Que Uber llegue a Argentina no es una noticia en sí misma, aunque tras varios rumores la empresa por fin ha llegado a la capital porteña. Sin embargo, la startup, con presencia en gran parte de los países del continente americano, se ha encontrado con otro problema añadido a su ya larga lista de dramas.

Si determinar si el servicio de la misma es legal o no en cada país en el que ponen el píe ya es una cuestión que trae de cabeza a gran parte de los jueces, plataformas y asociaciones por el tema de permitir que cualquier persona pueda ejercer como conductor, en Argentina la cosa tiene otro cariz añadido.

Para sortear la ley, muchas Apps están comprando licencias de Radio-TaxiEn su capital, Buenos Aires, solo tenemos dos opciones legales, reguladas por la Ley 3622 del Código de Tránsito y Transporte, para coger un taxi: levantar la mano en mitad de la calle o llamar por teléfono a cualquier entidad de radio-taxi. Dejando el hecho de solicitar dicho servicio a través de una simple App como algo penado por la ley, tanto para conductores como para usuarios. Sin embargo, quien hizo la ley hizo la trampa por lo que las empresas dueñas de las apps están comprando licencias de radio taxi, y así poder operar indirectamente con la App, como sería el caso de Safertaxi. Otra de las empresas populares sería Easytaxi, la cual acaba de ser inhabilitada en la ciudad de Buenos Aires, por incumplimiento de ley, durante cinco años.

Easytaxi, con más de 6.000 conductores profesionales en activo, además se enfrentaría a una multa d 24 mil pesos. Por este motivo han iniciado una campaña en Change.org para encontrar apoyos entre sus adeptos.

Todo esto contrasta con las declaraciones, que hace ya casi un año, la Subsecretaría de Transporte hizo al Diario Clarín en favor de la tecnología:

“Estamos a favor de las aplicaciones, de la tecnología y del acceso a la información, pero dentro de las normativas vigentes.”

A favor de la misma, pero en contra de Uber o cualquier otra App nativa del sector. Y, en cierto modo, también con las dedicadas a viajes de larga distancia. El primo argentino de BlaBlaCar, Carpoolear, no permite cobrar más de 100 pesos por pasajero; tanto es así que para evitar la ilegalidad muchos optan por hacer gratis el trayecto. O incluso hacer una extraña transferencia a la empresa gestora para evitar el pago directo al conductor.

De momento, la ley vigente se mantiene y en vistas a continuar así Uber tendrá el mismo trato negativo que ha recibido en otras regiones, con el aliciente de que ni siquiera las Apps están permitidas. Esperemos que el cambio de Gobierno central inspire nuevos vientos de apertura tecnológica e innovadora incluso en sectores mundialmente protectores como es el del transporte.