«La familia es uno de los pilares de la sociedad«, puede leerse en la web de la ONU, en su sección de Temas Mundiales. Por su parte, la Real Academia Española la define como «grupo de personas emparentadas entre sí que viven juntas» o cómo «conjunto de ascendientes, descendientes, colaterales y afines de un linaje».

Como sucede en estos temas tan profundos y complejos, el concepto no es universal, aunque puede parecer así. Y es que su composición no es igual en todas las culturas y los tiempos, por ejemplo, en el documento de la UNESCO, «Familia y desarrollo en América Latina y el Caribe» se expresa lo siguiente:

Los estudios nacionales muestran que los modelos de familia que han predominado en cada país o región responden a la forma como se ha ido desarrollando la historia y la cultura de cada pueblo. Países como Uruguay, cuya población desciende de migrantes europeos, darán lugar a un modelo de familia nuclear permeada por la ideología de la clase media, distinto al de aquellos países donde los factores étnicos profundizan las diferencias sociales. Tal es el caso de Perú, México, El Salvador y Ecuador, que presentan un alto porcentaje de mestizaje y de población indígena.

Vale la pena consultar las conclusiones de Catherine Hakim en Modelos de familia en las sociedades modernas: Ideales y realidades a través de encuestas representativas y comparativas hechas a hombres y mujeres en Gran Bretaña y España por medio del Programa de Investigación sobre el Futuro del Trabajo del ESRC y la Office of National Statistics. En este monográfico se muestra cómo los valores patriarcales y las preferencias de estilos de vida influyen en las historias maritales, en la fecundidad, en las pautas de empleo, en la segregación ocupacional y en la movilidad laboral sobre todo de las mujeres.

Independientemente de lo que signifique la familia para nosotros, para la sociedad y por la época que nos toca vivir, se distinguen varios tipos de familia. La siguiente clasificación corresponde a los diversos esquemas que pueden observarse en la actualidad, y según lo señala la revista Neurofelicidad.

Tipos de familias

Estos son los diferentes tipos de familia:

  • Familia Nuclear: formada por la madre, el padre y los hijos, es la típica familia clásica.
  • Familia Extendida: formada por parientes cuyas relaciones no son únicamente entre padres e hijos. Una familia extendida puede incluir abuelos, tíos, primos y otros consanguíneos o afines.
  • Familia Monoparental: formada por uno solo de los padres (la mayoría de las veces la madre) y sus hijos. Puede tener diversos orígenes: padres separados o divorciados donde los hijos quedan viviendo con uno de los padres, por un embarazo precoz donde se constituye la familia de madre soltera y por último el fallecimiento de uno de los cónyuges.
  • Familia Homoparental: formada por una pareja homosexual (hombres o mujeres) y sus hijos biológicos o adoptados
  • Familia Ensamblada: está formada por agregados de dos o más familias (ejemplo: madre sola con hijos se junta con padre viudo con hijos). En este tipo también se incluyen aquellas familias conformadas solamente por hermanos, o por amigos, donde el sentido de la palabra “familia” no tiene que ver con parentesco de consanguinidad, sino sobre todo con sentimientos, convivencia y solidaridad, quienes viven juntos en el mismo espacio.
  • Familia de Hecho: este tipo de familia tiene lugar cuando la pareja convive sin ningún enlace legal.

Eso que nos une

Foto por Tyler Nix


Por otro lado, y en una lectura muy personal, podría decir que la familia sí es aquella que nos proporciona apoyo y seguridad; aquella por la que sentimos responsabilidad y no una obligación; la que nos hace actuar con la mejor versión de nosotros mismos por amor y no por culpa o sometimiento.

Aquella que es feliz si somos felices y no busca que cumplamos expectativas. Y es que muchas veces nos sentimos alejados de la familia consanguínea o los miembros de ella tomamos caminos tan distintos que «nada» nos une excepto esa convención social llamada «familia» que se reúne una vez al año (a final de año casi siempre) pero que, más allá de eso, no hay ni convivencia sana o amor.

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