Anhedonia, o por qué cuando terminó Breaking Bad nos sentimos vacíos

Es muy posible que usted, querido lector, disfrutase mucho viendo Breaking Bad durante sus cinco temporadas. Tanto que, cuando terminó el último episodio, con aquel épico y reconfortante final, sintiese una sensación de vacío. Hasta la CNN habló de depresión tras su final entre sus fans. En Reddit podemos encontrar otros ejemplos. También en foros y en general en cualquier conversación sobre la serie. Por supuesto, no se limita a Breaking Bad: cualquier serie o saga literaria, cuando llega a su fin, puede dejar esa sensación de vacío interior en sus fans, sobre todo aquellas de mayor intensidad y que tocan emociones más profundas. Lost, Harry Potter, Friends... hay mil ejemplos. ¿Qué es exactamente esa sensación de vacío interior?

"A mí me pasó con Sons of Anarchy", nos cuenta el psicólogo Francisco Tabernero. "Sientes un bajón de tu estado de ánimo, ya que estás perdiendo reforzadores. Los reforzadores son los momentos muy buenos de tu día a día que tienen un componente de esperanza. Son momentos especiales." Así, llegar a casa del trabajo, tumbarse en el sofá y ver la serie preferida, cerveza en mano, es quizá el reforzador por excelencia del día a día para muchas personas. "Cuando ese reforzador se acaba, es decir, la serie llega a su fin, el estado de ánimo decae".

La anhedonia es la pérdida de la capacidad para experimentar placer. Junto a la apatía, que es la pérdida de la motivación, es síntoma de depresión. El final de una serie con la que conectamos, que nos colmaba, deja muestras leves de ambosNormalmente, este mecanismo acarrea una perspectiva o expectativa subjetiva asociada, un pensamiento negativo: "nunca volveré a tener una igual". Lo cual conduce a la apatía. "La apatía es la pérdida de motivación. Cuando te quedas sin hacer nada." Es uno de los dos síntomas de la depresión. El otro es la anhedonia, que es la pérdida de la capacidad de experimentar placer. Ocurre cuando se dan situaciones negativas que dificultan esa sensación de placer con otras fuentes de reforzadores.

"Es el modelo actual de depresión más respaldado científicamente: pérdida de reforzadores + pensamientos negativos. Cuando ambos se juntan, todo se valora como negativo, se pasa al pesimismo: perder un trabajo, dejarlo con una novia, etc. A un nivel más leve, esto pasa cuando finaliza una serie a la que se está entregado: no es extrema, pero es importante como reforzador". Para que una depresión sea considerada como tal, los dos factores han de juntarse y sostenerse en el tiempo durante al menos dos semanas. Con las series u otras formas de entretenimiento, esto no suele durar más de uno o dos días.

El lado pesimista llega con la expectativa, el clásico "nunca veré otra igual". No obstante, esto se pasa rápido: "no es un problema grave, así que no tarda en desaparecer. Su solución es tan sencilla como pasar a jugar a la consola, engancharse a un libro o comenzar otra serie. Igual te cuesta un par de capítulos aceptar que esa serie también está muy bien, pero al final se te pasa la anhedonia."

Otro psicólogo, el valenciano Alberto Soler, cambia el punto de vista: "más que enfocarlo a la anhedonia o hacer un paralelismo con la depresión, el verdadero paralelismo que tiene es con una conducta adictiva, reforzadores cerebrales, etc." Nuevamente, reforzadores. También aprecia que a veces el patrón de consumo se asemeja al de muchas drogas: binges, o "atracones". Vemos muchos capítulos seguidos y sentimos que necesitamos más y más.

También apunta a que hay estudios en los que se observa que tendemos a recordar mejor las cosas incompletas que las que sí hemos podido acabar. "Esto es lo que estaría detrás de los cliffhanger que tanto nos fastidian de este tipo de series y que contribuye a que necesitemos más."

Así que, según Alberto, "esa sensación de vacío sería una especie de abstinencia o mono, que tendríamos que rellenar con otras cosas para darle sentido a nuestro tiempo, al igual que ocurre también en un proceso de retirada de una droga."

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El también psicólogo Eparquio Delgado, aunque rehuye del etiquetado para cualquier situación, apunta a otro aspecto muy interesante: cada serie presenta una serie de situaciones, personajes y estímulos que pueden resultar muy reforzantes a las personas en base a su historia personal, su biografía, su aprendizaje. A mayor número de estímulos y refuerzos presenta una serie, mayor conexión emocional y dependencia se puede llegar a crear.

La historia personal de cada uno determina la relación que podemos llegar a tener con una serie. A partir de ahí, sentimos lo mismo que con cualquier cosa buena que se nos acaba, queda un vacío interior"No es la serie, es la relación que uno establece con la serie. Tiene que ver con la historia personal de cada uno." Y nuevamente, remite a esa sensación de vacío cuando finaliza. "Pasa igual que cuando cualquier cosa buena en la vida se termina. Te colma, te encanta, te llena, y de repente ya no está. Sientes vacío interior." En su opinión, igual que cuando se pierde una pareja, a distintas escalas.

Él mismo se pone como ejemplo de cuando se suma otro elemento: la dificultad para encontrar una buena serie que guste tanto como la que ha terminado. "Influye la desesperanza. Piensas que qué pena, que vas a tener que ir a por otra, y ninguna te convence. Y quizás ves los primeros episodios y no encuentras esa misma sensación."

Una metáfora cinéfila: "también pasa cuando ves una segunda película con las expectativas de la primera. Suele defraudar si se enfoca de esa forma. Ocurre por ejemplo con El Tigre y la Nieve. Tras La Vida es Bella, se creía que la siguiente película de Roberto Benigni iba a ofrecer lo mismo, pero no. Influyen las expectativas".

El consejo final para evitar lidiar con esta situación y salir mejor del mal trago lo da Francisco Tabernero. Podría resumirse en repartir los huevos en más cestas: "si hablamos de una situación negativa, o aversiva en términos psicológicos, nos podemos proteger con un estilo de vida que no dependa únicamente del reforzador. Si lo dejas con tu novia, es una situación negativa. Pero si toda tu vida depende de tu novia, no te quedan reforzadores. Si en cambio tienes más fuentes, como grupos de amigos, familia, hobbies, trabajo, etc, estarás más protegido de cara a la depresión. Lo mismo sucede con la anhedonia: ver varias series simultáneamente y tener más reforzadores (libros, videojuegos, etc) que puedan sustituir a una de ellas garantizan un final menos traumático. La pregunta es: ¿realmente queremos renunciar a ese vacío, a ese desasosiego?

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