Ocurre una cosa muy curiosa en los países con más recursos: las alergias y enfermedades autoinmunes son mucho más frecuentes que en cualquier otro sitio. Las estadísticas indican que, de hecho, son mucho más frecuentes de lo que deberían ser. Ante esto, más de un investigador se ha preguntado seriamente por qué ocurre. Fue así cómo surgió la hipótesis de la higiene, en 1989; una hipótesis que con el tiempo ha ido mostrándose cada vez más certera. Sí, los estudios indican que es mejor dejar a nuestros hijos que "se pongan malos" de vez en cuando. Esto parece ser necesario para que nuestro sistema inmunitario madure correctamente. Y cada vez entendemos mejor por qué ocurre esto.

¿Qué es la hipótesis de la higiene?

Como explicábamos, en 1989, David Strachan expuso una hipótesis ante la mayor incidencia relativa de enfermedades autoinmunes en países desarrollados. Este tipo de problemas se da cuando nuestro propio sistema de defensa (el sistema inmunitario) reacciona de forma desproporcionada. Así, grosso modo, se dan problemas tales como alergias o enfermedades graves de tipo autoinmune de todo tipo (diabetes tipo 1, artritis, enfermedad de Crohn...), donde es el sistema inmune el que ataca a nuestras propias células o reacciona para defenderse de un ataque que no no lo es. Según la hipótesis de la higiene esto se debe en gran medida a que el sistema inmune no ha tenido la oportunidad de "afinar" su reacción ante un ataque. Así, ante un cuerpo extraño, como el polen, el sistema reacciona como si se viera atacado por un patógeno peligroso. Es entonces cuando la reacción se vuelve desmesurada y comienza a ser peligrosa para el cuerpo.

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La hipótesis de la higiene se ha tomado siempre con mucha precaución por parte del colectivo médico y científico ya que puede dar lugar a una malinterpretación peligrosa (y abonar así el campo de las pseudociencias). Sin embargo, las primeras confirmaciones provienen de hace unos años, cuando el investigador Richard Blumberg comprobó algunas de las premisas de la hipótesis. Entre ellas, demostró que la exposición a diversas bacterias (y sus enfermedades) ayuda a que los linfocitos T, del sistema inmunitario, maduren adecuadamente y reaccionen de una manera más proporcionada y eficiente. Este sólo fue el primer paso, y es que desde entonces cada vez son más las evidencias que soportan la hipótesis de la higiene. Las últimas exploran hechos y manifestaciones concretas de la misma con la intención de buscar los mecanismo que existen detrás.

El microbioma de los niños

Ya hemos hablado en más de una ocasión del microbioma: qué es y para qué "sirve", entre otras cosas. Pues, precisamente, el microbioma es uno de los factores principales del DIABIMMUNE Study Group, que ha analizado la respuesta inmunitaria de un gran grupo de niños de tres países distintos. La intención es buscar la diferencia entre los mismos y su implicación en el sistema inmunitario. Así, los investigadores han observado cómo cambia el microbioma del sistema digestivo y la respuesta inmune de los niños. Lo que han comprobado es que la higiene afecta a la presencia de las bacterias en el microbioma. Esto es un componente más dentro de la hipótesis de la higiene, ya que el microbioma también es resultado de cómo se expresa nuestro sistema inmune.

La forma de interactuar de las enfermedades y las bacterias entre sí podría afectar a la manera que tiene de "modularse" el sistema inmunePero, además de este resultado, el estudio muestra otro detalle importante, y es que no sólo cómo nos afectan las enfermedades parece jugar un papel importante, sino también la interacción entre las propias bacterias. Aunque todavía no queda claro, parece que la forma que tienen las enfermedades y las bacterias de interactuar entre sí podría afectar a la manera que tiene de "modularse" el sistema inmune. El siguiente paso es observar este hecho y desvelar, como explicábamos, el mecanismo que hay detrás. El microbioma guarda muchas e importantes respuestas, las cuales podrían ayudarnos a mejorar los tratamientos y buscar algunos nuevos que nos ayuden a combatir algunas de las enfermedades más terribles que conocemos: aquellas que provienen de nuestro propio sistema.

Tomarlo con sentido común

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En conclusión, la hipótesis de la higiene parece ir cogiendo fuerza. Eso implica que los niños se benefician de "ponerse malos" al estar en contacto con otros niños, animales y jugando en la calle. El exceso de higiene, por el contrario, parece negativo para su sistema inmune. Pero, ¡cuidado! No es conveniente malinterpretar este hecho, por ejemplo, creyendo que la vacunación u otros tratamientos médicos son un "exceso de higiene". Existen tendencias pseudocientíficas que se escudan en esta hipótesis para promulgar peligrosas insensateces. La medicina, la vacunación, las medidas preventivas y los medios sanitarios propuestos por las autoridades son necesarios en nuestra sociedad. Especialmente en una sociedad donde las enfermedades resistentes están surgiendo con fuerza. Así, que la cuestión es no actuar de forma desmesurada ni caer en un extremo o en el otro. En salud, sentido común y mesura, cuanto más, mejor.

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