Un día más, una nueva piedra en el camino de la compañía automovilística. Las consecuencias del caso Volkswagen no dejan de crecer en importancia e implicaciones. Como contábamos recientemente, ahora también las emisiones de dióxido de carbono se han visto afectadas dentro del fraude. ¿Qué significa esto para la salud? ¿Y para la contaminación del planeta? Obviar el efecto de 800.000 coches que se añaden a los once millones ya puestos sobre el candelero.

El efecto del caso Volkswagen sobre la salud

Un reciente estudio realizado por el Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT, por sus siglas en inglés), ponía de manifiesto un hecho aterrador. Tras el fraude causado por el caso Volkswagen podrían encontrarse docenas de muertes prematuras de pacientes con problemas respiratorios. El estudio emplea un modelo econométrico que estima el impacto de la emisión de óxido nitroso y partículas en suspensión de los once millones de coches implicados. El óxido nitroso es un conocido precursor de gases tóxicos (óxidos de nitrógeno a su vez), obtenidos en la quema del combustible y que afecta sensiblemente a las personas con problemas respiratorios.

Las partículas en suspensión, a su vez, están directamente relacionadas con la incidencia de enfermedades crónicas de las vías respiratorias, así como con su agravación. El equipo del MIT, entonces, siguió varios modelos epidemiológicos, es decir, de cómo funcionan estas enfermedades y cómo se ven afectadas por estos dos componentes para hallar sus resultados. Resultados nada buenos. Y es que según la estimación, el fraude podría haber estado detrás de la muerte prematura de al menos 60 personas en E.E.U.U. durante el pasado año. Esto supondría un gasto de 450 millones de dólares.

Una cifra nada baladí. Pero, ¿hasta qué punto se corresponde el modelo con la realidad? Vicente Baos, médico clínico y divulgador, ha tenido la amabilidad de hablar con Hipertextual al respecto. "Mi impresión es que son cálculos sometidos a muchísimos sesgos y, por ello, muy imprecisos". Explicaba. "Hablar de que unos coches trucados mataron a un número determinado de personas es una tontería. También podríamos decir que todos los coches diesel matan a "tantas" personas. El trucaje de Volkswagen es una estafa a las medidas regulatorias dentro de la polución global del aire producida por los motores diesel". Unas medidas, por supuesto, que están propuestas para tratar de asegurar el bienestar y la salud. Pero de Tratar de relacionar directamente el número de muertes con las emisiones es casi imposible ahí a relacionar directamente la muerte de los pacientes hay un trecho importante.

El problema clave son las emisiones diesel y la salud humana, comentaba el Dr. Baos: "hay mucha documentación que avala el efecto perjudicial sobre la salud humana. En primer lugar, a los trabajadores expuestos a dichas emisiones en el ámbito laboral y también a la totalidad de la población". Dicha información está disponible para consulta pública ya que es uno de los temas más sensibles al respecto. Por tanto, y en conclusión, hacer un modelo econométrico que relaciones directamente un número de muertes con las emisiones es más bien difícil. Sin embargo, a la luz de las evidencias, queda claro su efecto negativo en la salud de las personas. Y esta es solo una más de las consecuencias del caso Volkswagen.

Consecuencias para el medio ambiente

Las últimas noticias sobre el caso Volkswagen, como explicábamos, es que el fraude podría haber alcanzado también a las emisiones de dióxido de carbono. El dióxido de carbono está considerado como el principal agente de efecto invernadero. Por tanto, es considerado uno de los protagonistas del calentamiento global. Esto implica varias cosas. La primera, al igual que en el caso anterior, que los coches afectados habrán supuesto un incremento en la cantidad de gases de efecto invernadero acumulados y, por tanto, un incremento en el efecto pernicioso para el clima global. Ahora, como en el caso anterior, relacionar un modelo con cifras directas será una tarea difícil en la que pasarán varios meses, o puede que años, de discusiones.

Por otro lado, el efecto, a escala global, se ve un tanto más mitigado que en el caso de la salud, cosa que no lo hace menos importante. Pero sobre todo, las consecuencias que tendrá el caso Volkswagen con respecto a la emisión de gases serán de corte regulador. Económicas, vaya. Y es que, precisamente por el papel del dióxido de carbono como agente del calentamiento global, existe una regulación muy estricta (y que no siempre se cumple) en materia de control de emisiones. Según la normativa expuesta en el Euro 6, todos los coches europeos homologados vieron dichos límites mucho más Volkswagen podría perder todas las subvenciones sersancionada por las emisionesdisminuidos. Las restricciones crecieron en enorme medida, cosa que pretende seguir así o incluso aumentar aún más.

Y el caso Volkswagen supone que los coches no pasan dichas medidas de restricción. Especialmente los coches diesel afectados. Los coches diesel son objeto de especial cuidado debido a unas emisiones especialmente perniciosas, tal y como muestran numerosos estudios. El fraude, por tanto, supone en primer lugar que Volkswagen podría perder todas las subvenciones y ayudas aportadas por el consejo europeo a las empresas automovilísticas que tratan de reducir la emisión de sus coches. Pero, es más, muy probablemente suponga una multa adicional, referente única y exclusivamente a los niveles emitidos de dióxido de carbono. Nos encontramos, de pronto, ante un escenario mucho más negativo de lo que nadie se esperaba. Pero parece que esto todavía no se ha acabado, ni mucho menos. ¿Qué más sorpresas nos deparará el caso Volkswagen? La compañía está ya a la caza de posibles imprevistos. Solo esperamos que la cosa no vaya a más.