Los baches y agujeros en las carreteras se han convertido en un grave y costoso problema para los conductores de todo el mundo. Hacer coches no solo seguros sino resistentes ante este tipo de imperfecciones fruto de un deficiente mantenimiento de las carreteras, o de badenes que no se ajustan a la normativa, supone un reto para los fabricantes. Coches atractivos, seguros, resistentes, tecnológicos, eficientes, prestaciones, etc. Cada vez son más los adjetivos que deben describir un buen coche.

Solo en Estados Unidos la Asociación Automovilística (AAA) ha estimado que el coste anual de estos daños producidos por los baches asciende a 3.000 millones de dólares al año, una cantidad desproporcionada.

Ford tiene en Bélgica un recinto con 80 kms de 100 superficies extremas replicadas de 25 países.

Ford ha creado la peor carretera del mundo para poder probar sus coches bajo las peores condiciones posibles. 80 kilómetros de carreteras, que recoge los peores baches y peligros que pueden encontrarse en las carreteras de todo el mundo. Un grupo de ingenieros de Ford han recorrido los peores asfaltos de prácticamente toda Europa, así como Asia, Australia, y toda América para diseñar el trazado.

Esta diabólica pista de torturas ha sido creada fundamentalmente para que los diseñadores e ingenieros desarrollen vehículos más resistentes. Esta carretera es la que permite a este equipo de trabajadores realizar chasis más robustos y crear sistemas que permitan a los coches soportar las peores condiciones.

Esta carretera supone una auténtica galería de los horrores para los conductores

Entre las peculiaridades destaca una por encima de todas, y sirve para poner al conjunto de amortiguación más chasis al límite: atravesar badenes a 70 kilómetros por hora empleando los sensores similares a los que usan los sismólogos para registrar las cargas y las tensiones de la suspensión. Aquí se viaja desde los bloques de granito que usan muchas carreteras belgas, o los famosos adoquines de la capital francesa, hasta los terribles badenes que se pueden encontrar en muchas carreteras brasileñas.

Absolutamente todos los coches que Ford comercializa en Europa se prueban antes aquí, donde los ingenieros y los probadores cubren más de 6 millones de kilómetros cada año. Por ejemplo, los pilotos de pruebas que condujeron la nueva Transit a lo largo del circuito unas 5.000 veces en seis meses para conseguir simular hasta 10 años de maltrato físico. Y no solo son baches, sino conducción a alta velocidad, barro, o las durísimas pruebas de corrosión con sal y también en cámaras de alta humedad.

Fruto de este trabajo, Ford ha podido crear una tecnología de control continuo sobre el amortiguador que ya os explicamos y que es capaz de mitigar de una forma magistral pequeños agujeros en las carreteras. Una tecnología que pueden equipar en Europa el Mondeo, Galaxy y S-MAX, y en Estados Unidos podemos encontrar al Fusion V6 Sport con este sistema. Lo importante de este tipo de avances es que no solo evitan las más que incómodas sacudidas del coche ante agujeros o badenes sino que evita, entre otras cosas pinchar neumáticos por el fuerte golpe que reciben.