El primer objetivo de ambas partes fue crear sistemas en chip que incorporaran una señal de 60 Ghz, los amplificadores, distribuidores de red, los reguladores del ángulo de fase o cambiadores de fase y las antenas de alta eficiencia. Los chips fueron diseñados para satisfacer la demanda de comunicaciones (5G) de alto rendimiento en aeronaves y sistemas de defensa.

Tras lograrlo, el objetivo era establecer comunicación entre ellos. Un proyecto patrocinado por DARPA y Keysight. Emplearon un generador de onda, un generador de señal vectorial y un osciloscopio con conversión analógica a digital de 10 bits.

Se empleó una forma de onda de 60Ghz 802.11ad para demostrar la viabilidad de los chips y la comunicación a alta frecuencia. Tuvieron que prestar especial atención al aplicar digitalmente un tratamiento de predistorsión.

La clave fue demostrar la aplicación de chips que se comuniquen a una frecuencia de 60-100Ghz de manera asequible para aplicaciones que necesiten conexiones 5G.

Keysight está activamente involucrada en el desarrollo de un estándar para las conexiones 5G, al igual que lo están la mayoría de empresas cuyo negocio abarca los semiconductores o las telecomunicaciones como las grandes operadoras o las tecnológicas como Samsung y Huawei.

Uno de los mayores retos de investigadores y empresas es trasladar los test de laboratorio a la realidad. Las ondas de más de 6 Ghz de frecuencia tienen longitudes muy pequeñas que pueden ser bloqueadas por muchos elementos.

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Estas pruebas demuestran que el futuro en el que creen las tecnológicas y operadoras es posible. Las conexiones 5G no tratan sobre la velocidad en nuestros smartphones, tratan de abrir un abanico de posibilidades para la próxima década. Necesitamos el 5G. Necesitamos que los coches autónomos puedan reaccionar satisfactoriamente ante una situación de peligro en un milisegundo. Necesitamos que el centro neurálgico de los servicios que usamos cada día puedan recopilar y enviar miles de terabytes en segundos.

El futuro no es como el de las películas, no será tan espectacular. Pero sí será un futuro mejor. Y las conexiones de una latencia mínima son clave para los vehículos autónomos, las smartcities y las grandes empresas de software y aprendizaje automático.

El 5G permitirá que se invierta en sensores conectados, en nuevos chips, en implantación de redes, en mejorar nuestras ciudades, y comunicar al instante en donde cada milisegundo cuenta. Ya podemos comunicarnos con cualquier persona en casi cualquier parte del mundo con un simple smartphone de unos pocos dólares, es hora de conectar el mundo también.