Nos recibe en una habitación de su casa. Al otro lado de la pantalla, Tessy López Goerne continúa trabajando a pesar del ictus cerebral que sufrió en 2010. "Cuando salí del hospital solo podía mover los ojos. Cuando empecé a mover dos dedos de la mano izquierda, pensé que quería escribir un libro sobre nanomedicina", explica a Hipertextual a través del Skype. La científica mexicana no pierde el buen humor. "Soy alambrista del circo, la mitad del tiempo la paso en el hospital", comenta riendo. El ictus no le impidió seguir dirigiendo su grupo de investigación, a pesar de dejarle paralítica y hemipléjica del lado derecho. Como tampoco lo había conseguido el cáncer anteriormente. En la récamara de su casa sus hijos le montaron una pantalla para hablar con los alumnos del laboratorio. "Soy muy enfermiza, pero mi casa es como una extensión de la universidad. Desde que sufrí el infarto cerebral trabajo el triple", afirma."La nanotecnología es la medicina del siglo XXI", afirma López Goerne

López Goerne es profesora de la Universidad Autónoma Metropolitana de México. Allí dirige un grupo de investigación centrado en la nanotecnología aplicada a la salud. "Es la medicina del siglo XXI", sostiene. La científica comenzó su carrera en el área de la petroquímica, fabricando nanocatalizadores mediante el proceso Sol-Gel. Un método "muy sencillo", según sus palabras, que consiste en preparar una suspensión en agua "como si fabricaras gelatina en casa". Las nanopartículas resultantes no superan los diez nanómetros de tamaño. Imposibles de visualizar para el ojo humano. "Se pueden ver únicamente con microscopía electrónica porque son un millón de veces más pequeñas que un milímetro". Solo imaginar el tamaño causa vértigo. Pero la nanotecnología, tal y como anticipó Richard Feynman, puede escribir el futuro. Por invisible que este parezca.

Tessy López Goerne
Ilustración que muestra unas nanopartículas. Kateryna Kon | Shutterstock

"Siempre he llevado la ciencia en la sangre. La ciencia me hace vivir", comenta Tessy López Goerne. Sus palabras no son al azar. Hija de un investigador de Guanajuato, la joven pronto decidió dedicarse al ámbito de la química. El salto a la medicina llegaría más tarde. "Trabajando en petroquímica me dedicaba a desarrollar catalizadores selectivos, como si fueran proyectiles que iban directos hacia el enlace químico", explica a Hipertextual. La enfermedad, sin embargo, se cruzó en su camino. Varios tumores en el ovario y en la cabeza frenaron la carrera de la investigadora mexicana, que afrontó también el divorcio de su entonces marido, profesor de cinética química. "No quería seguir en petroquímica porque él formaba parte de la red de científicos en este área", nos explica.

La mexicana ha sido reconocida por la Academia Mundial de Ciencias, que premió sus avances contra el pie diabéticoUn día la casualidad se cruzó en su camino. Empezó a trabajar en el área de neurología de un hospital, en particular, estudiando la epilepsia. "Me dejaban subir a las operaciones. Vi por primera vez cómo se operaba el cerebro", relata. Posteriormente el director del laboratorio le señaló la necesidad de investigar el cáncer. "Desarrollaba nanomateriales citotóxicos que mejoraban la calidad y el tiempo de vida", cuenta Tessy López Goerne. Pero un día pensó que podía replicar su trabajo en petroquímica llevándolo al ámbito de la biomedicina. Como explica a Hipertextual, "el petróleo, aunque esté abajo del todo, son cadenas de carbono e hidrógeno que tienen fósforo y azufre también. Y los mismos enlaces que el ADN". Entonces se le ocurrió una idea. ¿Por qué no hacer un nanocatalizador funcionalizado, biocompatible y no tóxico que atacase solo a las células malignas?

Así fue como empezó a desarrollar estos nanocatalizadores, que de momento se han probado en modelos animales para tratar tumores cerebrales, de vejiga, de colon o de pulmón. Aunque esta terapia no ha demostrado ser eficaz en pacientes todavía, Tessy López Goerne apuesta porque la nanomedicina será el futuro. Las nanopartículas creadas en su laboratorio ya sirven para tratar el pie diabético, una complicación de los pacientes con diabetes que puede curarse aplicando esta terapia. El tratamiento regenera los tejidos de la piel y los músculos evitando que los afectados deban ser amputados, un logro reconocido recientemente con el Premio TWAS de la Academia Mundial de Ciencias. La investigadora afirma que "está en pláticas con inversionistas de la industria farmacéutica porque quiere que la planta de producción esté en México". Por eso mantienen la formulación bajo secreto industrial, aunque la dispensan de manera gratuita a las personas que lo necesitan.

Tessy López Goerne
La doctora Tessy López Goerne, sentada junto a Octavio Novaro Peñalosa, luego de una conferencia impartida en El Colegio Nacional. Elizabeth Ruiz Jaimes (Asociación Mexicana de Ciencias)

"He padecido siete veces cáncer y siempre he tenido dinero para pagar los hospitales y los tratamientos. Pero hay gente que ni siquiera tiene idea de que está enferma", lamenta la científica, quien afirma rotundamente que "la salud es tanto para los ricos como para los pobres". Por eso distribuye gratuitamente la pomada en su laboratorio mientras critica duramente a las autoridades mexicanas. "El gobierno es una punta de estúpidos. Pueden gastar dinero en autos o carreteras para las siguientes elecciones, pero no en salud o educación. No he visto ningún avance en esto en mis 54 años de vida", sostiene Tessy López Goerne."Existe un machismo espantoso en la ciencia", explica Tessy López Goerne, muy crítica con la política mexicana

La científica también acusa a las administraciones educativas. "Creo que es una cuestión de machismo que nos bloqueen las investigaciones. En mi universidad hicieron un instituto de nanotecnología pero se lo dieron a un polaco", comenta durante la entrevista. Tessy López Goerne señala que existe "un machismo espantoso" en ciencia. Y para explicarlo da un ejemplo: un hombre puede publicar un artículo y con eso le basta para ser reconocido, mientras que una mujer necesita quince para lograr lo mismo. A pesar de ello y de sus problemas de salud, la también profesora de la Universidad de Tulane (Estados Unidos) manifiesta ser "muy peleonera". Solo así se explican sus ganas de vivir y de trabajar por y para la investigación. "Aun dormida sigo pensando en la ciencia", concluye con una sonrisa.

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