La mujer desconocida más famosa del mundo
Máscara de la desconocida del Sena - Astrolabio.com.mx

Hay quien podría decir que la mujer desconocida más famosa del mundo es aquella cuyo retrato pintó Leonardo Da Vinci a principios del siglo XVI, La Gioconda, también conocida como La Mona Lisa. Pero no sólo ha habido oportunidad de proponer a una decena de personas como posibles modelos para la pintura, incluyendo a Isabel de Castilla, sino que, además, la teoría de que se trata de Lisa Gherardini es mayoritariamente aceptada por los indicios de que disponemos. Así que tal honor le corresponde, en realidad, a la desconocida del Sena, pues ni siquiera es posible realizar conjeturas válidas acerca de la identidad de esta mujer.

El bello rostro de una joven ahogada

A finales de los años ochenta del siglo XIX, el cuerpo sin vida de una joven fue recuperado del Sena en el parisino Quai du Louvre, frente al célebre museo, un margen del río hoy rebautizado como de François Mitterrand, el conocido presidente de Francia. Se supuso que la joven, cuya edad no superaría los dieciséis años por la piel firme que presentaba, debió de haberse suicidado, pues no se encontró en ella signo alguno de violencia. Y, como era costumbre por entonces, se la expuso en una funeraria con la esperanza de que alguien la reconociese; no fue así.La desconocida del Sena se convirtió en un ideal erótico, y muchos artistas la han utilizado y han especulado sobre quién era y las circunstancias que la llevaron a la muerte

Pero un patólogo de la morgue quedó tan conmovido por la triste belleza de la joven que llamó a un fabricante de máscaras para que hiciese un molde de yeso de su rostro; y poco tiempo después, numerosas copias de la máscara aparecieron por toda la ciudad de París, y muchos artistas de entonces se interesaron por ella, por su enigmática sonrisa y su expresión chocante de felicidad, y la utilizaron en sus composiciones, especulando acerca de quién era y cuáles habían sido las circunstancia que la habían llevado a la muerte. Así, acabó convirtiéndose en un referente de la bohemia de la época que ha perdurado hasta nuestros días.

Se fotografió el molde original y se elaboraron nuevos moldes a partir de los negativos, y no había salón a la moda sin una máscara de la desconocida del Sena colgada en él. “Toda una generación de chicas alemanas inspiraron su apariencia en ella”, cuenta el crítico londinense Al Álvarez en su ensayo El Dios salvaje, un estudio sobre el suicidio. Y es que la desdichada joven se había convertido en un ideal erótico hasta el punto de que, según los analistas, el arquetipo femenino en el cine de la primera mitad del siglo XX se basó en ella, y las facciones de las actrices de éxito eran similares a las suyas; hasta que llegó Greta Garbo.

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Port du Louvre, Quai François Mitterrand - Wikimedia.org

En la actualidad, si uno visita el estudio fotográfico del irlandés Edward Chambré Hardman en Liverpool, conservado con el aspecto que tenía en la primera mitad del siglo pasado, puede encontrar la máscara de la desconocida del Sena en la pared de la sala de espera, y según el periodista inglés Jeremy Grange, si uno le pregunta al guía de quién se trata, es posible que le relate la historia de una joven de la misma Liverpool que se había fugado a París con un pretendiente acaudalado a finales del siglo XIX, y su hermana gemela no había vuelto a saber de ella hasta que, mucho después, visitó París durante unas vacaciones y se encontró con la máscara de su hermana mientras paseaba por la ciudad: el boca a boca sobre la tragedia de esta joven ahogada la ha transformado con el tiempo en una leyenda.

La desconocida del Sena en la narrativa

El escritor británico Richard Le Gallienne fue el primero que usó esta historia en una obra suya, de 1900, la trágica novela The Worshipper of the Image, sin traducción al castellano, en la que un poeta se enamora de la máscara. Y el checo Rainer Maria Rilke la menciona en Los cuadernos de Malte Laurids Brigge, de 1910, su única y notable novela: “El moldeador que visito todos los días tiene dos máscaras colgando al lado de su puerta. La de una joven que se ahogó que alguien copió en la morgue porque era bella, porque aún sonreía, porque su sonrisa era tan engañosa, como si lo supiera”.El célebre escritor francoargelino Albert Camus comparó su misteriosa sonrisa con la de 'La Gioconda'

En 1929, el uruguayo Jules Supervielle publicó una narración titulada, precisamente, La desconocida del Sena; la vienesa Hertha Pauli hizo lo mismo en 1931, y el dramaturgo croata Ödön von Horváth la adaptó al teatro en 1934; el mismo año, el gran Vladimir Nabokov publicó un poema sobre ella, y el alemán Reinhold Conrad Muschler ofreció una vida imaginada para la joven en su novela Die Unbekannte, no traducida, la cual fue trasladada al cine en 1936 por Frank Wisbar; y en este último año, la francoalemana Claire Goll también escribió un relato sobre la joven ahogada.

