"Sin duda hemos cometido errores en España, sin embargo y de ahora en adelante, nos comprometemos a trabajar junto a los reguladores para facilitar el desarrollo de una regulación justa, que amplíe las alternativas de transporte de los ciudadanos y favorezca nuevas oportunidades económicas y de empleo."

Aseguran que sus conductores contarán con licencias VTC vigentes y válidas, además del incremento de la seguridadEsta es la carta de presentación con la que el nuevo Uber quiere volver a tomar posiciones en España. La empresa, que desde su nacimiento ha querido renovar el mundo de los taxis, ha entonado el mea culpa y ha revisado su poco acertada estrategia, y se ha propuesto hacer las cosas como quieren las directrices legales, al menos en España. Pese a que según su opinión, la alta restricción de estas dificulta la disrupción en las nuevas necesidades del mercado y de la evolución de la economía. Porque aunque quieran aceptar la normativa, si algo han dejado claro es que siguen creyendo en su modelo de negocio, pero entienden que en España no es válido por falta de madurez, siendo su nueva presentación una mordaz crítica al marco legislativo vigente.

La entrada de los smarthphones y de las Apps como elementos esenciales de nuestro día a día nos han hecho cambiar nuestras costumbres casi radicalmente. Tanto como necesitar un coche para nosotros solos. Las oportunidades de compartir vehículo son tantas que, en muchas ocasiones, supone un gasto prácticamente inútil; añadiendo además las cuestiones de densidad de tráfico y contaminación que limitan el uso de los mismos. Según el #MovimientoUber, que quiere presentar la nueva cara de la empresa aquí en España, si el usuario tiene opciones rápidas, baratas y alternativas a las tradicionales que sirvan para las zonas en las que normalmente no hay muchos taxis, es decir, a las afueras de las ciudades, estas se harán líderes del mercado.

Su prohibición en nuestro país el pasado mes de diciembre por parte de los jueces se ha tomado como una forma de revisión de las directrices que deberían cumplir en nuestro país. El objetivo ahora mismo es hacerse un hueco en un mercado altamente competitivo, en el que Cabify con sus coches negros, Hailo y Mytaxi ya tienen una buena proporción del pastel. Y poner a España en el mapa de Uber, una de las pocas que aún se resiste.

La primera cuestión que se han propuesto es que van a trabajar junto al Gobierno, y otros agentes implicados, aceptando solo a conductores que tengan una licencia VTC válida. Además de la revisión de los datos de los conductores y colaboración con la policía, los cuales tendrán acceso a todo el registro, en caso de ser necesario para garantizar la mayor seguridad entre conductores y pasajeros. Que solo podrán acceder al servicio a través de la aplicación, y nunca parando un coche a pie de calle.

Su informe también ha querido tocar la fibra sensible de las entidades públicas. Añade una amplia preocupación por la economía sumergida. La cual proponen mejorar a través de los pagos registrados mediante su aplicación, con facturas obligatorias y plena colaboración con la Administración. Y la cuestión del empleo, en la que vaticinan ser el motor económico del futuro con 30.000 nuevos empleos y 650 millones de euros para las arcas del Estado solo con un año de operaciones. Sin embargo, el hecho de que tengan el beneplácito estos no quiere decir sus problemas hayan terminado; Cabify y BlaBlaCar también tenían visto bueno del Gobierno y aún así se han enfrentado con varios gremios antes los Tribunales.