Quantum Break es una propuesta diferente e innovadora. Una experiencia que fusiona el juego y la televisión como nunca antes habíamos visto en un videojuego, pero que da demasiada importancia a contar historias en vez de a jugar a historias. Un título obligado para los jugadores de One en el que el gameplay y la espectacularidad de sus momentos suplen con creces los fallos que pueda tener.En Remedy se han tomado las cosas con calma. Quantum Break llega tarde, pero lo cierto es que lo hace con una puesta de largo bastante novedosa y sorprendente en cuanto a narrativa: una experiencia diferente en la que la fusión entre el gameplay y la televisión se dan la mano en un mismo título.

Lógicamente, estamos ante un triple A de la nueva generación que bebe de lo nuevo y lo viejo, tanto de Remedy como de otras propuestas, para poner en valor no tanto la historia sino la forma de contar la historia. Es este apartado es totalmente novedoso y sorprendente, pero no acaba de alcanzar la excelencia, y es una lástima porque esperábamos mucho de Remedy.

Aunque se va a comparar con ellos, Quantum Break no es el Ryse de este año, que por otro lado y a título personal me pareció un juego magnífico, tampoco es el The Order de Xbox One. Es una propuesta diferente en la que la cantidad de piezas a encajar es tal que hace muy complicado convertirlo en juego redondo para todos. Y precisamente por eso será un título que encante a muchos y que deje con ganas de más a otros. El paso de Remedy es más que arriesgado, pero era totalmente necesario.

Microsoft definía Quantum Break como una experiencia «transmedia» para manipular el tiempo. Y en cierto modo lo consigue. Es una propuesta interesante, innovadora pero que al final no termina de encajar las partes tanto como nos gustaría. No me malinterpreten, por separado, las diferentes partes que componen el juego funcionan de maravilla, pero no tanto en la forma en la que están hiladas.

Y es que la fusión del juego con la serie, de la que hablaremos más adelante, rompe un poco la dinámica del juego, por mucho contexto que ofrezca y por muy bien producida que esté, pero al final una obra no sirve con las piezas desencajadas, hay que valorarla como conjunto. Y Quantum Break, pese a que es un gran juego, no termina siendo de diez, precisamente, por esos cambios de ritmo. Veamos qué ofrece.
No voy a desvelar ni un solo arco argumental, pero sí que voy a contar que Quantum Break va sobre los viajes en el tiempo, sobre un experimento que sale mal y nos convierte en Hiro Nakamura permitiéndonos controlar y manipular el tiempo. De héroes, inocentes y villanos. De hecho, la estructura del juego está contada en retrospectiva, en una suerte de interrogatorio en el que nuestro protagonista va recordando y desgranando lo que ha pasado y combinando con el gameplay: primero toca un apartado jugable en el que controlamos a Jack, luego tenemos una juction en la que tenemos que tomar pequeñas decisiones controlando al antagonista del juego y luego un capítulo de la serie de TV que variará en función de esa decisión, y así en cada uno de los actos que componen el juego. Lógicamente, no hará falta, si no queremos ver los episodios de la serie, esperar a que terminen puesto que podemos obviarlos en cualquier momento, pero esto tiene un problema añadido que comentaré más adelante.

En apartado jugable de Quantum Break, pese a reciclar cosas del pasado es muy bueno. Remedy sabe cómo trabajar este apartado, y la herencia de Max Payne y Alan Wake están más que presente: los combates son frenéticos, y derrocha acción por los cuatro costados. En este sentido, utiliza un sistema de coberturas automáticas idénticas a las del reciente Rise of the Tomb Raider, aunque en este caso, y a diferencia del título de Crystal Dynamics, será mucho más placentero ir a saco utilizando los poderes del tiempo que jugar a las clásicas coberturas.

El gameplay tiene el sello de identidad de Remedy: espectacular y frenéticoEl uso de poderes del tiempo, aunque recuerdan irremediablemente a algunas mecánicas de Infamous, salvando las distancias, dan un toque de puzzle a cada situación y genera una ventaja para el jugador. Pese a que los poderes son limitados, la combinación de ambos dan lugar a situaciones totalmente distintas en cada enfrentamiento, aumentando la riqueza jugable del título. Eso sí, los poderes no son ilimitados: una vez usados, requieren de un tiempo de recarga para que los volvamos a usar, y este dependerá a su vez del poder: algunos como el de la visión temporal, el que activas con la Y, se recarga casi instantáneamente, mientras que el disparo temporal tarda bastante más.

Todos los poderes pueden ser levemente mejorados a través de un sistema de niveles recopilando por los escenarios una sustancia temporal, pero lo cierto es que tampoco es muy necesario: los poderes entre sí son variados y con la combinación de ellos nos podremos librar de cualquier grupo de enemigos.

