En este episodio, titulado aptamente «Mulder and Scully Meet the Were-Monster» nos encontramos con uno de los mejores y más divertidos episodios de toda la serie, que rápidamente nos recordarán a otros momentos icónos de la saga como el s03e20 «José Chung’s ‘From Outer Space'» o el s03e04: «Clyde Bruckman’s Final Repose».

Spoilers completos. Mulder está cansado de las conspiraciones, el hombre roca, el hombre armadillo… «la gente se aburre mucho» se queja a Scully. Desde el principio de esta temporada, Mulder pasa por una —otra— crisis de identidad de lo que creer y no. Siente que el trabajo de su vida ha sido echado a perder por creer en conspiraciones raras. «Creí que volver a trabajar iba a estar bien, pero… ¿es esto lo que vamos a hacer toda la vida?». Perseguir al monstruo polilla no va a convencer a Mulder, pero Scully le convence para intentar averiguar qué hay de verdad detrás del último caso recibido por el FBI: un hombre lobo con apariencia reptiliana.

El episodio directamente dice al espectador, de boca de Scully, que es un clásico episodio de intercambio de roles. Mulder está tan de vuelta de todo que es el escéptico, mientras Scully lleva la batuta de no descartar ninguna opción.

«Quizá fuera un senderista desnudo que fue atacado por un oso, o un lobo, o un león. O todos a la vez. Así me gustaría morir a mí»

Vemos hablar por primera vez entonces a Pasha —Kumail Nanjiani (Silicon Valley), un ultra-fan de X-Files, [los X-Files Files es su podcast](http://www.feralaudio.com/show/x-files-files/)— un asustado guarda que todo esto de un hombre-lobo suelto le viene grande.

El monstruo vuelve a atacar, pero esta vez lleva calzoncillos. O eso les dice una de las víctimas y testigos. Mientras Mulder lo persigue con una nueva app que saca muchas fotografías a la vez, Scully saca su arma. Resultado: el monstruo se escapa, pero oye.

Tras el ataque, los roles vuelven a su posición un poco, con Mulder en posesión de docenas de malas imágenes la «criatura», Scully nos entrega una frase para la posteridad: «Mulder, Internet no es bueno para ti». Una rápida investigación en el motel hace concluir a Mulder que el monstruo es real, a lo que está dispuesto a asumir cualquier asunción.

Scully encuentra al sospechoso trabajando en una tienda de telefonía, se da a la fuga y Mulder lo encuentra en un cementerio. Por cierto, en el cementerio vemos una tumba «Kim Manners», el nombre de uno de los directores de X-Files (52 episodios en total), con su fecha de muerte real, y su frase «Let’s Kick It In The Ass», que solía gritar antes de grabar cada episodio.

El sospechoso, llamado Guy Mann —por favor!— es increíblemente interpretado por el neozelandés Rhys Darby, que se lleva el episodio de forma completa. En un divertidísimo cambio de eventos, todo se invierte: el sospechoso dice que realmente era un monstruo que fue mordido por un humano, y tiene que soportar los horribles sucesos de convertirse en un humano todas las mañanas, ¡ir al trabajo! ¡beber café! ¡ver porno!

El divertido relato sigue y sigue, hasta que acabamos viendo una imaginada escena de sexo en la trastienda entre el propio Guy Mann y Scully. Lo deja ir, se saca una cerveza del bolsillo y se queda dormido, es despertado por una llamada, con el «politono» de la propia serie. Scully es atacada por Pasha que rápidamente confiesa con el cliché del sociópata.

Un último encuentro entre Mulder y Guy demuestra que lo único loco de todo era la situación. Todo vuelve a su orden natural. Queremos creer.

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