La paleta de colores que se entremezclan en las auroras boreales que ocurren en la Tierra provoca sensaciones como la admiración y el asombro. Pero si pudiéramos desplazarnos hasta Júpiter, veríamos que las auroras que se producen en este planeta son centenares de veces más potentes que las que suceden en las regiones polares.

El choque del viento solar contra la atmósfera terrestre provoca las bellas auroras borealesEn el caso de la Tierra, las auroras boreales son fruto de la actividad del Sol. Algunas de las corrientes de partículas cargadas eléctricamente, más conocidas como viento solar, son atrapadas por el "gran imán" que rodea a nuestro planeta. El choque de dichas partículas con los gases de la capa de la atmósfera situados a 100 kilómetros o más produce bellas y diversas tonalidades. Rojo, azul y violeta si hablamos de nitrógeno, rojo y verde si se trata de oxígeno.

Las auroras que se forman en Júpiter, descritas como las de mayor potencia del Sistema Solar, eran todo un misterio para la ciencia. Se sabía que las auroras se formaban cuando los iones de sulfuro y oxígeno chocaban contra su atmósfera a velocidades cercanas a las de la luz. ¿Pero qué causaba este movimiento tan rápido? Los investigadores manejaban hasta la fecha dos hipótesis para explicar su origen.

Júpiter
Joseph DePasquale, Smithsonian Astrophysical Observatory Chandra X-ray Center.

La primera asumía que el viento solar, al igual que sucede en la Tierra, aceleraba los iones. La segunda hipótesis, por contra, proponía que los iones son acelerados por la rápida rotación de Júpter, su propio campo magnético y el plasma procedente del satélite Ío. Utilizando el observatorio SPRINT-A y el detector XMM-Newton, los científicos consiguieron monitorizar las auroras de Júpiter durante dos semanas en abril de 2014. Así pudieron determinar la estructura espaciotemporal de estos fenómenos en seis ocasiones y realizar mediciones muy precisas.

Las auroras de Júpiter eran todo un misterio: son ocho veces más brillantes y centenares de veces más energéticas que las que ocurren en la TierraLas conclusiones, publicadas hoy en Journal of Geophysical Research: Space Physics, muestran que el viento solar es el culpable de las potentes auroras que pueden observarse en Júpiter, que a su vez son ocho veces más brillantes que los fenómenos que suceden en la Tierra. Un segundo trabajo detalló la relación que existe entre las tormentas solares y las auroras de este planeta.

Sin embargo, en contra de lo que ocurre en la Tierra, los fenómenos coloridos y brillantes en Júpiter son consecuencia de un mecanismo mixto. De acuerdo a los investigadores, el viento solar "dispara" dichos eventos, que también vienen influenciados por la rotación planetaria -especialmente en el caso del espectro correspondiente al ultravioleta-. Las observaciones realizadas en 2011 y 2014 concuerdan con este hallazgo, que puede permitirnos estudiar con mayor detalle estos fenómenos en planetas fuera del Sistema Solar.