¿Qué tiene en común la fabulosa comedia de Netflix, **[‘Master of None’](http://hipertextual.com/tag/master-of-none)**, y el regreso de ‘Sherlock’ de la BBC? Algo inesperado: **feminismo**. Sí, este tema tan delicado que polariza opiniones y que lleva, o bien a abanderarse con el discurso o bien a querer dinamitarlo. El error común cuando se toma cualquiera de las dos opciones anteriores es «echar todo en el mismo costal» y creer que todo lo que esté a favor de las mujeres es feminista y si se critica es lo opuesto.

Antes de seguir es necesario recordar que **este post tiene pequeñísimos spoilers; pocos, muy pocos, los menos**, sin embargo, si eres sensible a ellos y odias cualquier pista, vale más dejar de leer; a favor se puede decir que no se cuenta nada esencial de ninguna de las dos series y capítulos.

##Sutileza vs bombo y platillo

**Master of None es por mucho una de las mejores series que haya visto en años**; inteligente, amena, única; por su parte, ‘Sherlock’ me ha parecido una excelente versión del famoso detective creado por Arthur Conan Doyle. Ninguna de las dos series se podría definir como feminista, sin embargo ambas tocan este tema ampliamente, **Master of None en su capítulo 1×07 ‘Ladies and Gentlemen’ y Sherlock en el recién estrenado capítulo ‘The Abominable Bride’** (que funciona a modo de cuarta temporada pues la fama de sus protagonistas ha crecido hasta la estratosfera en los últimos años y están muy ocupados en otros proyectos).

En ambas series, en ambos capítulos, el feminismo es un hilo conductor, y, si hacemos un pequeño ejercicio de comparación del discurso, encontraremos lo que en general vemos en la vida cotidiana: **que para comprender las problemáticas a las que nos enfrentamos las mujeres se necesita mucha disposición y capacidad de observación**, y es que hay hechos atroces que atropellan los derechos de las mujeres y que se necesita no querer ver para no reconocerlos, pero hay otros mucho más «cotidianos» que cualquiera que no los viva dirá que son «exageraciones».

Por más que se quiera renegar del señalamiento de que sí existe una [cultura de la violación](http://hipertextual.com/2015/11/jessica-jones-y-la-cultura-de-la-violacion) y se dejen comentarios ofensivos contra quien ose hablar de esto; por más que se levanten los que de inmediato se desmarcan de los «hombres machistas que no soy yo»; **lo cierto es que las mujeres nos vemos expuestas a un montón de problemáticas cotidianas** que, de tanto serlo, se vuelven quejas silentes más por salud mental que por pertinencia, y a las que ponemos soluciones que se vuelven *normales*: correr a los lugares concurridos, procurar siempre salir acompañadas, cargar un gas pimienta de regreso a casa, negar un trago, [dejar que los hombres nos expliquen cosas](http://blog.mariannediaz.com/2012/08/23/los-hombres-me-explican-cosas-rebecca-solnit/).

Todo lo anterior lo retoma ‘Master of None’ como es toda la serie: inteligente, divertida, crítica y muy certera. **Como nunca me sentí identificada con el feminismo que habla de esos pequeños detalles que van carcomiendo los ánimos todos los días**, esos que te acostumbras a pasar de largo porque, como dije, la salud mental va antes que el desgaste al intentar hacer entender al otro que con toda la indiferencia del mundo responde un (por lo menos): **estás exagerando**. Como nunca reí de lo cada vez más común que es que un chico se defina tan feminista como usuario de bicicletas; ¡ah!, el perfecto cuadro millennial.

Por el contrario, en ‘Sherlock’ encontramos expuesto otro discurso, el feminismo por condescendencia. Ese que intenta aleccionar de hombre a hombre que **reconoce la importancia de las mujeres sobre la de los hombres, casi como prodigio de la humanidad, solo por sus dotes reproductivos, por su belleza, por su delicadeza**. Ese que se rinde en la mal llamada «guerra de sexos» y da el gane a las mujeres por que accede a reconocer que las mujeres, después de todo, sí tienen derechos y deben respetarse porque ellos mismos tiene una madre que los parió, y hermanas, ah, sí y amigas.

Así pues, esta diferencia abismal me recuerda los distintos formas que puede tomar el discurso feminista y cómo **no todo aquel que se llene de un discurso feminista «aceptable» es feminista, ni todo aquel que pone en el podio más alto a las mujeres comprende el feminismo** o las problemáticas reales y constantes de las mujeres.