Imagen: Country Sessions

Cien por ciento. 100% es la cifra que ha alcanzado, en términos de PIB, el deficit de España. Y es que a día de hoy los esfuerzos del Gobierno y de los españoles en estos años no han sido suficientes para reducir, en términos de peso relativo, la relación entre la deuda pública y el PIB para el conjunto de la economía española.

Las administraciones públicas en su conjunto arrastran un pasivo por el 100% del Producto Interior Bruto si atendemos a la actualización de marzo sobre los 14.031 millones de deuda: ya son 1,09 billones (de los españoles, los grandes) lo que en Gobierno de España debe a sus acreedores, entre ellos, a los propios bancos españoles y europeos.

¿Qué significa que la deuda española sea el 100% del PIB? El ratio deuda-PIB o debt-GDp es la proporción entre la deuda nacional de un país y su producto interior bruto, es decir, la relación del valor monetario de todos los bienes y servicios que produce y lo que debe. Básicamente se trata de un ratio que indica la capacidad de pago de un estado respecto a sus acreedores, similar a los ratios de solvencias y de capacidad de devolución utilizados en la finanzas de las empresas.

Aunque a menudo esta relación es expresada como porcentaje, también puede interpretarse como el número de años necesarios para pagar la deuda si todo el PIB se dedicase por completo a la devolución de la deuda. En los niveles actuales de España, para devolver toda la deuda tendríamos que dedicar todo lo que España ingresa, vende y produce, en valor monetario, a pagar la deuda. Eso quiere decir que para liquidar la deuda al completo España tendría que dedicar todo su dinero a deuda: nada de beneficios sociales, limpieza de calles, sanidad, educación o sueldos y salarios públicos, todo se dedicaría al pago de la deuda.

El ratio deuda-PIB determina la capacidad de devolución si se destinan todos los recursos al pagoNo obstante, la deuda, por sí sola, no es un indicador negativo. De hecho, la mayoría de economistas consideran que la deuda, como porcentaje del PIB, es un indicador del crecimiento económico a largo plazo. Cuando la deuda pública se usa con moderación, puede ayudar a la la economía crezca de forma más rápida y, junto con la introducción de otros instrumentos -como la inyección de liquidez-, ayuda a crecer a aquellos países que no puede generar suficiente riqueza a corto plazo pero sí a largo. En contraparte, el exceso de deuda puede conducir a una serie de problemas si no le introducen mecanismos que permitan recortar la relación entre esta y el PIB.

La relación entre la deuda-PIB, aunque comúnmente se utiliza como referencia por las agencias de calificación y por los acreedores para determinar la cantidad de dinero a prestar, el plazo y el tipo de interés, suele ser un indicador cuyos efectos son muy complicados de determinar de forma genérica, y depende enormemente del país que se estudie. Por ejemplo, Japón superó el 200% del PIB en 2011, y sin embargo las dudas sobre su solvencia no se pusieron al mismo nivel que las que se arrojaron sobre Grecia cuando esta alcanzó el 160% de deuda en términos de PIB, rescate y colapso de por medio.

## ¿Y cómo solucionamos este jaleo?

La Moncloa – Gobierno de España (Wikimedia)

Para la reducción de la deuda no hay recetas mágicas. No hay plan B que nos permita saltarnos el mal trago y hacer que esto nunca ha pasado. Y a pesar que de muchas de las recetas son duras, tanto en términos sociales como económicos, tampoco garantizan una reducción de la deuda a niveles aceptables -aunque la palabra aceptable tendrá un significado diferente en función del país-. Las recetas básicas para una reducción de la deuda se puede clasificar en tres grande bloques, aunque las medidas dentro de cada uno pueden variar en función del país:

Cortar y controlar el gasto de las administraciones: el gasto del gobierno, administraciones autonómicas y locales tiene un alta relación con el aumento de la deuda, y la reducción de su gasto puede resultar en una reducción de la carga de deuda en términos de PIB. No obstante, lo complicado es recortar en partidas que no afecten al crecimiento, y por extensión, que no supongan un reducción de la capacidad de ingresos del estado y de los hogares, pues en caso contrario, como ha sucedido en España para algunas partidas, el recorte de gasto en muchas partidas ha supuesto un disminución de sus ingresos en ocasiones al doble del recorte.

Fomentar el crecimiento: esta puede sonar de perogrullo, pero lo cierto es que la reducción de los tipos de interés y la facilidad de financiación a empresas y hogares, y por extensión, el aumento del consumo, aumentan el PIB, por lo que su relación con la deuda va poco a poco disminuyendo, aunque en términos absolutos la cantidad de deuda sea la misma. En pocas palabras, piénsalo como una división: si se aumenta el PIB pero se mantiene constaste la deuda, la relación será menor.

Aumentar los ingresos fiscales o, dicho de otra forma, subir los impuestos. Sí, suena impopular, pero si se aumenta la presión fiscal sobre aquellos productos o servicios que no tienen un impacto directo en el crecimiento, y a la vez se relajan parte de las presiones que fomentan el crecimiento -reducción de los costes salariales, facilidad de crear nuevas empresas, disminución de la presión fiscal para nuevas constituciones empresariales…- el estado ingresa más, y por consiguiente la relación en términos de deuda y PIB es menor.

Un 100% de deuda sobre el PIB no significa que un país sea insolvente o esté quebradoSea como sea, lo importante es tener claro que el hecho de que un país tenga una proporción de más del 100% de deuda sobre el no significa que el país sea insolvente o esté quiebra. El ejemplo de Japón que ponía antes es el más claro, pues ha estado funcionando *como un reloj suizo* con ratios de deuda de 200% sobre el PIB durante más de diez años sin efectos determinantes. Es más, los analistas y acreedores creen tanto en solvencia de Japón que se le presta con alguno de los tipos de interés más bajos del mundo.

Además, es importante tener en cuenta que muchas veces un aumento de la relación entre deuda y PIB no supone un aumento de gasto público desmesurado, también puede producirse por una contracción del PIB, por eso es tan común cuando existe recesión que la deuda en tantos por cientos del PIB se dispare.

España en el marco de la UE tiene que reducir su deuda. Y vendrá un control del gasto bastante duro en el siguiente ejercicio. Pero al fin y a cabo, «It’s the economy, stupid»

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