Luego de los atentados en París, son muchos los que han querido culpar a Snowden y al cifrado de las comunicaciones por el hecho de que la ley no haya podido descubrir los planes secretos de los terroristas antes de que ocurriera la desgracia. Los más irónico de todo, es que la evidencia apunta a que ISIS utilizó SMS comunes y corrientes sin cifrado para planear el ataque.

Las comunicaciones digitales no son culpables del terrorismo. Las diferentes herramientas de cifrado y protección de datos que existen en el mundo no tienen como objetivo esconder criminales y propiciar masacres. Existen para proteger la privacidad de los individuos como usted y como yo. Existen para proteger la información sensible que todos tenemos. Existe porque la injusticia persiste en todo el mundo y es una herramienta que disidentes, periodistas, embajadores humanitarios, y cualquier persona que pueda ser lastimada por su forma de pensar, necesitan.

Las comunicaciones digitales no son culpables del terrorismo.

El cifrado protege nuestros datos bancarios, personales, médicos, de consumo, etc., no solo de nuestros propios gobiernos, sino de entes malintencionados, que en muchos casos lamentablemente, también son nuestros propios gobiernos.

Al contrario de un arma, el cifrado tiene más usos que esconder criminales. Las bombas y los tanques de guerra se hicieron para matar y causar daño. Una aplicación de mensajería segura no fue creada con el objetivo de planear asesinatos. Son meras herramientas que por desgracia también pueden ser explotadas por el mal. Pero si insertamos puertas traseras en todas las comunicaciones por puro miedo, los terroristas crearán sus propias herramientas de comunicación segura.

Los malos siempre van a conseguir la manera de hacer las cosas. Tener miedo no justifica que renunciemos a nuestros derechos. Culpar a Snowden o a aplicaciones como Telegram de los terribles hechos ocurridos en París desvían nuestra atención de la verdadera amenaza. Son declaraciones irresponsables, y que en muchos casos, políticos y dirigentes de agencias gubernamentales arrojan como bombas de humo para cubrir sus propias agendas.

Hago la pregunta: ¿En una época en la que no existía Internet te hubiese parecido correcto que el gobierno escuchara todas tus llamadas telefónicas o abriera todas tus cartas sin siquiera pedirte permiso, para "protegerte" del terrorismo?