Los personajes de una novela del francés Louis Aragon, Aurélien, publicada en 1944, se afanan en rejuvenecer la máscara de distintas fotografías; y cuando algunos leemos El río, hermoso relato del argentino Julio Cortázar, nos resulta imposible no acordarnos de la desconocida del Sena. Mucho después, en 1998, el estadounidense John Straley inventó un club con el nombre de L’Inconnue de la Seine para su novela sin traducción The Angels Will Not Care, al que enfermos terminales acudían para acabar con su vida; y en 2005, el conocido Chuck Palahniuk escribió sobre la desconocida en su novela Fantasmas, donde el modelo de maniquí con su rostro se llama Breather Betty.

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Edición de 'La desconocida del Sena', de Jules Supervielle - Mlstatic.com

La polifacética Emilie Autumn, nacida en Estados Unidos, se inspiró en la joven ahogada para un personaje de su novela The Asylum for Wayward Victorian Girls, de 2009. El francoargelino Albert Camus, autor de la reputada El extranjero, de 1942, comparó su misteriosa sonrisa con la de La Gioconda; y el intelectual Maurice Blanchot, que escribió obras como La conversación infinita, de 1969, o El instante de mi muerte, de 1994, tenía en su poder una de las máscaras, y veía a la joven “animada por una sonrisa tan relajada y tranquila que se podría pensar que se ahogó en un momento de extrema felicidad”.

La mujer más besada de la historia

Pero si no era suficiente que la desconocida del Sena, que hoy forma parte del mundo del arte como una curiosa anécdota, fuese encontrada frente al museo del Louvre, hay otra paradoja mucho más apropiada en este asunto. Peter Safar, un doctor austríaco que fue pionero en la medicina de emergencias, ideó el método de recuperación cardiopulmonar, o RCP, a mediados de los años cincuenta del siglo XX, método que se sigue utilizando hoy en día; y pensó que no le vendría nada mal un muñeco para enseñarlo, por lo que le pidió al juguetero noruego Asmund Laerdal que lo fabricara.Más de 300 millones de personas hasta el momento han besado su rostro al ser entrenadas para realizar el método de RCP

Laerdal salvó a su hijo de ahogarse unos años antes, reviviéndolo al despejarle las vías respiratorias, así que se mostró muy receptivo ante esta propuesta, para la que usó el nuevo plástico suave del que se servía en la elaboración de sus muñecos. Según contaba, pretendía que su maniquí de RCP luciera un aspecto natural y poco amenazante, así que optó por que fuera femenino y, recordando la máscara de la desconocida del Sena que había en una pared de la casa de sus abuelos, la eligió como rostro del muñeco, un rostro, el de una joven ahogada, que han besado más de 300 millones de personas hasta el momento al ser entrenadas para realizar el método de reanimación del doctor Safar.

Al hilo de esto, conviene hablar de la facilidad con la que nos creemos las historias que nos cuentan, sean ciertas o no, y de cómo en 2001 lo demostró sin pretenderlo el artista fotográfico británico John Goto, que se propuso inventar su propia historia para la desconocida del Sena: en su investigación ficticia, unas pistas condujeron a un tal Harry Battley hasta una tienda de Buenos Aires en la que se halló una carte de visite de comienzos del siglo XX, la cual, con algunas otras pesquisas, llevaron a la conclusión de que la muerta a la que sacaron del río en París era Ewa Lazlo, una actriz húngara asesinada por su amante, Louis Argón, nombre sumamente parecido al del novelista francés ya aludido que usó la historia de la desconocida en 1944.

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El rostro de la desconocida del Sena para los maniquíes de RCP - deiconoclastdaily.com

Y no sólo un buen número de webs y blogs creyeron que este relato era cierto, y publicaron los hechos como tales, sino que incluso en un simposio sobre el corazón que tuvo lugar en Londres se mostró una obra que “narra la historia de Ewa Lazlo, quien se convirtió en la inspiración para la cara de Resusci Anne, el primer maniquí del entrenamiento del RCP y la chica más besada del mundo”. Ante esto, Goto mostró su sorpresa: “Asumí que la gente tendría una visión posmoderna y lo tratarían como ficción”, le dijo a Grange. “Realmente no esperaba que lo tomaran en serio”. Y, después de todo, lo que uno se pregunta es si la pobre desconocida del Sena fantaseó alguna vez con que llegaría a ser tan famosa como lo es hoy antes de arrojarse al río.

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