En abril de 2015 a Hacking Team se le había otorgado libertad para vender su software en 46 países sin tener que pedir aprobación especial. Entre esos países figuran los latinoamericanos Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, República Dominicana, Guatemala, Honduras, México, Perú, y Paraguay. El criterio que las autoridades siguieron para autorizar la exportación del software es desconocido. Ahora, el mismo comité que diese la autorización, la ha revocado dos años antes de que expirara. Según el ministerio italiano, la exportación ya no es del interés público. Esto quiere decir que Hacking Team deberá solicitar permiso de forma individual para cada operación comercial que realice fuera de la Unión Europea.

Hacking Team es una empresa italiana que crea algunos de los programas espías más invasivos que existen. Muchos de los clientes del grupo fueron expuestos en 2015 luego de las filtraciones de documentos privados de la compañía que salieron a la luz en julio de ese año. Chile, Colombia, Ecuador, Honduras, México, y Panamá fueron algunos de los países que habrían contratado los servicios de Hacking Team para espiar a sus ciudadanos.

De acuerdo a un nuevo reporte publicado por Derechos Digitales que analiza la adquisición y el uso de software de espionaje de Hacking Team en América Latina, casi todos los países de la región han comprado o han tenido interés en comprar los programas de vigilancia que ofrece el grupo, y que se prestan en muchas ocasiones a abusos y violaciones de derechos humanos, especialmente si se tiene en cuenta el historial de autoritarismos y
represión en la región.

Las autoridades de Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Honduras, México y Panamá han comprado software licenciado por Hacking Team. Mientras que Argentina, Guatemala, Paraguay, Uruguay y Venezuela han negociado con la compañía pero no parecen haber comprado ningún producto desde julio.

En la mayoría de los casos los gobiernos ignoran las leyes establecidas, o los vacíos legales en esos ámbitos para usar software de vigilancia sin estar autorizados, incurriendo en intervenciones desproporcionadas de comunicaciones que en muchos casos van dirigidas a disidentes, activistas, o miembros de la oposición al gobierno actual.

El objetivo principal de los sistemas de investigación criminal y de inteligencia es salvaguardar
la seguridad, la paz y los principios de cada país. Sin embargo, cuando se usan
métodos como el malware, estos objetivos se logran mediante mecanismos secretos y
posiblemente ilegales, con poca rendición pública disponible cuando precisamente, por el
objetivo democrático que persiguen, deben ser objeto de controles ciudadanos y rendición
de cuentas.

Cuando hablamos sobre software como el de Hacking Team, es necesario impedir que los
gobiernos tengan acceso y guarden “zero days”. Todo tipo de vulnerabilidad en aplicaciones
debe ser transparentado para que no se preste a futuros abusos. Una regulación en materia
de ciberseguridad sensible a esta clase de desarrollos debe ser considerada por el Estado.

Extraído de Hacking Team: malware para la vigilancia en América Latina.