Quantum Break tiene cosas nuevas muy positivas, pero recicla demasiado del pasado. Pese a los problemas de cambios de ritmo que comentaba anteriormente, la narrativa es interesante: la historia es profunda y la propuesta en valor es más que correcta. El uso de actores reales acerca más el juego a la televisión, pero un juego tiene que contar historias a través de la interacción, no solo mostrarlas, y la combinación de ambas tal como están planteadas es su problema. Quizás, el haber dado tanto peso a la parte narrativa ha lastrado un poco el gameplay, que en definitiva es determinante en un juego. No obstante, el apartado jugable, como digo, es más que notable.

El apartado gráfico, que ha generado tantas dudas se puede resumir en una sola palabra: espectacular. Aunque reconozco que hubiera sido más espectacular todavía su hubiésemos visto Quantum Break acompañando a la Xbox One en lanzamiento, lo cierto es que Northlight, el motor creado por Remedy se ve espectacular: el humo volumétrico, los cambios de luz, la iluminación dinámica, las texturas… todo luce como esperábamos y no se puede tener ninguna queja en este sentido. Lo cierto es que en rendimiento del juego ha sido en todo momento fluido, y pese a que como digo el apartado técnico es brutal, el framerate, al menos de cara al apartado jugable, se ha mantenido estable y cumpliendo.

La propuesta transmedia de Remedy, por otro lado, es sobresaliente. El sistema de captura facial de los actores, la integración de los mismos en el título y su consecuente representación real en la serie es de 10. De hecho, me atrevería de decir que, hasta ahora, es la mejor recreación que se ha hecho para un videojuego en la nueva generación. Está tan bien conseguido, que en según qué cinemáticas del juego es complicado diferenciar si lo que estamos viendo es la serie de TV o animación por ordenador.

Todas las emociones, expresiones faciales y animaciones están tan bien representadas que dejarán a más de uno con la boca abierta. Y es que no olvidemos que el elenco del juego lo componen Shawn Ashmore, Dominic Monaghan, Aidan Gillen, Lance Reddick, Marshall Allman, Patrick Heusinger y Mimi Michaels, entre otros. Todos actores y actrices de reconocido prestigio que tienen su espejo real en la serie que acompaña al juego y que están fielmente representados en el gameplay, y sin duda aquí destaca la factura del juego, impecable.

Hablemos sobre la serie. La producción que acompaña a Quantum Break es magnífica y aunque la historia que tiene detrás es a veces confusa y requiere su visionado por partida doble, es la mejor integración de las acciones de un jugador dentro de un producto de este tipo. En función de las decisiones que tomemos en ciertos momentos del juego, que afectan al presente, al pasado y al futuro, el contenido de la serie irá cambiando en varias versiones de cada episodio de forma predefinida, haciendo muy diferente la experiencia de cada jugador.

Eso sí, hay que tener en cuenta que la narrativa del juego está dividida: el gameplay cuenta la historia desde el punto de vista de Jack Joyce, mientras que la serie la hace desde el punto de vista de los antagonistas y en especial de Paul Serene, con el que también podemos jugar en los juction que comentaba, momentos previos a la serie de TV.

Cada episodio dura unos 20 minutos aproximadamente, sin embargo, esta interrupción, aunque bienvenida, puede parecerle a todos aquellos interesados en el gameplay totalmente innecesaria. Lo que sí es cierto es que, a pesar de que los capítulos se pueden saltar, rompe bastante el ritmo del juego, pero obviarla hace que perdamos detalles de personajes secundarios que solo aparecen en la serie pero que tienen parte importantes en el juego.

Conclusión

Quantum Break ofrece una propuesta innovadora en cuanto a narrativa, un paso arriesgado por parte de Remedy pero muy necesario si, como siempre pedimos, queremos tener nuevas vías de exploración en los videojuegos. La historia, aunque compleja, es interesante pero queda un poco diluida entre los cambios de ritmo.

Como experiencia transmedia, Quantum Break se presenta como título diferente en el que destaca su apartado jugable, su derroche técnico y la integración de todos los elementos. Y, aunque no lo consigue al nivel que esperábamos, deja un sabor de boca positivo que, con la experiencia ganada, puede suponer un antes y un después en la narrativa y en la forma de contar historias del desarrollador finlandés.

Sin duda, es un título a la altura de un triple A, que pese a que tienen algunos problemas implícitos a la experiencia innovadora que ofrece, cumple sobradamente con los que promete, y con todo, me atrevería a decir que es título obligado para los jugadores del ecosistema de Microsoft.

Pros

  • El apartado técnico.
  • Lo bien casados que están los entornos reales de la serie con el in
  • game.
  • Los combates son frenéticos y destacan sobre todas las cosas.
  • La variedad alternativas que permiten los poderes del tiempo.
  • La historia, aunque compleja, es muy interesante.
  • Las capturas faciales, animaciones y voces generan bastante inmersión en el gameplay.

Contras

  • La serie de TV y el gameplay no están tan bien hilados como esperábamos.
  • Tiene cambios de ritmo que repercuten negativamente en la narrativa.
  • Los coleccionables son numerosos y requieren un esfuerzo extraordinario por parte del jugador, más grande que el contexto que dan al juego.

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