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Más frentes de batalla abiertos entre el gremio de los taxistas y sus nuevos rivales. La verdad es que **ya se ha perdido la cuenta de todos** los que tienen. Y a Cabify, que también tiene que competir contra Uber, también se le acumula el trabajo.

A través de un comunicado, la patronal de los taxistas Fedetaxi ha presentado una denuncia en la sede del Ministerio de Empleo y Seguridad Social **en contra de ciertas prácticas de Cabify**. Un escrito que, de momento, no pasa de ser un reclamo por la vía administrativa, pero que aspira a llegar a tramitarse por la vía penal.

En concreto, la «denuncia» se realiza por competencia desleal, de nuevo. Pero en este caso, por una cuestión **referente al tipo de contrataciones que se realizan en la empresa de chóferes** profesionales. Según el escrito de Fedetaxi, Cabify utiliza un mecanismo de contratación conocido como «dumping», en el que a través de un supuesto entramado de empresas, que operan bajo la matriz, se estarían registrando trabajadores como falsos autónomos para trabajar con las licencias que adquiere la startup española:

>»El entramado de empresas de Cabify, presuntamente podría estar reclutando chóferes para “venderles” (simulando la operación como cesión) la necesaria autorización de transporte para llevar a cabo la actividad de alquiler de vehículos con conductor y que como particulares no pueden conseguir, pero que Cabify sí habría conseguido obtener de la administración pública.»

Recordemos que **las licencias VTC han de venderse a una empresa**, por lo que la constitución de la misma debería correr a cargo del conductor en caso de querer hacerse con uno de estos permisos. Con este mecanismo, los conductores de Cabify estarían exentos de ese trámite.

Además, el comunicado añade que a cambio de que Cabify aporte clientes a los diferentes conductores, esta recibe entre el 20% y el 25% del servicio. Que eso no estaría mal si no les obligasen a tener un cierto tipo de vehículo, un seguro de retribución mensual, exclusividad laboral durante, al menos, sesenta horas por semana y un mantenimiento de la puntuación de 4,5 estrellas sobre cinco. Es decir, Cabify estaría obligando a los conductores a ejercer como empleados, pero cotizando como autónomos.

Esta demanda, que es similar a la que Uber ha sufrido en Estados Unidos, se realiza, según el comunicado, para **alertar de la precariedad laboral que esta situación impone a sus conductores**. Y ya de paso, abrirle un frente más a la competencia en esta guerra de desgaste que se lleva gestando desde hace meses.

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