Si has nacido en el mismo sitio que Wallapop no se te garantiza el éxito, pero ayuda a tener algo a lo que aspirar con bastante más optimismo. Eso es básicamente lo que le ha pasado a Deliberry, nacida en Antai, que tras granjearse un nombre en Barcelona ha iniciado sus operaciones en Madrid.

La cuota de mercado de este tipo de apps aún es pequeña, pero va en aumentoCon 3 millones de financiación a sus espaldas, de inversores privados y públicos, Deliberry ha llegado a más de 6.000 clientes y 250.000 productos entregados en solo diez meses de operaciones (desde mayo de 2015). La ventaja de este tipo de servicios es que podemos tener todo lo que necesitemos, de cualquier tipo de comercio, en una sola hora.

Y es que el fenómeno de la comida a domicilio ha llegado tarde a España pero ha venido para quedarse, las estimaciones apuntan a que la cuota de mercado no llega al 1,5%, pero con aplicaciones como Deliverry o sus competidoras Comprea, LolaMarket o La Cesta del Mercado se están empezando a cubrir las necesidades de un nuevo tipo de cliente. Los cambios sociales afectado a los modos de organización, en los que la mujer de la familia ya no tienen la tarea de llenar la nevera mientras el hombre trabaja. Sin embargo, no se quiere prescindir de esa figura que se preocupa por llenar la nevera, de comer sano y cocinar sano. En Estados Unidos, como no podía ser de otra forma, el negocio de las apps de compras personalizadas lleva bastantes más años creciendo y expandiéndose con empresas como Instacart.

Mamashopper de Deliverry
Mamashopper de Deliverry

El concepto de mamashoppers

El mismo equipo de trabajo que se ha empleado en Barcelona tendrá cabida en Madrid. No nos referimos al personal de oficina, sino a la gente que irá a hacer la compra por nosotros. Conocidas como mamashoppers son en su mayoría mujeres de mediana edad que han tenido dificultades para incorporarse al mercado laboral y que con este tipo de trabajos pueden salir adelante.

Contactadas a través de Cáritas, Feina amb Cor, Incorpora o Cruz Roja, estas mujeres hacen la compra de la misma forma que la harían para su familia, lo que aporta la experiencia de esas amas de casa tradicionales y un perfil más humano el proceso de compra.