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¿Quién no ha ido nunca al dentista a arreglarse una caries? Los sanitarios dentales son unos de los profesionales más "odiado" en términos cotidianos. A nadie le gusta que le hurguen en los dientes con un taladro y un cepillo. Y sin embargo, de vez en cuando hay que reparar un pequeño agujero que podría terminar convirtiéndose en una infección bucal molesta y peligrosa. Pero, ¿y si os dijésemos que los empastes no son tan necesarios como pensábamos? Un estudio muestra que esta técnica, imperante en el mundo de la odontología durante las últimas décadas, podría estar equivocada, lo que quiere decir que las caries tienen otra solución. Por suerte para nosotros.

El fin de las caries (y los empastes)

No todas las caries necesitan ser empastadas, como se piensa; se pueden eliminar con un seguimiento adecuadoSegún un largo estudio realizado en Australia, los empastes están profundamente sobrevalorados. El proceso se inicia en el momento de encontrar una caries en los dientes. Cuando se detecta la cavidad, los dentistas tienden a tornear el diente, taladrar la parte afectada y luego rellenar el hueco con una pasta especial. Es una manera de acabar de raíz con el problema: el taladro destruye la superficie del diente donde se asienta la comunidad de microorganismos que están acabando con la dentina. La pasta rellena para evitar que se acumule comida y bacterias. Por suerte, el tratamiento es bastante "local". Pero el estudio del que hablamos indica que ni siquiera sería necesario. Tras siete años de seguimiento, la investigación revela que un procedimiento adecuado de prevención reduce entre un 30 y un 50% la necesidad de eliminar la caries mediante un empaste.

"No todas las caries necesitan ser empastadas", indica el profesor Wendell Evans, participante en el estudio. "Con un tratamiento y prevención adecuados, podemos evitar la progresión de la caries sin necesidad de rellenar el hueco". Antiguamente se pensaba que la caries era un proceso "contagioso" entre los dientes. De esta manera, en el momento de aparecer la primera oquedad, se extendía al resto de dientes fácilmente. De ahí la necesidad de eliminarlas rápidamente, por ser un foco de "infección". Sin embargo, hoy entendemos que esto no funciona de dicha manera. Ahora comprendemos mejor cómo actúan los microorganismos que participan en las caries, así como el micro-ecosistema que forman en nuestros dientes.

Sistema de Gestión de Caries

El proceso para reducir el efecto negativo de las caries consiste en cuatro pasos denominados Sistema de Gestión de Caries (o CMS, por sus siglas en inglés), explica el Dr. Evans. Estos consisten en aplicar de forma regular un lavado con productos fluorados (flúor dental); una especial atención en las habilidades con el cepillo de dientes (que deben ser educadas por el dentista); reducción de ciertas bebidas y comidas con alto contenido en azúcares; y una monitorización estricta de ciertos comportamientos. Puesto que una caries tarda entre cuatro y ocho años en traspasar la dentina, esto otorga un tiempo más que suficiente para eliminar su peligro.

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Dicho esto, hay que admitir que el sistema no parece nada del otro mundo, bastante lógico. Sin embargo, el estudio muestra como ha conseguido reducir hasta un 50% la aparición de las caries y los problemas dentales. Eso sin recurrir en ningún momento a los empastes. El objetivo del estudio no es otro que revisar las bases odontológicas del tratamiento de las caries, asentadas durante décadas y nunca puestas en duda.

El fin del dolor

Los dientes son un lugar especialmente interesante para muchos microorganismosPero no es la única buena noticia para aquellos que sufrimos en el dentista. Ya os hemos hablando en más de una ocasión sobre la microbiota que viven en nuestros dientes. Bueno, en nuestros dientes y en todo nuestro cuerpo. Pero volviendo a nuestra boca: los dientes son lugares especialmente interesantes para los grupos ecológicos de microorganismos. Los recovecos, la comida y la humedad permite que se generen auténticos microbiomas, es decir, grandes colonias que viven en nuestra boca. Algunas de estas colonias están constituidas por las bacterias que producen las caries. Pero como ocurre en nuestra piel, unos microorganismos luchan contra otros. Esto se traduce en protección.

La cuestión es conseguir una combinación adecuada de organismos, de manera que estos consigan equilibrar el efecto de unos y otros, evitando que se generen caries. Esta hipótesis ha sido ya probada de varias maneras y se está trabajando en microorganismos que protejan nuestra boca contra la caries. Este es el ejemplo de Streptococcus dentisani, una variante diseñada por un equipo valenciano que podría suponer el fin de las infecciones y las caries. En definitiva, parece que estamos viviendo "el principio del fin de los empastes". Y ojalá sea así porque, yo no se vosotros, pero a mi me flojean las piernas cada vez que tengo que ir al dentista.

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