Robert Loggia - ChicagoTribune.com

**La zona de los actores eternamente secundarios en muchas ocasiones es ingrata**, no por cuestiones de fama ni mucho menos por que no les persigan para pedirles autógrafos o incluso los inmundos paparazzis para meterse donde desde luego no les llaman, sino por el hecho del reconocimiento; los intérpretes con acceso habitual a papeles protagónicos suelen acapararlo en mayor medida, al igual que oportunidades mejores. Sin embargo, **hay secundarios que son respetados como tales** y que además son objeto de ese tópico desvalorizado que es el cariño del público. **Entre ellos se encontraba el reconocible Robert Loggia**.

## Entre auténticos canallas y caballeros rudos o venerables

Este actor **de ascendencia italiana, dado que sus padres eran naturales de Sicilia, vino al mundo en la también insular Staten Island**, uno de los cinco distritos metropolitanos de Nueva York, en enero de 1930, y pocos apostarían entonces a que el hijo de un zapatero emigrado llegaría a ser tan mundialmente conocido como logró serlo Robert Loggia, cuyo nombre de pila real era Salvatore.Su gran oportunidad en el cine le llegó con la destacable *Somebody Up There Likes Me*, de Robert Wise, en 1956

Después de estudiar en el New Dorp High School y **el Wagner College** de su mismo distrito, este último **una escuela privada de artes liberales con ya más de un siglo de historia**, se decantó por la licenciatura de **Periodismo en la Universidad de Misuri**, donde se graduó en 1951, para luego servir en el Ejército estadounidense. Y sólo cinco años después le llegó su gran oportunidad en el mundo del cine, el personaje canallesco de Frankie Peppo en la destacable *Somebody Up There Likes Me* (Robert Wise, 1956), película en la que compartía plano con un desatado Robert Redford y que, casualmente, también fue el debut de Steve McQueen en la gran pantalla con algo más que una aparición de extra.

A partir de entonces y durante las décadas siguientes, compaginó sus interpretaciones en películas con las de diversas series de televisión e incluso, a veces, obras de teatro, con **muchos trabajos insulsos o irrelevantes en los que, de todos modos, siempre dio muestras de su solvencia**, como su participación en *The Greatest Story Ever Told* (George Stevens, David Lean y Jean Negulesco, 1965), *Che!* (Richard Fleischer, 1969), tres de las peores películas de la ya de por sí muy regulera saga de *The Pink Panther* (Blake Edwards, 1963-1993), *An Officer and a Gentleman* (Taylor Hackford, 1982), *Psycho 2* (Richard Franklin, 1983), *Smilla’s Sense of Snow* (Bille August, 1997) o *Joan of Arc* (Christian Duguay, 1999).Le hemos visto en la piel de malvados y bribones, mafiosos sobre todo, y de hombres duros, decentes y circunspectos

Sólo hallamos **en su currículo** unas cuantas pepitas de oro, plata o algo de interés, de las que podemos señalar su enérgica interpretación en **Scarface** (Brian De Palma, 1983) y las que nos brindó en **Prizzi’s Honor** (John Huston, 1985), **Jagged Edge** (Richard Marquand, 1985), por la que fue nominado al Oscar, **Big** (Penny Marshall, 1988), **Independence Day** (Roland Emmerich, 1993), **Lost Highway** (David Lynch, 1997), **The Proposition** (Lesli Linka Glatter, 1998), **Bonanno: A Godfather’s Story** (Michel Poulette, 1999) o **Shrink** (Jonas Pate, 2009).

Se le menciona igualmente por algunos de sus papeles en **series como Mancuso, FBI** (Steve Sohmer, 1989-1990), que le valió una nominación a los Emmy, **The Sopranos** (David Chase, 1999-2007), a la que muchos consideran que hasta hace subir enteros con su Feech La Manna, un par de **momentos de Family Guy** (Seth MacFarlane, de 1999 a la actualidad) y la parodia de sí mismo en un anuncio del zumo Minute Made que nos regaló en **Malcolm in the Middle** (Linwood Boomer, 2000-2006), por la que fue nominado de nuevo a los Emmy.Me acordaré siempre de Robert Loggia gracias a la encantadora escena del piano gigante en ‘Big’ con Tom Hanks

**Le hemos podido ver en nuestras pantallas durante más de sesenta años, en 229 películas y series**, unas veces en la piel de malvados y bribones, mafiosos en varias ocasiones, y otras, de hombres duros, decentes y circunspectos a los que cuesta arrancar una sonrisa de sencilla alegría, pero todos ellos tan creíbles que a uno no le cabía duda de que, dado el caso, cualquier día podría cruzárselos por la calle. En lo que a mí respecta, y supongo que como por la infancia de muchos otros, me acordaré siempre de Robert Loggia gracias a la encantadora escena del piano gigante de *Big* en la que junto a Tom Hanks toca con los pies *Chopsticks*, de Euphemia Allen-Arthur de Lull, y *Heart and Soul*, de Frank Loesser y Hoagy Carmichael. **El Alzheimer se lo habrá llevado consigo, pero nosotros le seguiremos recordando**.

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