Que una startup se convirtiese en una empresa capaz de generar millones, e igualar en valor a esas que llevan años controlando todo el mercado disponible, ha sido algo que muchos no se esperaban. Estos competidores inusuales han causado tanta admiración como preocupación, y por varios motivos.

La "uberización" está obligando a las grandes empresas a cambiar su relación con los clientesEn un estudio de IBM, Redefining Boundaries: Insights from the Global C-suite Study, ha llamado a este fenómeno "uberización". Un proceso que no solo tiene que ver con la creación de nuevas empresas que pintan un panorama mucho más competitivo y amplio, tiene un punto de inflexión mucho más profundo que afecta directamente a la entrada de la tecnología como otro elemento más de la partida. Es decir, hasta la fecha el mayor peligro que podía sufrir una empresa es que viniese un competidor con un producto similar, mejor o más barato, por lo que la estrategia a desarrollar era bastante sencilla. Hoy en día, sin embargo, los negocios más consolidados se están viendo amenazados por empresas de un tamaño más reducido, muchas de ellas startups, contra las que difícilmente pueden competir. Su gran tamaño y potencia se convierte entonces en su peor enemigo puesto que su nivel de maniobra no puede hacer frente a la estructura ágil y rápida de esos negocios. Coincidiendo con este estudio, en un congreso sobre la transformación digital organizado por The Economist, se ha analizado precisamente esta cuestión, demostrando la importancia que tienen esta realidad. Para Scott Stern, profesor del MIT y experto en desarrollo tecnológico, la clave está en que "precisamente es la tecnología la que está influyendo en la creación de negocios, de un nuevo tipo de negocios, y no a la inversa". Porque si algo es cierto es que estas startups están cogiendo problemas comunes y solucionarlos, o como comenta Frank Salzgeber, de la European Space Agency, "el poder de las startups es coger algo antiguo para transformarlo e innovarlo".

Todo esto desencadena varias cuestiones adicionales centradas en las implicaciones que tiene todo este proceso. Un de ellas es cómo encaja toda esta "avalancha tecnológica" en la propia educación. Esta misma cuestión fue comentada por varios de los ponentes del congreso como un motivo de preocupación con vistas al futuro. Es cierto que cada día la gente está más preparada, porque de hecho, de no estarlo todo este progreso no sería posible. Pero aún detectan fallos en varias cuestiones: la primera de ellas, expuesta por Nigel Cameron, presidente del Center for Policy on Emerging Technologies, es "dónde queda la sociedad en todo este proceso" y en su relación con la propia tecnología. Y sobre todo, "la necesidad de un nuevo marco legislativo, un nuevo sistema educativo muy tecnológico, y enfocado a la tecnología, además de la necesidad de nuevos empleos nunca antes vistos".

Por otro lago, y a causa de esa "uberización", surge otro problema adicional. Paolo Cederle, jefe ejecutivo de UniCredit, definió a las grandes empresas como mamuts y a las tecnológicas como elefantes. La cuestión está en "cómo se digitaliza a un mamut". Necesario desde todo punto por el aprovechamiento y el uso del big data en estas grandes corporaciones. Y sobre todo, cómo afecta esto a los clientes y los cambios que se tienen que implementar para una mejora de las experiencias de estos. Cuestión que también aborda el estudio de IBM en el que se concluye que la mayoría de los directivos tiene pensado cambiar la forma en que sus organizaciones se relacionan con los clientes, no solo para competir con las startups, también para no quedarse atrás en este nuevo ecosistema.