Boom, los aviones que resucitarán el espíritu del Concorde
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Mientras Elon Musk trabaja para innovar más allá de lo que podamos imaginar en el terreno de los coches eléctricos y Hyperloop quiere desterrar a los lentos y costosos trenes de nuestras vidas, algo se está empezando a gestar en el ámbito del transporte aéreo.

Nueva York - Londres en solo 3 horas y 40 minutosBlake Scholl ha fundado su propia empresa para construir los aviones del futuro, pero de un futuro próximo según él. Quiere acabar con el tema del yet lag y que puedas estar en casa lo antes posible si tienes que desplazarte a largas distancias. Con un nombre tan complejo como arriesgado, teniendo en cuenta que se trata de una compañía aérea, Blake ha lanzado Boom a la palestra de las startups innovadoras del transporte.

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Aún en fase prototipo, afirman que ya tienen contacto con seis empresas dispuestas a comprar sus aeronaves. Sus aviones, por encima de la tecnología usada en el Concorde, alcanzan los 2.335 kilómetros por hora o, lo que es lo mismo, 2,2 veces la velocidad del sonido. ¿Por qué esta velocidad y no más? Él mismo lo aclara: "de momento, y dada la tecnología disponible, esta es la mayor velocidad permitida y aceptada por la FAA (Autoridad Federal de Aviación)". Además de que a esa velocidad se puede tener un buen rendimiento y mantenerse dentro de las restricciones de ruido establecidas por los aeropuertos". Además, están hechos de fibra de carbono, mucho más ligero que el tradicional aluminio usado en los aviones lo que reduce considerablemente el consumo de combustible, una de las mayores pegas de su antecesor, y aumenta la velocidad.

La financiación de Boom es un dato que Blake mantiene en secretoCon 40 plazas en cada aparato quieren dirigirse a los vuelos comerciales y a todos los públicos, no solo para el pasajero millonario, por lo que cada billete costará unos 5.000 dólares; que aunque sigue siendo mucho, se aleja de los precios imposibles del Concorde. Este precio le permite a la empresa tener una economía de escala y convertirse en rentables en un corto espacio de tiempo.

En cuanto a la financiación de estos aparatos se mantiene aún el misterio. Blake, ante las preguntas de los curiosos, mantiene la posición de que no puede desvelar ningún secreto aún. Puede ser que detrás haya alguna figura destacada que quiere mantenerse anónima de momento, o que estén en busca de una financiación multimillonaria capaz de asumir los costes de tan caro proyecto.

Sin innovación desde el Concorde

Hace ya 13 años que los vuelos comerciales del Concorde dejaron de cruzar los cielos tras 27 años de operaciones ininterrumpidas. Un avión, en activo desde 1969, que ha sido considerado como una proeza de la ingeniería y de los cuales se compraron 20 unidades que centraron sus operaciones entre Francia, Reino Unido y Nueva York principalmente.

Desde el accidente del Concorde en el año 2000 el prestigio de estas máquinas se desplomóEn menos de tres horas y media, este avión comercial nunca antes visto, era capaz de cubrir la distancia entre París y nueva York, mientras los aviones normales tardaban de media ocho horas. Considerado el avión más seguro del mundo, por su expediente impoluto desde su comercialización, quedó expuesto a la opinión pública en el año 2000 cuando uno de los aparatos sufrió un accidente en el que fallecieron todos los ocupantes del vuelo.

Fue en este momento cuando las sombras empezaron a cubrir a esta rápida máquina: el descenso de los vuelos a causa de los atentados de Nueva York, los altos costes de mantenimiento que suponía este tipo de vuelo, considerado de lujo, y los quejas por el ruido que producían al aterrizar hicieron que los vuelos supersónicos pasasen a mejor vida durante largos años. Principalmente enfocado a vuelos de negocios, cada uno de los billetes costaba una media de 20.000 dólares, por el gran consumo que generaban, y dado el alto número de ocupantes que se necesitaban para llenarlo la economía de escala era imposible.

Se producía entonces un retorno a la seguridad y a la reducción de costes por encima de la innovación.

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