

Una de ellas, y *made in Spain*, formada por Lurence Fontinoy y Clelia Morales al amparo de Campus Google, es Woom. Añaden los conceptos de nutrición y estilo de vida, tanto para las mujeres que quieren concebir de forma natural, como para aquellas que necesitan ayuda médica para conseguirlo.

Y quien dice que sirven para mejorar los índices de fertilidad, también sirven para evitar los embarazos. Algunas se venden como «anticonceptivas», pero no hay que confundir estos calendarios fértiles con métodos para evitar embarazos, puesto que, como todo en este mundo, **nada es infalible al 100%**.

Sin embargo, es sorprendente como estas aplicaciones han surgido de la nada y han ocupado el lugar que antes tenía un calendario tradicional; de ahí el boom. Después de todo, **ninguna de ellas «ayuda» a quedarse embarazada en términos médicos**, sólo gestionan datos de una manera más sencilla. Demostrando que, pese a las tendencias sociales cambiantes, la maternidad sigue siendo una de las mayores preocupaciones de miles de mujeres en edad fértil y que su necesidad de querer tener un hijo, se une la tecnología.

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## Óvulos, de las clínicas a las empresas, y de ahí a los emprendedores

Vista la preocupación por gran parte de las mujeres del mundo desarrollado de ser madres, pero sin perjudicar su vida laboral han surgido múltiples opciones; **algunas más polémicas que otras**. A las tradicionales adopciones, y ante el limbo legal que suponen los vientres de alquiler en muchos de los países -un ejemplo de startup española dedicada a esta cuestión puede ser Subrogalia, con una larga polémica tras sus espaldas- hace un tiempo se unió la opción de congelar los óvulos para asegurar la maternidad y garantizar la continuación laboral. Facebook o Apple ya lanzaron esta propuesta a sus empleadas, no exenta de debates morales y existenciales. Y al amparo de estas medidas surgen empresas, que parece paradójico pero tienen todo el perfil de startups, que **han aprovechado la coyuntura** y que vienen a dar un nuevo perfil a esos cientos de clínicas de fertilidad que hay en el mundo.

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En Estados Unidos, **Eggsurance y Extend Fertility**, en Europa cientos de ellas y Ovobank en España. Los ejemplos son miles. La cuestión es que todos estos centros de protección de óvulos y esperma están aprovechando la revolución sexual del siglo XXI, siendo la del XX la normalización de la píldora como medida anticonceptiva femenina. Ya ha ocurrido con la industrial, con el transporte, la hostelería… ¿por qué no con la reproducción? Al menos esto es lo que opina el inversor y emprendedor Martín Varsavsky con Prelude Fertility, uno de sus últimos proyectos. Buscar aunar la tecnología con la necesidades de los padres a través de una fecundación in vitro con cribados genéticos de alta tecnología.

La polémica esté servida, eso desde luego. Si Uber ha desbaratado los más asentados dogmas legales de algunos y otros lugares, además de a todo un sector laboral, o Airbnb con el suyo respectivo, el gran número de empresas y startups enfocadas a a la reproducción **entran a un debate mucho más complicado**: la reproducción humana.

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