Ana Frank y la batalla por el dominio público
"2012-08-11 - Anne Frank - 0010" por Kelly Garbato bajo licencia CC BY NC ND 2.0.

Todos los 1° de enero se celebra el Día Internacional del Dominio Público, el día en el que cientos de obras del intelecto alcanzan el período de expiración en su protección y pasan a formar parte del inmenso caudal artístico y creativo que pertenece a toda la humanidad. Este año, junto con obras como las de T.S. Eliot y Paul Valéry, el Diario de Ana Frank debería haber ingresado al dominio público, pero en su lugar, ha ingresado a lo que parece ser el comienzo de una larga batalla judicial.

El Diario de Ana Frank debería haber ingresado al dominio público este primero de enero de 2016
El Diario, escrito por Ana Frank en el tiempo que pasó oculta con su familia durante la Segunda Guerra Mundial, debía ingresar al dominio público el 1° de enero de 2016, al transcurrir setenta años desde su muerte, ocurrida en 1945 en el campo de concentración de Bergen-Belsen. Sin embargo, la Fundación Ana Frank, fundada por el padre de Ana en 1963, no está de acuerdo, argumentando que el paso del texto al dominio público constituye una desprotección de la obra que no están dispuestos a aceptar, y han exigido extender el lapso de protección hasta setenta años después de la muerte del padre de Ana, Otto Frank, alegando que debe concedérsele el estatus de coautor de la obra. Esto significa que el lapso de protección del diario de Ana Frank expiraría en Europa en el año 2050.

El argumento de la fundación es al menos curioso, siendo que en la primera edición del Diario, el mismo Otto escribió un prólogo asegurando a los lectores que el libro contenía las palabras de Ana. Sin embargo, Otto habría combinado dos versiones de los diarios, copiando y pegando el texto (de la manera más literal, con tijeras y pegamento) con la finalidad de crear un solo libro legible y comprensible. Ese acto, según alega el Fondo, crea su propia protección intelectual y lo convierte en "autor" de esa versión.

ana frank

"Anne Frank (2)" por bertknot bajo licencia CC BY SA 2.0.

Una de las principales críticas a este argumento, sostenida por personas como la parlamentaria francesa Isabelle Attard, es que considerar a Otto coautor de la obra minimiza el impacto del texto, debilitando el peso que ha tenido a lo largo de décadas como testimonio de una época de la historia y de los horrores de la guerra. La fundación, sin embargo, ha aclarado que el hecho de que Otto sea "coautor" no significa que haya escrito una sola palabra.

No conforme con esto, una segunda editora, Mirjam Pressler, llevó a cabo lo que se considera una "edición definitiva" en 1991, revisando y añadiendo material, lo que la califica para copyright adicional según los abogados de la fundación. Esto significaría una protección de 70 años más, contados a partir de la fecha de su muerte, que no ha sucedido. Uno de los peligros más graves que alberga este argumento es el hecho de que, de aceptarlo como válido, casi todos los autores que han publicado un libro tendrían que enfrentar reclamos de coautoría por parte de sus editores, incluso luego de que sus contratos hayan finalizado.

La fundación alega que su meta es "asegurarse de que Ana siga siendo Ana", al evitar "explotaciones inapropiadas" de su obra. "Estamos protegiéndola", dijeron. Sin embargo, al llegar el primero de enero, varias copias de la obra, en su versión original en holandés, fueron publicadas en línea, entre otros por el académico de la Universidad de Nantes, Olivier Ertzscheid y la parlamentaria francesa Isabelle Attard. Las traducciones a otros idiomas todavía no han entrado en dominio público, pero de admitirse que la obra está libre, nuevas traducciones podrían hacerse sin requerir permisos.

A pesar de que Holanda pueda, hipotéticamente, extender esta protección, en caso de que la fundación decida, tal como ha planteado, entablar un juicio, la normativa legal sobre derechos de autor varía de país a país, siendo de este modo que obras como El Principito, que continúan bajo protección en Francia (gracias a una extensión concedida a los autores veteranos de la Primera y Segunda Guerra Mundial), sí se encuentran en dominio público en el resto del mundo.

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