Aunque el trayecto medio para ir a trabajar y volver esté sea inferior a los 70 kilómetros, esto no significa que sea suficiente con coches eléctricos que te permitan recorrer solo 100 kilómetros porque la sensación de *voy a quedarme tirado* es muy amarga y estresante además de ser la peor publicidad posible para la movilidad eléctrica: «tengo miedo de quedarme sin autonomía» o «conduzco agobiado» son dos sensaciones que todos hemos experimentado con los coches eléctricos y que se deben a la etapa inicial de una de las mayores revoluciones que veremos en el sector.

Este tipo de mala publicidad es lo que están tratando de evitar muchos fabricantes al no lanzar al mercado opciones reales para los conductores más allá que para justificar algunos desarrollos y por cuestiones publicitarias. El boom no lo veremos hasta que estemos cercanos a 2020 porque faltan tres grupos muy pesados por presentar sus coches eléctricos:

* El grupo VAG al completo solo ha presentado vehículos híbridos o enchufables sin ningún rastro del coche 100% eléctrico.
* El grupo PSA tan solo tiene alguna variante híbrida, algo muy diferente a su competidor el grupo Renault-Nissan.
* Ford, Honda, Toyota y otros fabricantes han hecho sus *pinitos* presentado alguna variante eléctrica pero en los próximos años darán la sorpresa con un coche eléctrico útil en su primera generación. En el caso de Ford ya afirmaron que en 2020 el 40% de su catálogo será eléctrico.

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Que comencemos a ver coches eléctricos capaces de recorrer 200 kilómetros sin miedo a despeinarse es la mejor sensación de que el sector en su conjunto está apostando por este cambio de movilidad. Y es que 200 kilómetros dan para mucho más de lo que parece.

* Si llegas a casa y te quedan 120 kms tras volver del trabajo no tienes la necesidad de recargar el coche de forma urgente, puedes organizarte para que comience de noche, sin prisas, e incluso no lo necesitarías. En cambio, con un vehículo eléctrico que solo pueda recorrer 100 kilómetros reales, si cuando llegas a casa quedan 20, entonces necesitas cargarlo urgentemente por si tuvieras que salir de emergencia.

* Con estos 200 kilómetros o más de autonomía no sería necesario cargar el coche todos los días, algo que te daría un respiro ya que no vivirías pegado a un enchufe.

* Seguridad, o falsa seguridad, en tu recorrido diario más habitual. Imagina que un día tienes que ir un poco más lejos por trabajo, o que tienes que recoger a los niños, o ir al médico, o a la compra… pero tienes que ir antes a casa, dejar el coche eléctrico, coger uno *normal* y hacer los recados. Esto es lo que suele suceder cuando te compras un coche solo para ir a trabajar, que no suele servir para añadir a tu ruta imprevistos. Con 200 kilómetros de autonomía con cada recarga puedes acometer este tipo de imprevistos sin estar agobiado, llegar a casa, poner a cargar el coche y dormir tranquilo.

* Comienzas a olvidarte de sacar la calculadora para salir de casa. Con unos 200 kilómetros de autonomía disponibles puedes dejar la calculadora en casa: si ir a trabajar con 80 kilómetros entre ida y vuelta tengo que conducir muy eficiente y esperar que no me corten la carretera, que no haya atascos…

200 kilómetros reales son pocos, pero son más suficientes que los 120 que ofrecían los coches eléctricos de primera generación. Al menos, muchos de los argumentos en contra de este tipo de coches ya no tienen tanto sentido y los expertos de barra de bar tendrán que buscar nuevos motivos.

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